20 Febrero de 2026 15:25
El reciente sismo de magnitud 4,9 registrado a nueve kilómetros mar adentro de la costa bonaerense generó sorpresa y algo de temor entre los habitantes de Mar del Plata y Miramar, zonas poco acostumbradas a este tipo de fenómenos. Es que, aunque no hubo daños materiales ni víctimas, bastaron unos segundos de vibración para despertar interrogantes sobre posibles consecuencias catastróficas, como tsunamis.
Sin embargo, científicos del CONICET ya descartan esta posibilidad, brindando tranquilidad a los y las ciudadanas de la preciosa costa argentina. Víctor Ramos, investigador superior del CONICET y destacado geólogo, explicó al medio Periferia que este tipo de sismos son muy poco frecuentes en el Atlántico y, generalmente, de baja intensidad.

"Los terremotos son muy poco frecuentes en el Atlántico, no son de gran intensidad y su recurrencia puede ser de 200 años. Buenos Aires ya tuvo casos como en 1880, 1985 y 1500. Yo diría que este caso es anómalo porque fue más intenso que lo habitual, aunque no significa que haya sido riesgoso. No producirá tsunamis", aseguró.
La clave para entender la ausencia de riesgo radica en el contexto tectónico. Según Ramos, el área afectada corresponde a un "margen pasivo", lo que significa que no hay subducción activa entre placas tectónicas, como ocurre en la cordillera de los Andes; todo lo contrario: esta es una región donde las tensiones se liberan ocasionalmente por reactivación de antiguas fracturas.

Así las coas, el sismo podría haberse originado en una pequeña fractura entre las placas sudamericana y africana y, cabe recordar que, estas dos placas comenzaron a separarse hace unos 130 millones de años con la apertura del Atlántico, un proceso que continúa hasta hoy, según información que brindó Ramos.
Por lo tanto, la consecuencia es directa porque la placa sudamericana avanza hacia el oeste a una velocidad de aproximadamente tres centímetros por año, acumulando tensiones que eventualmente se liberan en forma de pequeños temblores. Sin embargo, estos son mucho menos intensos que los registrados en zonas de alta actividad sísmica como los Andes o Chile.

"Estos sismos liberan menos del 5% de la energía que descarga la placa sudamericana en su desplazamiento hacia el Pacífico. Del otro lado se concentra más del 95% de la energía liberada", detalló Ramos. Además, para que una separación entre placas en esta región genere un evento catastrófico como un tsunami, sería necesario un ascenso significativo de magma o fracturas de gran magnitud, procesos que toman millones de años.
En conclusión, aunque este fenómeno sorprendió a todos y a todas por su intensidad, no existe un peligro para la región. Los científicos del CONICET insisten en que este tipo de eventos son extremadamente raros y, cuando ocurren, suelen ser suaves y sin consecuencias graves. Así, Mar del Plata y sus alrededores pueden estar tranquilos: no hay indicios de que se produzcan tsunamis u otras catástrofes derivadas del reciente sismo.

