Desde que Fernando Cerimedo quedó detenido por el intento de femicidio contra Nadia Beller, todo el entorno del "especialista en comunicación -y granjas de trolls" salió a despegarse. El socio en La Derecha Diario, el periodista español Javier Negre, estuvo a la cabeza. Aunque desde el Gobierno de La Libertad Avanza (LLA) salieron a borrar con el codo lo que habían escrito con la mano y no pudieron explicar ni muchos vínculos ni las visitas que había hecho a Casa Rosada.
Sus visitas, de acuerdo a la información que le llegó a BigBang, no eran ni más ni menos que para desarrollar un plan para que Cerimedo se incorpore a la gestión y pueda aportar al cerco que desde hace tanto tiempo le impusieron al megasesor Santiago Caputo, reciente desplazado de manera oficial en su tarea de comunicación por el director de Realizaciones Audiovisuales de Presidencia, Santiago Oría.

Lejos quedaron las intenciones de desligarse del procesado por intento de homicidio en Bolivia que el flamante vocero, Adrián Ravier, desplegó durante la conferencia que brindó este martes en Casa Rosada. "El Gobierno no tiene relación. El Presidente mantuvo contacto hasta 2023 y los primeros meses de 2024", aseguró allí, en un nuevo intento de tirar la pelota afuera y de negar los vínculos evidentes.
Al igual que Negre, Ravier también tuvo una postura timorata en relación al intento atroz de femicidio que desplegó Cerimedo. "Este delito, si es que se cometió, sucedió en Bolivia. Todavía no sabemos qué ocurrió. El Gobierno todavía no puede dar una respuesta al respecto. Hay que dejar que la Justicia de Bolivia trabaje", enarboló el vocero.

Las Fuerzas del Cielo de Caputito tuvieron mucho mérito en la construcción comunicacional de LLA, aunque proporcional a esa fuerza también fueron las exigencias que impuso en la mesa política y que comenzaron a dividirlo de Karina Milei. Desde que llegaron al gobierno, "El Jefe" comenzó a hacer migas con los Menem y fortaleció su parte del triángulo de hierro, en un claro desmedro del mega asesor.
En ese contexto, el retuit de Santiago, en el cual asegura que verá "cómo se desarrolla el desastre exactamente como" predijo, además de una ruptura directa contra la gestión que lo expulsó, es una declaración de guerra de cara a lo que se viene. En términos de la literatura de ficción que juega con el mundo de las mafias, el agravio que recibió fue una muestra de deslealtad que sólo puede ser pagado con un gesto de iguales características.

