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La Argentina invivible

Leoninos: dramáticos testimonios de deudores que no pueden pagar

Sacaron créditos con financieras, billeteras virtuales y bancos. Y no, no lo hicieron para comprar televisores y ver el Mundial. Viven pensando en cómo afrontar sus obligaciones. Piden queso, les dan hueso y les cortan el pescuezo

Marcha de los Endeudados: la CGT, las CTA y la UTEP se movilizan al Ministerio de Economía
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Tras la exposición que las víctimas de hostigamiento de parte de los acreedores efectuaron en la Legislatura porteña, son decenas de testimonios que se repiten por doquier, en una Argentina en la que cerca de 20 millones son deudores y casi 6 millones son morosos. Mientras tanto, el presidente y su claque se hacen los distraídos o -peor- juegan al cinismo. 

Una de las historias que más conmovió fue la de Érica, quien compartió la historia de Camila, su hermana, quien se suicidó por no poder afrontar las deudas y soportar el hostigamiento para cobrarle. Sus palabras enmudecieron a la Legislatura, a los presentes y se convirtieron en caso testigo del drama que les toca atravesar. 

Las historias se repiten, y una vez que se abre la canilla se convierten en imparables. Soy Neme de. San miguel. "Saqué préstamos online de $9 mil y $12 mil y ahora me cobran entre $300 mil y $900 mil me llaman 10 y hasta 20 veces al día hostigándome intereses que no puedo pagar".  La situación acucia a distintos sectores sociales, y uno de los más golpeados son los jubilados, sobre quienes recayó con más crudeza la motosierra libertaria. "Soy Juan Carlos de Boulogne, jubilado. Debía 2.500.000 y ahora me piden 8.500.000. Claro está que no puedo pagarlo".

El primer mandatario le bajó el tono a esta problemática con referencias pública hasta insultantes. Se preguntó si a las personas que se endeudan alguien le puso una pistola en la cabeza para tomar su crédito, también aseguró que los periodistas (cuándo no) operaban a favor de los usureros y que las verdaderas víctimas eran los prestamistas. Pero el colmo fue cuando, con una media sonrisa de lado, dijo que las deudas eran de personas que habían comprados televisores para ver el Mundial y habían dejado de pagar. Claro, sin tomar en cuenta ni las fechas de morosidad y sin esgrimir ni un solo dato fehaciente. Sandra G. es docente de secundaria y responde: "Trabajo en 3 colegios y tengo 4 créditos: ANSES, BAPRO, Santander y MP: no compré una TV para ver el mundial como dice Milei. Es muy triste lo que nos está pasando".

Érica fue una de las 100 personas que expusieron en la Legislatura Porteña sobre el drama de los endeudados: su hermana Camila se suicidó.
Érica fue una de las 100 personas que expusieron en la Legislatura Porteña sobre el drama de los endeudados: su hermana Camila se suicidó.

María Eva tiene 52 años y está en búsqueda de alguna solución. No pide que le condonen su deuda, sólo busca un acuerdo justo para poder cumplir sus obligaciones. "Estoy endeudada con billetera y bancos; cerré mí emprendimiento y estoy trabajando desde hace 8 meses en otro lado. Llegué a un plan con las billeteras y una tarjeta, pero vendieron mi deuda a unas de estas agencias de cobro que llaman permanente para hostigar". 

Más allá del énfasis sobre las billeteras virtuales o los prestamistas barriales, más informales en la entrega del dinero y más feroces a la hora de cobrarlo, los bancos no se salvan de esta lógica leonina. Cuchu, desde Córdoba, comparte su historia. "La deuda la tengo con el Banco Nación y la refinanciación que me ofrecen es increíble. Debo 4 millones repartidos en dos tarjetas y un préstamo. Lo que me ofrecen son 96 cuotas, pero el total final a pagar es de 12 millones. Se triplica: una locura". 

La problemática crece y abarca cada vez a más gente, que espera una respuesta sólida de parte de un gobierno que solo los desprecia. 

 

 

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