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Corazón de campeón

Lágrimas, épica y un milagro llamado Scaloneta: la reacción de Scaloni y Messi tras la remontada histórica ante Egipto

Argentina estuvo al borde de la eliminación, perdía 2-0 a falta de 12 minutos y terminó ganando 3-2 con una remontada inolvidable.

Lionel Messi
Lionel Messi

La Selección argentina volvió a demostrar por qué este grupo parece no conocer la palabra imposible. Cuando el reloj marcaba que apenas quedaban doce minutos y el marcador señalaba un 2-0 en favor de Egipto, la vigente campeona del mundo estaba virtualmente eliminada del Mundial 2026. Sin embargo, apareció una vez más ese espíritu que distingue al ciclo de Lionel Scaloni y la historia cambió para siempre.

Primero descontó Cristian "Cuti" Romero de cabeza. Después apareció Lionel Messi para empatar con un derechazo feroz dentro del área. Y cuando el alargue parecía inevitable, Lautaro Martínez desbordó por la derecha y envió un centro perfecto para Enzo Fernández, que apareció por el medio y conectó un cabezazo letal para el 3-2 definitivo. El Mercedes-Benz Stadium de Atlanta explotó y el banco argentino también.

La imagen fue tan impactante como el resultado. Apenas la pelota besó la red, Lionel Scaloni se llevó las manos a la cara, completamente incrédulo por el desenlace del partido. Mientras el resto del cuerpo técnico y los suplentes se fundían en un abrazo interminable, el entrenador caminó hasta donde estaba el cuarto árbitro para preguntarle cuánto tiempo faltaba. El juez, lejos de responderle, simplemente le pidió calma. Scaloni regresó al banco y, junto a Walter Samuel y Roberto Ayala, reorganizó al equipo para resistir los últimos minutos.

Cuando el francés François Letexier marcó el final, ya no hubo espacio para contener las emociones. La Selección era una verdadera fiesta. Todos lloraban. Todos se abrazaban. Todos saltaban. La angustia acumulada durante casi todo el partido se transformó en un desahogo colectivo. Los jugadores levantaron a Lionel Messi por el aire mientras el estadio era una explosión de felicidad.

El propio Scaloni intentó hablar con la prensa, pero las lágrimas pudieron más que las palabras. "No puedo hablar, estoy muy emocionado. Qué grupo de jugadores hermano, me tengo que ir", alcanzó a decir con la voz quebrada antes de retirarse. Instantes después volvió a detenerse frente a los micrófonos, aunque el desenlace fue el mismo. "No puedo dar la mirada, estoy muy emocionado, qué grupo de jugadores. Ya está. Me tengo que ir", expresó entre lágrimas.

Fue una de las imágenes más conmovedoras desde que asumió como entrenador de la Selección. El técnico que llevó a Argentina a conquistar América, la Finalissima y el Mundial volvió a emocionarse como un hincha más. Pero si Scaloni no pudo contener el llanto, mucho menos pudo hacerlo Lionel Messi. Las cámaras siguieron al capitán apenas sonó el pitazo final y registraron el momento exacto en el que comenzó a llorar desconsoladamente. 

La emoción tenía una explicación evidente. Durante buena parte del encuentro, Argentina estuvo eliminada y la derrota ante Egipto podía significar no sólo el adiós del Mundial, sino también el cierre definitivo de la carrera de Messi con la camiseta albiceleste. Por eso, cuando llegó la remontada y la clasificación quedó asegurada, toda esa tensión explotó en forma de lágrimas.

Uno de los grandes héroes de la jornada fue Enzo Fernández. El volante del Chelsea, autor del cabezazo que selló la clasificación, vivió una tarde soñada y compartió toda su felicidad apenas terminó el partido: "Fue terrible. Venía anhelando el gol hace tres años, más o menos, después del Mundial de Qatar. Poder vivir estos momentos agradezco a Dios la verdad, soy un privilegiado. Toda la gloria de él y recalcar a mis compañeros. Tenemos un grupo fenomenal, que nunca se da por vencido; más allá de las adversidades, estamos juntos siempre. Agradezco a ellos, al cuerpo técnico y a la gente que está alentando acá y a los de Argentina. Es un pasito más".

Luego explicó cómo nació la jugada que terminó definiendo el partido. "A veces, en esas situaciones me ponen mis compañeros. Son terribles, de una calidad tremenda y ahí en los últimos metros hay que aprovechar esas jugadas donde hay espacios, donde hay huecos, y se me dio en el último minuto", contó. Y dejó una promesa que ilusiona a todo el país. "Ya pasaron cuatro años de Qatar y vinimos a disfrutar este Mundial y a ganarlo, representando a nuestro país. El fútbol se olvida lo que pasó atrás y vamos en busca de eso", aseguró.

Otro de los que resumió el espíritu de esta Selección fue Lautaro Martínez, quien asistió a Enzo en el gol decisivo y volvió a destacar la fortaleza mental del grupo. "Se sienten muchas emociones. Una vez más, este equipo demuestra que a pesar de las dificultades, de los malos tramos del partido y de seguir intentando y buscando el arco rival, en definitiva a esto es a lo que jugamos: a llevar a la Argentina lo más alto posible. Es otra demostración de carácter de un grupo que no se rinde, que quiere siempre más", sostuvo el delantero.

La remontada frente a Egipto ya quedó escrita entre las grandes hazañas de la historia de la Selección. No sólo por el resultado, sino por el contexto: un penal fallado por Messi, un 2-0 que parecía definitivo, tres goles en poco más de diez minutos y un final cargado de lágrimas, abrazos y emoción. Argentina sobrevivió cuando parecía condenada. Y mientras Messi fue levantado por sus compañeros y Scaloni se retiró llorando, quedó una certeza que recorre al plantel y a millones de hinchas: esta Scaloneta nunca deja de creer. Ahora, a la espera de conocer si el próximo rival será Colombia o Suiza, el sueño mundialista sigue más vivo que nunca.

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