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Tercer fin de semana de marchas

Francia: 70 mil policías, sindicatos y chalecos amarillos en una jornada de alta tensión

A pesar de las restricciones, la CGT, los estudiantes y los chalecos amarillos volvieron a marchar para reclamar por un mejor costo de vida

chalecos amarillos
chalecos amarillos BBN

Francia volvió a convertirse este fin de semana en escenario de una nueva jornada de protesta social. La movilización, denominada Acto III de la Rebelión Contra el Costo de Vida, reunió a sindicatos, estudiantes, trabajadores y los históricos chalecos amarillos en una manifestación atravesada por el descontento económico, el reclamo de libertades públicas y el enfrentamiento con las restricciones impuestas por las autoridades.

La controversia comenzó antes de que se iniciaran las marchas. La CGT denunció el desplazamiento de la manifestación fuera del centro de París, una decisión que consideró una grave limitación al derecho constitucional de protestar. El sindicato había solicitado marchar desde la Plaza de la Bastilla hasta la de la Nación, pero las autoridades rechazaron ese recorrido. Finalmente, el consejo de estado respaldó la prohibición y habilitó un trayecto por el este de la capital, entre la Puerta de Bagnolet y la Puerta de Charenton.

Para la central obrera, la decisión representa una forma de esconder el conflicto social, alejándolo de los lugares donde se concentra el poder político y económico. La protesta quedó así condicionada por un dispositivo de seguridad que, para los sindicatos, termina convirtiendo el derecho a manifestarse en una actividad sometida a las exigencias policiales.

El gobierno de Emmanuel Macron dispuso un operativo extraordinario: 70.000 policías y gendarmes desplegados en todo el territorio francés. El dispositivo incluyó unidades especiales, helicópteros, drones, brigadas ecuestres, perros policiales, vehículos blindados Centaure y camiones hidrantes. La justicia y las fuerzas de seguridad trabajaron bajo instrucciones de máxima firmeza frente a eventuales disturbios, saqueos y enfrentamientos.

Los chalecos amarillos volvieron a ocupar un lugar central en la convocatoria, acompañados por organizaciones sindicales, agrupaciones estudiantiles y colectivos que denuncian la pérdida del poder adquisitivo. La protesta ya no se limita a una cuestión salarial: expresa una crisis de confianza en las instituciones y una creciente confrontación entre una parte de la sociedad y el gobierno. 

El costo de vida es el mayor problema para los ciudadanos franceses. No hay alquiler que sea menor a los 1100 euros, en contraposición al salario mínimo en Francia, que es de 12,31 € brutos por hora, a partir del 1 de junio de 2026; o 1.867,02 € al mes para una semana laboral de 35 horas, lo que equivale a unos 1.478 € netos. el SMIC ("salaire minimum interprofessionnel de croissance") comenzó 2026 en 12,02 € por hora y 1.823,03 € al mes, y luego aumentó automáticamente un 2,41 % el 1 de junio debido a que la inflación para los hogares de bajos ingresos superó el umbral del 2 %. un requisito para el alquiler de una propiedad es que deben abonar tres meses de anticipo para entrar y el alquiler tiene que ser, como máximo un tercio del salario. no puede superarlo.

La coincidencia con Halloween agregó una postal particular a la jornada. Algunos participantes incorporaron disfraces, máscaras y caracterizaciones propias de la celebración, mientras en las redes sociales circularon convocatorias bajo la consigna de un «Halloween de la revuelta». también se difundieron imágenes de manifestantes ensayando coreografías y utilizando elementos festivos para acompañar sus reclamos. Sin embargo, las autoridades advirtieron que el uso de máscaras para ocultar la identidad durante posibles hechos violentos podía derivar en sanciones.

Se cerraron 40 estaciones de metro, desde los campos elíseos hasta la bastilla, pasando por république, châtelet y la orilla izquierda del sena. esta cifra es superior a las 30 estaciones que se cerraron el pasado 24 de octubre.

El gobierno francés intensificó sus mensajes a favor de una vuelta a las aulas en calma el lunes, después de las vacaciones de otoño, mientras los portavoces de las organizaciones estudiantiles mantienen su llamamiento a continuar las protestas, incluidas en las manifestaciones de este sábado, y preparan nuevas acciones para noviembre.

El fin de semana deja una imagen contundente: mientras miles de ciudadanos salen a reclamar respuestas, el estado despliega decenas de miles de efectivos para contenerlos. una Francia movilizada, dividida y todavía lejos de encontrar una salida a su conflicto social.

 

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