30 Diciembre de 2016 04:27
Todos tenemos un amante.
Amantes ocasionales.
Amantes en el trabajo.
Amantes en el camino.
Amantes de la noche, de la lectura, de escuchar, de reír, de soñar, de llorar, de sentir...¡cuántos amantes derrochados y por ahí sueltos!
En el paso de la vida tenemos muchos amantes y no asumimos que son propios...menos aún lo apreciamos y protegemos.
Si estas convencido de no tener un amante...estas errado.
Es la sociedad en la que vivimos, que culturalmente no nos permite sentirnos libres de tener un amante.
Naciste y escogiste tener uno o varios amantes en el transcurso de la vida. Algunos de ellos consciente y otros no tanto.
Voltea hacia tu interior y observa las veces que elegiste tener un amante; reconocerás ¡cuánto lo echas de menos!
Porque aman quienes se aman...
Aman quienes adoran, valoran, cuidan, respetan y saben gustar...
Elegir amantes es sano.
Ellos, muchas veces, nos consagran de algo, que nosotros mismos quizás no podemos conseguir gozar.
Sin ellos, viviríamos hastiados...los aires se desgastarían...la sonrisa desaparecería y hasta nos acercaríamos velozmente al final...
Los amantes se buscan, se eligen y se protegen.
Vuelve a apreciar lo que es un auténtico amante en tu vida...así recuerdas el verdadero sentido del amor propio.
Todos tenemos un amante.