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"El amor no ha cambiado"

Patricia Palmer, el paso del tiempo, la comunicación en la era WhatsApp y la pasión por el teatro: "Siento que recién empiezo"

La actriz y dramaturga estrena junto a Mario Pasik la comedia "Adán y Eva, un amor de aquellos".

por Alejo Paredes

18 Mayo de 2026 12:01
Patricia Palmer
Patricia Palmer

A los 70 años, Patricia Palmer habla del amor con la misma pasión con la que sube a un escenario. Y quizás ahí esté el secreto de "Adán y Eva, un amor de aquellos", la nueva comedia que protagoniza junto a Mario Pasik y que se estrena el 21 de mayo en el Teatro Picadilly, con dirección de Diego Ramos. La obra -escrita por la propia Palmer con textos inspirados en Mark Twain- mezcla humor, ironía y ternura para contar la historia de un matrimonio que, después de más de cuarenta años juntos, se enfrenta a verdades ocultas y revisa toda una vida compartida.

Mario Pasik y Patricia Palmer protagonizan "Adán y Eva, un amor de aquellos"
Mario Pasik y Patricia Palmer protagonizan "Adán y Eva, un amor de aquellos"

Pero detrás de la comedia romántica -con producción de Chino Carreras y la prensa de Hugo Castro- hay algo más profundo: una reflexión sobre cómo cambió, o quizás no tanto, la manera de amar. "Lo que descubrí es que, a pesar de los siglos y siglos que han pasado y a pesar de la tecnología, de todos los cambios, el amor no ha cambiado", asegura Palmer en diálogo con BigBang. Y enseguida explica por qué: "El deseo de pertenencia, de pertenecer a un otro y que el otro te pertenezca, de poder armar una familia... seguimos siendo los mismos que Adán y Eva en el amor".

La actriz se entusiasma hablando de los vínculos y de esas diferencias eternas entre hombres y mujeres que atraviesan generaciones enteras. "La psicología masculina y femenina es tan distinta y tan complementaria, pero muy distinta", dice entre risas. "Ese hombre que es más simple, el varón, que a lo mejor, como dice Eva, cuando le preguntás qué piensa, te dice 'nada', y la mujer no puede comprender cómo un hombre puede no pensar en nada", añade y relata con mucho humor: "Y el tipo no sabe qué decir porque es verdad: no piensa en nada. No piensa punto com".

Patricia Palmer
Patricia Palmer

La obra juega justamente con ese paralelismo entre la primera pareja de la historia y las relaciones modernas. Porque para Palmer, aunque hoy existan redes sociales, inteligencia artificial y vínculos cada vez más veloces, la esencia sigue siendo la misma. "Pareciera que hemos cambiado, pero somos los mismos. Nos hemos complicado mucho con muchas cosas, pero el diseño sigue siendo el mismo". Sin embargo, hay algo que sí cambió y que a la actriz le preocupa especialmente: la comunicación. "A veces en la modernidad la comunicación es absolutamente efímera. Por WhatsApp la gente no habla profundamente de los temas que hay que hablar", reflexiona.

Y apunta directamente contra la lógica de los vínculos descartables. "Vale la pena preguntarse si todo tiene que ser tan efímero. Porque después de tantos años decís: '¿qué pasó?, si nosotros nos amábamos, estaba todo bien, ¿qué fue lo que pasó?'". En ese sentido, "Adán y Eva, un amor de aquellos" funciona casi como una defensa romántica del compromiso en tiempos de inmediatez. "Lo otro se termina, no hay manera que no pase. Y si no tenés otro proyecto que lo sostenga, que es la vida en pareja, el compromiso de acompañarse en la vida, bueno... todo se rompe", destaca la actriz. 

Patricia Palmer
Patricia Palmer

Palmer reconoce que escribir esta historia también fue una forma de hablar de sí misma: "Yo creo que uno siempre se inspira en algo personal. Vaya a saber de dónde salió, pero seguro que habla de mí". Y quizás por eso la obra también pone el foco en el amor en la adultez, un tema poco explorado en tiempos donde casi todo parece girar alrededor de la juventud. "Por más que soy adulta, sigo creyendo en el amor", sostiene. "El amor romántico es un absoluto motor para la vida", afirma.

Lejos de la nostalgia, la actriz se muestra vital, curiosa y llena de proyectos. Incluso asegura que hoy disfruta más esta época que la de sus comienzos. "Lo único que extraño de antes es mi juventud", admite y continúa: "Pero me encanta esta época muchísimo más". ¿La razón? Palmer no duda: "Hay muchas más posibilidades. Con Internet, con la inteligencia artificial, con todo lo que se viene... hoy es mucho más fácil mostrarse y hacer lo que se te canta".

También celebra los cambios sociales y culturales que atravesaron especialmente a las mujeres. "En mi época a las mujeres nos costaban muchas cosas que hoy las tienen bastante más resueltas". Durante la charla aparece otro gran tema que atraviesa su vida: la familia. No como estructura tradicional sino como refugio emocional. "Cuando hablo de familia no estoy hablando de casamiento, iglesia o papeles. Estoy hablando de vínculos", remarca. 

La actriz asegura que esa red afectiva es la que le dio fortaleza para tomar decisiones importantes, desde mudarse sola a Buenos Aires hasta criar hijos y apostar por la adopción. Y justamente sobre la adopción deja una definición profundamente íntima. "El gran aprendizaje es el amor incondicional", dice. "Con los hijos biológicos el amor está condicionado por la sangre. En adopción descubrís que el amor también puede construirse", relata. 

Patricia Palmer
Patricia Palmer

A lo largo de la entrevista, Palmer volvió una y otra vez sobre la idea de la pasión. Esa fuerza que todavía hoy la empuja al escenario. "Yo siento que recién empiezo", confiesa. Y explica que con el paso de los años dejó de preocuparse por la fama, el reconocimiento o el dinero. "Ahora no me importa nada más que la vocación. Escuchar mi alma". El teatro, asegura, sigue siendo su lugar en el mundo. Y nada puede reemplazarlo: "Lo que tiene el teatro es un encuentro vivo. No lo tiene el cine, no lo tiene la televisión". Para ella, ahí está la magia irrepetible de actuar. "Podrá morir el cine y la televisión, pero el teatro no puede morir", aclara.

Y sigue: "Porque nada puede reemplazar un encuentro vivo". Palmer habla del escenario casi como quien describe un estado espiritual: "Es como explicar qué te pasa cuando besás a alguien. No se puede explicar". Incluso sorprende cuando admite que el aplauso no es lo más importante para ella. "Yo no trabajo para que me aplaudan. Yo estoy en el teatro porque me gusta lo que sucede cuando estoy actuando", advierte e insiste: "Actuaría en una guerra arriba de un tablado entreteniendo soldados. Me da igual el Colón o un teatro independiente. Ahí te das cuenta de que estás por el juego y no por la chapa".

Patricia Palmer
Patricia Palmer

Antes de despedirse, deja un mensaje para los actores jóvenes; "Que no dejen por nada del mundo su profesión, aunque tengan que trabajar en el subterráneo. Si tu vocación es actuar, no te la pierdas". Porque para Patricia Palmer, después de décadas de escenarios, aplausos y personajes, todavía hay una única certeza. "Lo único que te va a quedar es vivir como se te canta vivir y como te haga feliz vivir", sentenció.

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