por Jimena Báez
02 Febrero de 2026 13:00
El Hospital Garrahan, emblema de la salud pública pediátrica, atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. En el marco de las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno de Javier Milei, las autoridades del hospital rescindieron de manera unilateral 70 contratos de suplentes de guardia sin día fijo, una decisión que preocupa a trabajadores, gremios y familias.
En diálogo con BigBang, Alejandro Lipcovich, secretario general de la Junta Interna de ATE Garrahan, denunció graves irregularidades en la forma en que se concretó la medida y advirtió sobre su impacto directo en la atención de nenes: "La forma en la cual se enteraron es completamente irregular, porque estos trabajadores se enteraron entre el veinticinco y los veintiséis de enero que habían dado por finalizados sus contratos el treinta y uno de diciembre", explicó.

En la misma línea, agregó: "Entre el 31 de diciembre y el 26 de enero hubo muchas guardias que las trabajaron, y la patronal un mes después les avisa que en realidad no tenían contrato". La situación no solo implica un recorte laboral, sino también un riesgo concreto para quienes continuaron trabajando sin respaldo legal: "Incluso sucedió que cubrieron guardias sin tener cobertura de ART, lo cual es grave en cualquier circunstancia, pero además acá hay que destacar que se trabaja con virus multirresistentes, con cosas que efectivamente implican un riesgo de trabajo serio", sostuvo el sindicalista.
Según detalló Lipcovich, la medida comenzó a aplicarse en los últimos días de enero, aunque la dirección del hospital intenta hacerla retroactiva al 31 de diciembre. Entre las áreas más afectadas se encuentran sectores estratégicos para el funcionamiento del Garrahan: "La primer área que nosotros nos tomamos conocimiento fue el laboratorio, en particular el laboratorio de microbiología, donde la mayoría de las guardias se cubrían con profesionales y técnicos que están contratados en esta condición", señaló. También mencionó que hay "pediatras en la guardia activa del turno vespertino, kinesiólogas y distintos sectores" comprometidos.
La falta de personal en microbiología, explicó el dirigente sindical, puede retrasar diagnósticos clave y poner en riesgo tratamientos urgentes: "Sin estos trabajadores no se alcanzaban a cubrir todas las guardias en un laboratorio en el cual, por ejemplo, se hacen determinaciones bacteriológicas", detalló. Y añadió: "Ese trabajo quedaba pendiente hasta la mañana, y eso implicaba un riesgo".
Durante los últimos días, la incertidumbre laboral profundizó el problema: "No solo por el virtual despido, que implica cancelar un contrato, sino porque la continuidad laboral que se ofrece: este monotributo, que es una porquería todavía peor, en cualquier caso, todavía no estaba firmado", afirmó. "La gente estaba en la nada, con lo cual hubo guardias que quedaron descubiertos".
"Fraude laboral" y precarización estructural
Desde ATE Garrahan denuncian que la situación actual es la profundización de un esquema de contratación irregular que lleva años: "Acá tenemos gente que está trabajando hace muchos años, seis, siete, ocho, quince años en algunos casos, cubriendo guardias en forma semanal", explicó Lipcovich. "Se pagaba solo por la guardia realizada, sin derecho a enfermarse, sin vacaciones. Era un fraude laboral previo", siguió.
Lejos de corregir esa situación, el nuevo esquema la agrava: "Pasar de eso al monotributo es todavía peor, porque ni siquiera hay aguinaldo, directamente no se reconoce una relación laboral por parte del hospital", remarcó.

Lipcovich también cuestionó con dureza el accionar de la actual conducción del hospital, a la que acusó de ocultar información clave: "La dirección actual del hospital no publica las resoluciones y disposiciones que toma", denunció. "Son actos de gobierno en una institución estatal muy importante y están obligados a hacerlas públicas".
El ajuste no se limita a lo laboral. Según el secretario general, las condiciones de atención se deterioran día a día: "Ya hay un decrecimiento vegetativo de la planta, porque el año pasado denunciamos todas las renuncias por los malos salarios y las malas condiciones de trabajo, y esa gente no fue suplantada", afirmó.

La precariedad también se expresa en lo cotidiano: "Se están pintando unos pasillos, para lavarle la cara al hospital, mientras tanto, con temperaturas agobiantes en las salas", describió y detalló cómo es un día en el hospital: "Dentro de la sala no anda el aire acondicionado, no hay ni siquiera ventiladores, y tanto los niños como su familia sufren temperaturas altísimas".
Para Lipcovich, las políticas de ajuste ponen en jaque el rol histórico del Garrahan como hospital de referencia nacional: "Si esto sigue así, es muy difícil que un hospital sea de referencia con esta ofensiva de ajuste y de precarización", advirtió.

Frente a este escenario, los trabajadores se organizan y ponen resistencia a la motosierra de Milei: "Vamos a realizar una asamblea general en los próximos días", anunció, y concluyó: "Lo que está sucediendo en el Garrahan son las manifestaciones específicas de una línea política más general, que es precarizar las condiciones de trabajo, una reforma que nosotros catalogamos como esclavista y que entendemos que no debe pasar bajo ninguna circunstancia".
En ese contexto, lo que ocurre en el Garrahan expone con crudeza una decisión política que trasciende lo administrativo y golpea de lleno en el corazón del sistema público de salud: el desinterés del gobierno de Javier Milei no solo por los trabajadores, algo que se viene evidenciando desde el primer día de gestión, sino también por los nenes que dependen de este hospital para vivir. Ajustar en un emblema de la pediatría nacional no es una abstracción fiscal: son guardias sin cubrir, diagnósticos que se demoran y familias que enfrentan el miedo con menos respuestas.

