13 Mayo de 2026 08:56
La mesa política del Gobierno volvió a reunirse en la Casa Rosada en una jornada atravesada por la tensión interna, la presión judicial sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y una nueva demostración de conflictividad social en las calles. El encuentro, que se extendió durante más de dos horas en el Salón Escudos y luego continuó en oficinas del Ministerio del Interior, tuvo un objetivo formal: ordenar la agenda legislativa. Pero el trasfondo dejó expuestas las fisuras que atraviesan al oficialismo.

El protagonista absoluto del cónclave fue Adorni, quien pese a estar investigado en Comodoro Py por presunto enriquecimiento ilícito volvió a encabezar las discusiones políticas del Ejecutivo. La ausencia del asesor presidencial Santiago Caputo -"con aviso", según aclararon desde su entorno- y la salida anticipada de Patricia Bullrich alimentaron todavía más las especulaciones sobre las diferencias internas en el corazón libertario.
La reunión se desarrolló mientras, afuera de la Casa Rosada, miles de estudiantes, docentes y autoridades universitarias participaban de la Marcha Federal Universitaria para exigir que el Gobierno cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario. La postal contrastó con el clima puertas adentro: mientras en Plaza de Mayo se denunciaba el ajuste sobre la educación pública, en Balcarce 50 el oficialismo buscaba recuperar la iniciativa política tras semanas dominadas por el escándalo que envuelve a Adorni.
Según trascendió, el jefe de Gabinete presentó un listado de proyectos que el Gobierno pretende enviar al Congreso. Además de las iniciativas ya conocidas, habló de al menos diez leyes adicionales que todavía no fueron anunciadas públicamente. Entre ellas aparecen el denominado "Super RIGI", promovido por el ministro de Economía Luis Caputo, y nuevos paquetes de desregulación impulsados por Federico Sturzenegger, orientados al transporte marítimo y la Hidrovía Paraná-Paraguay.

Sin embargo, el principal foco de conflicto interno sigue siendo la reforma electoral. Javier y Karina Milei insisten en aprobar el proyecto tal como fue redactado por La Libertad Avanza, incluyendo la eliminación de las PASO y el capítulo de Ficha Limpia. Pero dentro del propio oficialismo y entre sus aliados crecen las voces que consideran inviable avanzar con el paquete completo.
La principal impulsora de esa postura es Patricia Bullrich, quien acordó con sectores del PRO y la UCR segmentar el tratamiento legislativo para discutir Ficha Limpia por separado. La decisión cayó mal en el círculo más cercano a Karina Milei, que rechaza modificar "ni una coma" del proyecto enviado al Congreso. La ex ministra ya había generado incomodidad días atrás cuando pidió públicamente que Adorni presentara "de inmediato" su declaración jurada para evitar que la investigación judicial siga golpeando al Gobierno.
Sus declaraciones obligaron a Milei a salir personalmente en defensa de su funcionario, en una intervención que incluso dentro del oficialismo describieron como cargada de tensión. "Todo lo que no haya sido consensuado por la mesa no representa la decisión del Gobierno en su conjunto", deslizó un negociador libertario, en un mensaje interpretado como una advertencia hacia Bullrich.
El trasfondo de la disputa es la situación judicial de Adorni, que desde marzo está bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito tras una denuncia presentada por la diputada Marcela Pagano, exintegrante de La Libertad Avanza. La causa, que llevan adelante el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, pone bajo la lupa la compra de propiedades, viajes al exterior y el pago de 245 mil dólares en efectivo para remodelaciones en una vivienda del country Indio Cuá, según declaró un contratista.

Aunque en Casa Rosada aseguran que la futura declaración jurada del funcionario "aclarará todo", el documento todavía no fue presentado y recién se espera para fines de mayo. La demora alimenta las sospechas y erosiona el discurso anticasta que el Gobierno utilizó como bandera desde el inicio de la gestión. Mientras tanto, el oficialismo intenta retomar la iniciativa parlamentaria. En Diputados buscará avanzar con la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes, la denominada "Ley Hojarasca" de Sturzenegger y la reducción de subsidios para zonas frías.
En el Senado, en tanto, comenzará el debate sobre la reforma electoral, aunque sin garantías de conseguir los votos necesarios. En paralelo, la oposición impulsa una sesión especial para interpelar a Adorni por las denuncias en su contra. En Balcarce 50 minimizan el riesgo y aseguran que no habrá quórum. "Si logran el quórum, hablarán en minoría", desafían cerca del Presidente.

La reunión política, prevista inicialmente para las 14 y postergada finalmente para las 16, terminó funcionando como una extensión reducida del tenso Gabinete del viernes pasado, cuando Milei volvió a blindar públicamente a Adorni frente a las críticas internas. "No voy a entregar a ningún funcionario", habría dicho el Presidente, decidido a sostener a uno de sus hombres más cercanos aun cuando el costo político empieza a crecer.