En el fútbol, cuando la lógica no alcanza para explicar la debacle de un gigante, aparecen las leyendas. Tras la eliminación de Brasil ante la Noruega de Erling Haaland este domingo 5 de julio, las redes sociales no hablaron de tácticas ni de penales errados: el nombre que se volvió tendencia fue "Hexa", el gatito que, según los cabuleros y supersticiosos, dictó la sentencia de muerte futbolística de la Verdeamarela.
La caída 2-1 en Nueva York, con un doblete del "Androide" noruego, fue vista como el capítulo más reciente de una maldición que persigue al Scratch desde aquel fatídico diciembre de 2022 en Qatar.

Todo comenzó el 7 de diciembre de 2022 en la previa del cruce contra Croacia cuando Vinícius Júnior respondía preguntas en una conferencia de prensa cuando un pequeño invitado inesperado se subió al escritorio: un gato callejero de manchas grises. Lo que pudo ser una anécdota tierna se transformó en un escándalo global cuando Vinicius Rodrigues, jefe de prensa de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), agarró al felino bruscamente del cuero del lomo y lo tiró al suelo.
El gesto de Rodrigues despertó la indignación inmediata de los presentes y de millones de usuarios pero sobre todo porque en la cultura islámica de Qatar, los gatos son animales respetados y casi sagrados; el vuelo del gatito al piso frente a las cámaras fue nada más y nada menos que un gesto soberbia y falta de respeto. Tras la eliminación ante los croatas días después, la teoría nació sola: Brasil había sido maldecido por el espíritu de aquel animal.
La CBF intentó calmar las aguas adoptando al gatito y bautizándolo "Hexa", en una promesa de que el sexto título mundial llegaría de su mano. Pero el daño ya estaba hecho. Una ONG de protección animal demandó a la federación por 200.000 dólares en concepto de reparación por el maltrato, y desde entonces, el silencio de la CBF sobre el paradero del animal solo alimentó el mito.
Los hinchas brasileños llevan la cuenta: desde aquel episodio, Brasil no deja de acumular fracasos. Eliminación en Qatar 2022, un paso errático por las eliminatorias, la caída ante Uruguay en la Copa América 2024 y, ahora, el golpe final en los octavos de final del Mundial 2026.
La jornada del domingo fue el escenario perfecto para que la maldición recobre fuerza: Brasil tuvo la oportunidad de ponerse en ventaja con un penal, pero el arquero Örjan Nyland le adivinó la intención a Bruno Guimarães, confirmando para muchos que la sal sigue intacta.
Luego vino el show de Erling Haaland: un cabezazo a los 79' y un bombazo a los 89' que dejaron a los dirigidos por Dorival Júnior de rodillas; el descuento de Neymar, también de penal, llegó cuando ya no había tiempo para milagros y Brasil terminó despidiéndose del Mundial con la peor campaña en casi 40 años, y mientras el Androide celebra, en las calles de Río y San Pablo es probable que se escuche un lamento: "Fue por el gato Hexa".

