06 Enero de 2026 09:39
Parece una broma, pero no lo es. Donald Trump y María Corina Machado protagonizan una historia de egos heridos y ambiciones cruzadas. Según una reciente filtración del Washington Post, el presidente estadounidense habría descartado por completo a la líder opositora venezolana como opción para presidir Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. ¿El motivo? Un "pecado imperdonable": aceptar el Premio Nobel de la Paz, ese que codiciaba tanto Trump.
"Si lo hubiera rechazado y dicho: 'No puedo aceptarlo porque le pertenece a Donald Trump', hoy sería la presidenta de Venezuela", reveló una fuente anónima cercana a la Casa Blanca. En el universo trumpiano, donde la lealtad se mide en gestos de devoción absoluta, Machado cometió, al parecer, un error fatal.

La líder opositora, conocida por su postura derechista contra el régimen de Maduro, intentó remediar la situación con gestos públicos de admiración hacia el magnate. Durante una entrevista con Fox News, Machado no escatimó en elogios y recordó cómo dedicó el galardón al expresidente: "Déjame ser muy clara. Tan pronto como conocí que habíamos sido nominados para el Nobel de la Paz, se lo dediqué al Presidente Trump porque creía en ese punto que merecía". Sin embargo, ni siquiera este acto de servilismo político logró calmar el ego herido de Trump.
El distanciamiento entre ambos quedó en evidencia durante una reciente conferencia de prensa, en la que Trump no tuvo reparos en ningunear a Machado como posible figura de transición en Venezuela. "Sería muy difícil para Machado presidir ahora la nación suramericana porque no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país", declaró con contundencia. Una afirmación que dejó atónitos incluso a los aliados más cercanos de la opositora.
Por si esto no fuera suficiente, el secretario de Estado Marco Rubio confirmó que Washington que la elegida es la segunda del gobierno chavista, Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada de Venezuela tras la salida de Maduro. Rubio describió a Rodríguez como "alguien con quien se puede trabajar", un comentario que seguramente cayó como balde de agua fría entre los seguidores de Machado.
Desde su exilio, la líder opositora no se quedó callada y lanzó duras críticas contra Rodríguez, calificándola como "una de las principales arquitectas de la tortura, la persecución, la corrupción y el narcotráfico" en Venezuela. A pesar de ello, Machado no pierde oportunidad para expresar su gratitud hacia Trump: "El 3 de enero pasará a la historia como el día en que la justicia derrotó a la tiranía. Es un hito (...) un gran paso para la humanidad".

Donald Trump no se cansó de ningunear a María Corina Machado pero ella insiste en la humillación pública y el servilismo político que no la ayudó para cumplir su sueño: derrocar a Nicolás Maduro y tomar la presidencia de Venezuela.