Una mudanza, un ascensor y una discusión entre vecinos. Así empezó, según la familia de las víctimas, la noche del domingo 25 de octubre en un edificio de calle Muñecas al 60, en pleno microcentro de San Miguel de Tucumán. Terminó con dos jóvenes golpeados, uno de ellos en terapia intensiva, y con una denuncia que atraviesa la provincia: el ataque homoodiante contra Francisco Blasetti García e Iván, una pareja de varones.
Según la reconstrucción de allegados y de organizaciones LGBT+, el conflicto empezó por el uso del ascensor durante una mudanza dentro del edificio. Primero hubo una discusión con un grupo familiar. La situación cambió cuando los agresores se dieron cuenta de que Francisco e Iván eran pareja: de los insultos pasaron a los golpes.

La familia de las víctimas señala a dos hombres, padre e hijo, de apellido Otero. El hijo sería fisicoculturista y, según la denuncia, en la golpiza habrían participado otras personas. Los dos jóvenes quedaron heridos. Francisco, de 29 años, perdió mucha sangre.
Cuando llegó la Policía, el servicio de emergencias 107 trasladó a Francisco a la Clínica Mayo. Lo atendieron en la guardia y quedó internado en terapia intensiva para controles y estudios complejos. Este lunes seguía internado.

La versión policial según la subcomisario Mariana Navarro, segunda jefa de la Comisaría Primera, confirmó a LV12 que el domingo a la noche se recibieron denuncias por un incidente "entre un grupo familiar y dos masculinos". Según su relato, hubo primero agresiones verbales y después "se agredieron entre todos físicamente".
La Policía relevó cámaras, dio intervención al médico policial y reúne pruebas para la Unidad Fiscal Criminal N.° 1. Esa fiscalía, en una primera instancia, no dispuso medidas privativas de la libertad. Por eso, hasta ahora no hay detenidos.
La madre que salió a hablar
Ante esa respuesta, Ivana Espeche, madre de Iván, decidió hacer público el caso en sus redes. Denuncia la inacción de la Policía y de la Justicia, y que los señalados ni siquiera fueron demorados mientras su hijo y su yerno estaban internados.
"Se me hicieron eternas las horas hasta poder abrazar a mi hijo, que está fuera de peligro. Mi yerno está ahora en terapia y no se lo deseo a nadie. Le pido a las autoridades que actúen, a la Justicia. Yo quiero creer todavía en la Justicia tucumana", dijo.
Su reclamo encontró eco enseguida. La Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán, de cuyo Comité Ejecutivo forma parte Francisco, repudió "enérgicamente el ataque homofóbico" y exigió "el pronto accionar de la Justicia". La cuenta Orgullo Tucumán también se pronunció: "No podemos naturalizar que dos jóvenes sean brutalmente golpeados por ser una pareja de hombres".
Un odio que crece
El caso de Tucumán no es aislado. Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, en 2025 los crímenes de odio contra la comunidad crecieron un 70% en la Argentina de Javier Milei, y también aumentó la violencia institucional hacia personas LGBT+. Las organizaciones advierten que los discursos que desprecian a las identidades disidentes no se quedan en las redes y terminan en hechos como este.

La Justicia todavía debe determinar las responsabilidades y si hubo un móvil de odio. Pero el reclamo de la familia ya es público: que la investigación avance y que el ataque homoodiante en Tucumán no quede impune.
Ante situaciones de violencia por orientación sexual o identidad de género, la **Línea 144** brinda asistencia gratuita las 24 horas.

