La leptospirosis vuelve a encender las alarmas en la Argentina. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), entre las semanas epidemiológicas 1 y 33 se confirmaron 76 casos en humanos y otros 106 casos probables, lo que da una tasa de incidencia acumulada de 0,39 cada 100.000 habitantes.
Es una enfermedad zoonótica, causada por una bacteria que se transmite por contacto con agua, barro o tierra contaminados con orina de animales infectados. Por eso las lluvias intensas, las inundaciones y la presencia de roedores aumentan el riesgo.

El mapa del contagio tiene dos focos. El NEA registra la tasa regional más alta del país, con 0,52 casos cada 100.000 habitantes, un 129% más que en 2025. Dentro de la región, Misiones lidera con 1,03 cada 100.000, seguida por Corrientes y Chaco. La región Centro, en tanto, suma 143 casos, 30 más que el año pasado, y concentra las tasas provinciales más altas: Santa Fe notificó 73 casos (1,98 cada 100.000), Entre Ríos 19 (1,3 cada 100.000) y Buenos Aires 40 (0,23 cada 100.000).

La preocupación también alcanza a los animales. El BEN reportó 164 casos confirmados en perros, un 76% más que el año anterior, y el 80% de ellos se concentra en la región Centro.
El perfil de los afectados muestra que la enfermedad no es menor ya que el 78,6% de los casos son varones y el 63% tiene entre 20 y 49 años, una franja muy expuesta por actividades laborales y recreativas al aire libre. El 60% de los pacientes debió ser internado, y de ellos el 27% llegó a terapia intensiva. Cabe aclarar que, sin tratamiento, la leptospirosis puede afectar los riñones, el hígado y los pulmones.