27 Abril de 2026 12:36
El horror no apareció de golpe: estaba guardado, oculto, embolsado. Ocho fetos humanos dentro de bolsas de residuos patógenos fueron encontrados en un depósito de la Clínica Santa María, en Villa Ballester, y lo que en un principio era una búsqueda puntual se transformó en una de las investigaciones más inquietantes de los últimos tiempos. Todo comenzó con un pedido urgente desde Monte Quemado: una nena de 12 años, embarazada de ocho meses tras una violación, había sido trasladada a ese centro médico. La Justicia necesitaba saber qué había pasado con ese embarazo. La respuesta, por ahora, es un entramado oscuro.

El procedimiento, ordenado por el juez Nicolás Schiavo, tenía un objetivo concreto. Pero lo que encontraron los investigadores fue mucho más perturbador: restos humanos almacenados como desechos, algunos completamente formados, otros en etapas iniciales. La escena no solo impactó por su crudeza, sino por lo que sugiere: prácticas que podrían ir mucho más allá de un caso aislado. En el centro de todo está la menor. Tenía ocho meses de gestación. Su madre la acompañaba. Pero cuando llegó el momento de explicar qué ocurrió dentro de la clínica, el relato se quebró. No se sabe si el aborto se realizó.
Tampoco se sabe si el bebé nació. No se sabía hasta hace pocas horas atrás, siquiera, dónde estaba la menor. Ese vacío alimenta las dos hipótesis que maneja la Justicia: que se haya practicado un aborto en condiciones extremas o que el bebé haya nacido con vida y haya sido entregado, lo que abriría la puerta a un posible caso de trata o apropiación. Los ocho fetos fueron preservados. Ahora, la clave está en el ADN. Esas muestras podrían confirmar si alguno pertenece a la nena y, al mismo tiempo, permitir identificar al violador. Pero también podrían revelar algo más profundo: si lo ocurrido en la clínica responde a una práctica sistemática.
La historia clínica del lugar suma tensión: ese mismo día se habrían realizado tres abortos. Uno de ellos, presuntamente, el de la menor. Como si el caso no fuera lo suficientemente grave, apareció otro elemento: una ONG con sede en Buenos Aires habría financiado el traslado y la estadía de la nena y su madre. El dato fue confirmado por fuentes del caso, pero hasta ahora nadie fue citado a declarar. No hay detenidos. No hay imputados. Solo preguntas. La investigación también deja expuesta una falla estructural: ¿cómo llegó una menor de 12 años, embarazada de ocho meses por una violación, a esta instancia sin una intervención previa efectiva?

Lo cierto es que personal del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires se encuentra en la clínica como parte de la investigación sobre una presunta red dedicada a la trata de personas o sustracción de menores. Fuentes de la cartera sanitaria provincial le informaron a la Agencia Noticias Argentinas que las autoridades realizaron este lunes una fiscalización en la institución médica.La investigación se originó a partir de un pedido proveniente del Poder Judicial de Santiago del Estero, vinculado a un caso de violación en perjuicio a la nena, quien fue ubicada este viernes en el sanatorio del partido de San Martín junto a su madre.

