20 Febrero de 2026 12:55
En un macabro desenlace, Alejandro Ruffo, acusado de asesinar a su hijo Joaquín de tan solo 8 años, fue hallado sin signos vitales en su celda de la Unidad Penitenciaria N° 34 de Melchor Romero. Según fuentes oficiales, el cuerpo del filicida fue encontrado por personal del penal durante una ronda de rutina, tras escuchar gritos provenientes del Pabellón N° 4.
Horas más tarde, se supo que Ruffo se habría colgado con una sábana atada a la ventana de su celda y, a pesar de los intentos de reanimación por parte de otros internos, fue declarado muerto en el lugar. Es por eso que la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 3 del Departamento Judicial La Plata intervino en el caso, calificándolo como un aparente suicidio y ahora el cuerpo fue trasladado a la Morgue Judicial para realizar la autopsia correspondiente.

El caso de Ruffo conmocionó al país el año pasado, cuando se supo que había asfixiado a su hijo Joaquín mientras dormía en su casa de Lomas de Zamora. Según las investigaciones, el hombre confesó que el móvil del terrible asesinato fueron los "celos" y un profundo resentimiento hacia su todavía esposa, Natalia Ciak, quien había iniciado los trámites de divorcio. "Le tapó la cabeza con una almohada", declaró Natalia en una entrevista con TN.
La mañana del 5 de agosto, Alejandro llevó a Natalia a tomar la combi para ir a su trabajo, asegurándole que él llevaría al niño al colegio, pero eso nunca ocurrió. Al notar la ausencia de señales de su hijo, quien solía avisar cuando llegaba a la escuela, Natalia intentó comunicarse con Alejandro. Él respondió con evasivas y mensajes preocupantes y violentos en redes sociales mientras le mentía que el niño estaba durmiendo. Sin embargo, ella declaró que "cuando dijo eso, ya lo había matado".

La mujer regresó rápidamente a su casa acompañada por la Policía pero ya era muy tarde y tuvo que enfrentarse a una escena desgarradora: Joaquín yacía sin vida en su habitación, mientras que Alejandro estaba gravemente herido en el living tras un fallido intento de suicidio. Fue trasladado al Hospital Gandulfo, donde confesó el crimen y los motivos detrás del mismo.
El caso fue caratulado como "homicidio triplemente agravado por el vínculo, por alevosía y con el fin de causar sufrimiento a su cónyuge". Durante las investigaciones, Natalia dejó claro que Alejandro no padecía problemas mentales, desmintiendo las especulaciones que se habían realizado anteriormente.

El macabro final de Alejandro Ruffo cierra un capítulo oscuro que dejó una marca imborrable en la comunidad de Lomas de Zamora. Ahora la justicia sigue investigando las circunstancias exactas del suicidio en prisión, mientras la memoria de Joaquín permanece como un llamado urgente contra la violencia intrafamiliar y de género.

