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¿Oportunidad o saqueo?

Peter Lamelas canchereó, intentó hablar "como argentino" y pidió "que la gente tenga paciencia"

En el AmCham Summit 2026, el funcionario trumpista elogió los recursos naturales argentinos.

14 Abril de 2026 12:30
Peter Lamelas en AmCham
Peter Lamelas en AmCham

En el marco del evento organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham), el embajador estadounidense Peter Lamelas deslizó una serie de declaraciones que, cuanto menos, dejan entrever la estrategia de Washington para afianzar su influencia en el país. Con un discurso cargado de mensajes que oscilan entre el optimismo económico y la injerencia política expresado con un español trabado -como si el embajador hubiera olvidado completamente sus raíces latinas- Lamelas no escatimó palabras para posicionar a Estados Unidos como el "socio preferido" de la Argentina bajo la administración de Javier Milei.

"Estados Unidos está aquí para ser su socio", afirmó Lamelas con una seguridad que no deja lugar a dudas sobre las intenciones de su país. La declaración, lejos de ser casual, se inscribe en un contexto de realineamientos geopolíticos impulsados por la gestión de Milei, que abre las puertas a una relación más estrecha con el país imperialista del norte. Según el embajador, esta alianza estratégica cuenta con un respaldo explícito desde Washington... lo que plantea interrogantes sobre el grado de autonomía que conservará la Argentina en sus decisiones políticas y económicas.

Lamelas en el AmCham de 2025
Lamelas en el AmCham de 2025

Durante su intervención, Lamelas insistió en que "el mundo está mirando a Argentina" como nunca antes. "Es la primera vez en 50 años que el mundo está prestando atención en Argentina. Nunca ha cambiado el potencial de Argentina, tiene los recursos naturales y la gente que vive aquí. Lo que ha cambiado es que el mundo está mirando al país", sostuvo. 

El embajador no ahorró elogios hacia la administración de Milei, al afirmar que "las cosas están mejor ahora que nunca y creo que va a mejorar". Pero también pidió paciencia: "Que la gente tenga paciencia, tardó 50 años en llegar esto y no se puede resolver todo en dos años. Hay una dirección clara y las cosas están mejorando", dijo contundentemente ignorando las urgencias sociales de un país donde la inflación y la pobreza continúan afectando a millones de trabajadores de a pie. 

En su discurso, Lamelas dedicó un apartado especial a los recursos naturales argentinos, destacando su relevancia estratégica: "Argentina tiene lo que el mundo necesita: energía en lugares como Vaca Muerta, minería, litio, cobre, plata, uranio, agroindustria. Tiene innovación, tiene talento, especialmente en tecnología, y tiene un pueblo con una enorme capacidad de salir adelante", enumeró. No obstante, también advirtió que "los recursos solos no alcanzan" y subrayó la necesidad de "menos trabas, más flexibilidad, reglas más claras y más confianza", condiciones que, según él, atraerán inversiones de largo plazo.

En un giro inesperado -o no tanto- Lamelas reveló que su designación como embajador estuvo directamente vinculada a Donald Trump: "Trump me envió personalmente a la Argentina para trabajar con el gobierno de Milei y con el sector privado, para que tengan a Estados Unidos como su socio preferido", confesó. Esta declaración no solo confirma el interés estratégico de Washington en la región, sino que también evidencia una continuidad en la política exterior estadounidense hacia América Latina: garantizar su influencia en gobiernos alineados ideológicamente con sus intereses.

El embajador también se permitió algunas reflexiones personales sobre su experiencia en Argentina: "No lo digo solo porque soy el embajador americano: me siento en casa, con gente que trabaja, construye, produce e invierte en capital", afirmó. Consultado sobre sus simpatías futboleras, Lamelas optó por una respuesta diplomática: "No soy hincha de River, ni de Boca, ni de Racing, porque todavía estoy decidiendo".  

Las declaraciones del funcionario trumpista Peter Lamelas abren un crisol de preguntas que serán contestadas sólo con el paso del tiempo: ¿esta alianza beneficiará realmente al pueblo argentino o se trata de otro capítulo más en la larga historia de subordinación económica y política a los intereses estadounidenses? En tiempos donde los recursos naturales son clave, con la Ley de Glaciares modificada y el RIGI funcionando plenamente,  la intervención de Estados Unidos parece inevitable en suelo argento. 

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