El presidente Javier Milei recibió este lunes en la Casa Rosada a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, en una visita cargada de simbolismo político y económico. La máxima autoridad del organismo internacional llegó al país para ratificar públicamente su respaldo al programa económico libertario, en un momento en el que el Gobierno busca consolidar la confianza de los mercados y exhibir el aval del Fondo como uno de sus principales activos.
Antes del encuentro con Milei, Georgieva compartió una conferencia de prensa con el ministro de Economía, Luis Caputo, donde dejó una serie de definiciones que funcionaron como un fuerte espaldarazo para la administración nacional.
No solo elogió la disciplina fiscal y el proceso de acumulación de reservas, sino que además descartó la necesidad de que la Argentina solicite nuevos desembolsos del FMI durante los próximos años. "No me preocupa que Argentina no tenga el dinero para pagar", afirmó la funcionaria, antes de dirigirse al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, con una frase que sintetizó el mensaje del organismo: "Sigan comprando, sigan comprando", en referencia a la acumulación de reservas internacionales.
El respaldo fue todavía más explícito cuando descartó un nuevo rescate financiero. "No vemos la necesidad de que Argentina tenga que volver a solicitar un financiamiento adicional del Fondo. ¿Por qué lo digo esto? Bueno, porque vemos los peores escenarios y vemos cómo Argentina se preparó y vemos una gran determinación de acumulación de reservas y una estrategia muy abarcativa sobre cómo obtener y asegurar la viabilidad de Argentina a lo largo del 2027", sostuvo.
La visita representa una foto política de alto impacto para el Gobierno de Milei, que atraviesa una etapa en la que necesita demostrar que el acuerdo con el FMI avanza sin sobresaltos. Sin embargo, el respaldo del organismo también reaviva una discusión histórica en la Argentina: hasta qué punto el rumbo económico depende de la aprobación del Fondo y cuál es el costo social de las políticas exigidas para sostener ese apoyo.

Georgieva reconoció que la transformación económica "es difícil", aunque aseguró que los resultados justifican el esfuerzo. "Mi convicción es que el país está por un buen camino y no habrá necesidad de más fondos", afirmó, al tiempo que insistió en que no será necesario "financiamiento adicional por parte del FMI". Durante su exposición destacó que el país pasó de un déficit primario a un superávit fiscal, remarcó la fuerte desaceleración de la inflación y celebró la recuperación de la confianza de los mercados financieros. "El progreso superó las expectativas, aunque todavía queda trabajo por hacer y las reservas deben seguir fortaleciéndose", señaló.
También aseguró que "la confianza de los mercados regresó" y destacó la baja del riesgo país, el regreso del Tesoro al mercado de deuda y la mejora en las calificaciones crediticias. Uno de los puntos centrales de su discurso fue el llamado a profundizar las reformas estructurales. Si bien celebró el crecimiento de sectores como el petróleo, el gas, la minería y el agro, advirtió que el desafío pasa por extender ese dinamismo al resto de la economía. "¿Cómo podemos apoyar a la Argentina para mejorar las condiciones financieras, de modo que las pequeñas y medianas empresas y las familias puedan acceder al crédito?", planteó.
Y agregó: "¿Cómo generar más empleo, aumentar el consumo y crear mayores oportunidades para las PyMEs?" La directora del FMI también puso el foco en el mercado laboral y sostuvo que la informalidad sigue siendo una preocupación. En ese sentido, respaldó la reforma laboral impulsada por el Gobierno y sostuvo que las pequeñas y medianas empresas son fundamentales para la generación de empleo formal.
Otro de los ejes de la conferencia fue el escenario político. Consultada sobre los riesgos que podrían generar las próximas elecciones, Georgieva evitó entrar en cuestiones partidarias, aunque dejó un mensaje orientado a la continuidad del programa económico. "Los riesgos siempre están presentes y deben ser administrados", afirmó. Según explicó, la forma de enfrentarlos pasa por mantener "políticas económicas sólidas" y avanzar en la construcción de "colchones financieros" que permitan afrontar eventuales crisis.

En esa línea insistió en que existe un "completo alineamiento" entre el Gobierno y el FMI respecto de la necesidad de fortalecer las reservas internacionales y sostener el equilibrio fiscal. La funcionaria también defendió los resultados sociales del programa económico, una afirmación que seguramente generará controversias en medio de las críticas de distintos sectores por el impacto del ajuste sobre el consumo, el empleo y el poder adquisitivo. "Cuando baja la inflación, quienes más se benefician son los sectores más vulnerables. Por eso también disminuyó la pobreza, especialmente entre las familias con hijos", sostuvo.
Y sumó: "Hemos visto una reducción desde niveles cercanos al 50% hasta alrededor del 20%". Sin embargo, mientras el FMI destaca los indicadores macroeconómicos, distintos informes privados y oficiales continúan mostrando dificultades para amplios sectores de la economía, con caída del consumo, aumento de la morosidad familiar y persistentes problemas para pequeñas empresas y trabajadores.
Tras la reunión con Milei y el gabinete nacional, Georgieva continuó su agenda con un encuentro junto a estudiantes de universidades privadas en el Palacio Libertad. Por la noche compartirá una cena con empresarios de los sectores energético, tecnológico y agropecuario, organizada por el propio FMI y sin participación de funcionarios nacionales. La visita culminará este martes en Vaca Muerta, donde recorrerá el yacimiento Loma Campana junto a Luis Caputo y será recibida por el presidente de YPF, Horacio Marín, antes de partir el miércoles rumbo a Uruguay.

