02 Febrero de 2026 11:31
La Patagonia vuelve a arder. Y esta vez, el fuego no distingue fronteras, jurisdicciones ni discursos. En Chubut, los incendios forestales avanzan sin tregua, con más de 40 mil hectáreas consumidas y focos activos que obligaron a desplegar uno de los operativos más grandes de los últimos años. En ese contexto, la provincia de Buenos Aires envió brigadistas y equipamiento pesado para reforzar el combate contra las llamas, en respuesta a una solicitud de la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y bajo el Sistema Federal de Manejo del Fuego.

La decisión fue adoptada tras la aprobación del gobernador Axel Kicillof, quien dispuso el envío inmediato de recursos humanos y logísticos. El Ministerio de Seguridad bonaerense movilizó a 40 combatientes especializados en incendios forestales, personal entrenado para operar en zonas de alta complejidad, con motosierras, motobombas y equipamiento táctico, preparados para enfrentar un escenario extremo.
La topografía hostil de Chubut obligó además al despliegue de una flota especial de 17 vehículos: 14 camionetas 4x2 y 4x4 para logística y transporte rápido, un camión autobomba 4x4 URO diseñado para penetrar terrenos inaccesibles, y dos vehículos UTV con kit forestal, claves para llegar a las llamadas "zonas rojas", donde el fuego avanza sin control.
El objetivo prioritario del contingente bonaerense es el incendio de Puerto Patriada y el sector de Laguna Villarino, donde el comportamiento del fuego fue calificado como extremo. Desde el operativo destacaron que "esta colaboración constituye un ejemplo de solidaridad y profesionalismo en el marco de la emergencia climática que afecta la región patagónica", aunque en el terreno la magnitud del desastre desafía cualquier despliegue.

La emergencia obligó al corte total de la Ruta Provincial N°71, en el tramo Cholila-Empalme con la Ruta Nacional 40, mientras que las autoridades pidieron circular con extrema precaución por la Ruta Provincial N°15. El avance del fuego, sumado al humo y la caída de cenizas, convirtió a la región en un territorio sitiado. Un posible alivio llegó con el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional, que anticipó lluvias para lunes y martes, acompañadas de viento y una baja de temperatura. Sin embargo, los brigadistas saben que cada ráfaga puede reavivar focos dormidos y que la lluvia, si es escasa, no siempre alcanza para frenar el infierno.
El drama se extiende más allá de Chubut. En el Parque Nacional Los Alerces, donde ya se registran más de 45 mil hectáreas afectadas, operan 247 personas entre brigadistas y personal de apoyo, en coordinación con la AFE y el gobierno provincial. La situación también golpea a los Parques Nacionales Lago Puelo, Nahuel Huapi y Lanín, donde la simultaneidad de focos obliga a un esfuerzo permanente y desgastante.
Las condiciones meteorológicas juegan en contra: baja humedad, altas temperaturas y vientos fuertes, sin lluvias inmediatas en algunas zonas. Aun así, el operativo continúa con apoyo de medios aéreos, restricciones de tránsito, cierre de accesos y limitaciones a las actividades recreativas para proteger tanto a los visitantes como a quienes combaten el fuego en primera línea.
El avance de los incendios también llevó al Gobierno nacional a anunciar que declarará la Emergencia Ígnea en Santa Cruz, una provincia que había quedado inicialmente fuera del decreto pese a registrar focos activos cerca de Puerto San Julián. Allí, el fuego llegó a ubicarse a apenas cuatro kilómetros de viviendas rurales y avanzó sobre áreas de alto valor ambiental, poniendo en jaque ecosistemas frágiles y comunidades enteras.

Pero en medio del heroísmo silencioso de los brigadistas, emergió una escena que expone el costado más oscuro de la tragedia. En Cholila, un escándalo sacudió a la comunidad tras descubrirse que un grupo de personas se hacía pasar por voluntarios para vender donaciones destinadas a las familias afectadas por los incendios. El propio intendente denunció penalmente la maniobra, que quedó en manos de la Fiscalía de la Comarca Andina. La investigación permitió interceptar un camión que transportaba 60 tanques de agua de 1.200 litros. El chofer admitió que solo "5 o 6" eran para donación real, mientras que el resto se ofrecía a la venta por sumas que iban de los 110.000 a los 150.000 pesos. La estafa terminó de desnudar que, aun cuando el territorio se quema, hay quienes buscan hacer negocio con la desgracia ajena.

