02 Febrero de 2026 14:47
El próximo sábado 7 de febrero, a las 17 horas, se llevará a cabo la Segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista. La movilización partirá desde Plaza Congreso y culminará en Plaza de Mayo, en la Ciudad de Buenos Aires, replicándose también en otras provincias como Formosa, Chaco, Córdoba, Misiones, Río Negro, Santa Fe y Salta.
Esta convocatoria surge como respuesta al avance de discursos de odio, la criminalización de la protesta social y la violencia estatal que afecta a diversos sectores vulnerados durante el gobierno de Javier Milei en Argentina pero contra el avance de las derechas en países como Estados Unidos con Trump generando reacciones también en otros países latinoamericanos.

Tras dos asambleas abiertas y multitudinarias realizadas en Parque Lezama y Plaza Garay, organizaciones sociales, políticas, sindicales y de derechos humanos definieron los lineamientos de esta jornada de lucha. Entre los participantes se encuentran colectivos LGTBIQNB+, organizaciones de personas con discapacidad, trabajadoras sexuales, comunidades afro e indígenas, agrupaciones estudiantiles, ambientalistas y organismos de derechos humanos.
La consigna principal de la marcha es clara y contundente: "Frente al fascismo: solidaridad. Acá no sobra nadie: ninguna vida es descartable". Desde las asambleas organizativas señalaron que el objetivo es visibilizar y denunciar un sistema que perpetúa la exclusión y el odio hacia quienes son considerados "los otros".
"En rechazo a un sistema de descarte que se manifiesta tanto a nivel local como a nivel global. Las asambleas pusieron de manifiesto que el fascismo no es una idea abstracta, sino una realidad material que se ve en las políticas antimigratorias de Trump con el ICE en Estados Unidos, hasta los golpes que reciben lxs jubiladxs todos los miércoles, de los desalojos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hasta el saqueo del agua en Mendoza, la criminalización a las comunidades que cuidan y defienden los territorios en la Patagonia y los ataques imperialistas a la soberanía de los pueblos", señalaron desde las organizaciones convocantes.
La marcha busca denunciar estas problemáticas y proponer un modelo alternativo basado en la solidaridad y la interseccionalidad. "Entendemos el odio contra 'lo otro' -las identidades trans, lxs migrantes, las personas en situación de calle o los pueblos originarios- como expresiones de una misma crueldad: la de un modelo que recorta salud y educación para concentrar la riqueza. Frente a la lógica del 'sálvese quien pueda', el 7F propone una interseccionalidad política y afectiva", agregaron.
Este 7 de febrero, la lucha se despliega como un llamado urgente a construir un mundo donde ninguna vida sea descartable. La Segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista se erige como un espacio para alzar las voces contra las injusticias del autoritarismo y las violencias estructurales promovidas pro gobiernos como los de Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos.