La fuerte contracción de la producción de las PyMEs industriales, que acumulan una caída del 9,2% interanual y 13 trimestres consecutivos de retroceso en el empleo, vuelve a encender las alarmas sobre el presente del entramado productivo argentino. Sin embargo, para el consultor pyme Matías Franco, el diagnóstico no debe leerse como una crisis tradicional, sino como un proceso de transformación profunda. "No creo que estemos frente a una crisis. las variables que lo determinan no lo están. Si estamos en una Argentina Dual, que se encuentra en una transición entre modelos", sostuvo en diálogo con BigBang.

Bajo su mirada, la economía atraviesa un escenario de contrastes simultáneos. "Donde conviven muy buenas noticias con otras que no lo son. Sectores que les va muy bien y otros que no", explicó, y enumeró variables macroeconómicas que, según su visión, conviven con un deterioro en la microeconomía: "Un crecimiento estimado anual de aproximadamente 3,5%, una inflación que puede perforar el 2% el próximo mes, un dolar que se mantiene entre bandas segun lo planificado en 1400, un Banco Central que suma mas de 100 días de acumulación de reservas tocando los 50 mil millones de dolares... Mas de 40 proyectos de Inversiones por RIGI equivalentes a 140 mil millones de dolares".
Sin embargo, advirtió que ese cuadro no se refleja en el día a día de las empresas. "Pero al mismo tiempo, no vemos en la micro, la de todos los días el reflejo en el muchas pymes, en los salarios, en las inversiones pequeñas y medianas, en los créditos que siguen siendo inaccesibles, ni tampoco en el bolsillo de las personas traducido en un consumo mas cuidadoso o limitado".
Consultado sobre los principales problemas del sector, Franco fue contundente: "Salvo los costos, todos estos son problemas mencionados son exógenos. Pero el primer problema que no estamos mencionando son los altos y prohibitivos impuestos". En ese sentido, cuestionó la carga tributaria: "No puede ser que funcionemos como si nada pasara con mas de 160 impuestos entre nacionales, provinciales y municipales. Sácale esa 'pata de elefante' del pecho a las pymes y las personas y decime como les va".

A la vez, planteó que el contexto obliga a un cambio de paradigma empresarial. "Estamos frente a un 'momento uber' que pateo el tablero, cambio las reglas del juego", afirmó, y remarcó que las empresas deben adaptarse: "le exige mas profesionalismo en todas las areas, seguimiento de cada elemento de costo, revisión de su modelo de negocio, y salir a buscar la venta como nunca".
En relación a la caída de la facturación y el deterioro de la demanda, describió tres realidades dentro del entramado productivo: "las que se vieron beneficiadas (energía, combustibles, campo, litio, automotriz), las que se vieron perjudicadas la mayoría de consumo masivo (alimentos, textil, jueguetes), y las que comprendieron rápidamente qu deben reconvertirse para continuar".
Para Franco, la lógica de desarrollo debe ser escalonada. "Primero las grandes que estan preparadas y son estratégicas para el país. Luego las medianas y despues las pequeñas", explicó, y agregó una frase que sintetiza su visión: "Siempre digo que no llueve de abajo para arriba". En ese marco, destacó algunos indicadores macro como el descenso del riesgo país "llegando al piso de 400", aunque insistió en que su impacto aún no llega a la economía real.
Sobre la adaptación empresarial, fue categórico respecto de las estrategias defensivas: "Le sugiero como lo hacemos desde la consultora a nuestros clientes pymes, que no esperen a que vuelva el anterior modelo, porque el paradigma de coyuntura local acaba de cambiar de manera definitiva". Y fue más allá: "Muchas siguen resistiendo. Creo que serán las primeras en desaparecer. Las animo a revisar su negocio, y pensar como crecer en el nuevo escenario".

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la competencia externa, especialmente con China. Franco descartó una competencia directa basada en precios: "NO es posible competir directamente con un gigante como China", señaló, y propuso una estrategia de diferenciación: "el chino gana en escala; pero la PyME tiene que ganar en valor". En ese sentido, llamó a las empresas a orientarse hacia servicios y valor agregado: "Si compite con cercanía, servicio, entrega rápida, personalización, garantía, posventa y confianza, tiene chances".
Respecto a la apertura importadora, planteó un equilibrio delicado: "La apertura puede traer eficiencia y mejores precios, pero mal administrada puede destruir producción". Y advirtió sobre el atraso en la modernización del entramado productivo: "tuvimos muchos años sin necesidad de mejorar puertas adentro... Cuando las cosa cambian, las pymes en modo mundial, quedan en off side". Sobre los sectores más expuestos, enumeró aquellos con mayor vulnerabilidad: textiles, calzado, plásticos, autopartes y metalmecánica, donde "la PyME local queda obligada a diferenciarse o reconvertirse".
En relación al empleo, calificó como crítica la caída sostenida: "Trece trimestres de caída del empleo PyME industrial significan una señal roja que no se puede ingnorar". Y recordó el peso del sector en la economía: "Representa el 70% del empleo del país". También alertó sobre el impacto social de ese deterioro: "Cuando una PyME deja de contratar o empieza a achicarse, el impacto no queda en una planilla: llega a la mesa familiar, al consumo del barrio y a la economía real".

Otro punto crítico fue la cadena de pagos. Franco describió un escenario de endeudamiento generalizado: "En Argentina, 8 de 10 personas están endeudas. 8 de 10 pymes también", y advirtió sobre el efecto dominó: "cuando el cliente demora, la PyME financia al mercado sin ser banco". Sobre la inversión, sostuvo que el hecho de que el 75% provenga de recursos propios refleja una dualidad: "compromiso del empresario, pero también fragilidad del sistema". Y remarcó: "Sin crédito razonable, la PyME no escala: apenas sobrevive". En cuanto a las prioridades económicas, insistió en la necesidad de avanzar sobre tres ejes: "estabilidad macro, alivio fiscal inteligente y reglas parejas frente a la competencia externa". A su juicio, el país atraviesa "un escenario con probabilidades altas de ocurrencia, donde las cosas salgan mejor que peor para Argentina".
Finalmente, dejó un mensaje orientado a la política económica y al sector privado. Para el Gobierno, pidió medidas concretas como "alivio fiscal, crédito productivo con tasas razonables, reducción de cargas laborales para nuevas contrataciones y control serio de importaciones desleales". Y para las empresas, insistió en la autogestión: "el pyme tiene que enfocarse en lo que puede hacer y durante mucho tiempo no ha hecho". "La PyME no puede esperar: o se reconvierte o queda fuera del juego", cerró.

