Este martes se cumplió un mes del femicidio de Agostina Vega, la niña de 14 años que fue asesinada en la ciudad de Córdoba y que tiene como principal sospechoso a Claudio Gabriel Barrelier, de 33 años, además de dos personas que se encuentran procesadas por encubrimiento agravado: Osvaldo Fassetta, amigo del acusado, y Soledad Andreani, una de las "parejas" del apuntado como autor y quien aportó el vehículo con el cual trasladaron los restos al descampado.
La novedad en las últimas horas la aportó la abogada de Gabriel Vega, el papá de Agostina. Fernanda Alaniz pidió que se investigue a Melisa Heredia, la madre de la víctima, luego de acceder al expediente tras el fin del secreto de sumario. En diálogo con El Doce, la letrada afirmó que en la causa "hay más responsables", aunque confesó que todavía no terminaron de leer el expediente con su cliente.

Para Alaniz, Heredia "tendría que ser investigada" para conocer qué sucedió durante las 10 horas desde que desapareció Agostina a que se radicó la denuncia, las cuales fueron "claves" en relación al femicidio. "Fue su entorno el que acabó con la vida de Agostina: su amigo, su amiga, su novio", explicó en relación a su acusación y respecto a Andreani, Barrelier y Fassetta.
"Las inconsistencias son dignas de investigación. No es algo personal. Ni ella, ni su entorno, si nada deben, no deberían estar preocupados", sostuvo la abogada. "Barrelier vivía con su pareja, la mamá de su hija, que es esta chica Marianela Palmero, y a su vez tenía múltiples parejas, por ejemplo Soledad, por ejemplo Melisa, y pueden seguir los ejemplos", amplió más adelante. "Todas tenían una especie de devoción por este hombre, todas actuaban en pos del bienestar de él", sumó.
Si bien en la investigación que lleva adelante el fiscal Raúl Garzón, el abogado de Fassetta, Eduardo Medina Allende, solicitó una ampliación de la declaración de su defendido, para responder las preguntas que no contestó antes ante la Fiscalía y poder brindar su versión de los hechos, al mismo tiempo la defensa de Andreani le recomendó que se mantenga en silencio, tras negarse a declarar en relación al Ford Ka de su pertenencia con el que trasladaron los restos.
La hipótesis de las tres parejas de Barrelier también fue refrendada por Carla, una ex trabajadora sexual de Wachitas Bar, que trabajaba al servicio de Andreani, con quien compartía un 50% de sus ganancias de la prostitución que ejercía en el primer piso del bar, en condiciones deplorables. "El lugar era asqueroso, un nido de ratas donde vas a encontrar drogas, alcohol y música fuerte", explicó ante El Show del Lagarto, donde agregó que trabajaba en una habitación con "una cama de dos plazas, un baño chico y mugre".

Sobre Marianela, Carla aportó que la conoce como "la gringa Ludmila", una presencia habitual en el local y respecto a Andreani aseguró que "siempre fue una proxeneta de todas" ellas. "Las chicas que trabajaban eran todas menores. Se aprovechaba de la situación de la gente", describió. Además, señaló que la detenida vendía "cocaína" dentro de Wachitas y que, además, "se suministraban drogas en las bebidas de la gente".
La noche de la desaparición
El sábado 23 de mayo en el cual se vio con vida por última vez a la menor de 14 años, la niña anunció a su madre que se iba a la rotisería de su abuelo, aunque en el remís en el que viajó tuvo como destino la calle Juan del Campillo 878, en el barrio Cofico, donde vivía Barrelier, un supuesto "ex novio" de su madre. Al mismo tiempo había confesado a su grupo de amigas que se iba a encontrar con él porque tenía una "sorpresa" para su mamá.

En la confirmación de esta versión fue fundamental el testimonio del remisero Ariel Torres, quien la identificó horas después de su desaparición. "Me pasa la dirección, pero cuando se sube la vuelvo a preguntar sobre el lugar porque me llamó la atención. Le consulto qué edad tenía, su nombre, de dónde era y ella me dice que era la nieta de Miguel", relató en su momento.

