Cuando hace casi 40 años la fama de Adriana Brodsky estalló, gracias al sketch del Manosanta que hacía con Alberto "El Negro" Olmedo, ella no podía ni ir al supermercado. En el presente sí lo hace, aunque siempre tiene que frenar para sacarse fotos y contar anécdotas que le piden. Esa popularidad que se mantiene viva como una llama que no se apagó, es la que desde hace un año la tiene al frente de la comedia teatral Los Sospechosos del Piso 10, que se puede ver todos los viernes y sábados desde las 22:30 en el Teatro Multiescena de avenida Corrientes 1764.
Los recuerdos, el humor de antes y el de ahora, los arrepentimientos, el derecho de piso y hasta los avances sociales que vivieron las mujeres, fueron parte de la entrevista que la actriz brindó a BigBang. La obra que protagoniza bajo la dirección de Fabián Gianola, y donde comparte cartel con figuras como Lorena Paola y Alexis "El Cone" Quiroga, son un laboratorio donde ella transmite lo que aprendió con los grandes capocómicos de los años 80 con los que trabajó.

Si bien el fuego de su fama no arde con la plenitud de su momento más álgido, con 70 años recién cumplidos Brodsky cuenta con un empuje que se ampara en una trayectoria de decenas de obras de teatro y horas de cine y televisión, que se hicieron cuando ya podía salir a hacer las compras. De las cosas más hermosas que le tocan vivir es que vaya a donde vaya, hasta las personas más discretas suelten un "adianchi", como decía el Manosanta cuando le abría la puerta.
¿Cómo fue que te encontró esta obra y este elenco?
- La verdad es que fue en un momento muy hermoso porque yo nunca había trabajado con Gianola. En tantos años de estar en este medio nunca nunca nos habíamos cruzado, excepto para un programa o en un viaje de esos que hacía Caras, que juntaba algunos famosos, pero era solamente un saludo y nada más. Pero el verano pasado me llamó Matías Ale y Fabián para hacer esta comedia tan divina en Mar del Plata. Fue tanto el éxito que lo hicimos todo el invierno acá en el Multiescena. Y ahora seguimos en verano en Buenos Aires con Los sospechosos del piso 10. Más allá de tener una excelente relación con Fabián, tengo el agradecimiento eterno de que me sigue eligiendo para encabezar esta comedia. Para mí es un lujo.
Más allá de tener una excelente relación con Fabián, tengo el agradecimiento eterno de que me sigue eligiendo para encabezar esta comedia
¿Con qué se encuentra el público que los va a ver?
- Es una comedia de verano y arriba del escenario, además de que nos divertimos nosotros y eso se nota, hay una interacción con el público maravilloso porque Fabián baja a la platea, interactúa con la gente. Todos lo hacemos de alguna manera, yo o hago mucho con la mirada y algún gesto que por ahí se me escapa casi inconscientemente o conscientemente, pero me encanta. La interacción es es todo el tiempo y la gente se da cuenta de que nos divertimos y que es real. Y que además hay una excelente conexión entre nosotros.
El público es lo más inteligente que tenemos, quizás nosotros en algún momento nos creemos que podemos mentir con alguna que otra cosita, pero no es así, el público se da cuenta de todo, le debemos todo. Así que imagínate que para nosotros que el público se ría y se meta en esta comedia donde un matrimonio viene de festejar una noche romántica y se encuentra con que en el departamento pasó de todo y mucho más todavía. Son situaciones que parecerían irreales, pero comparando con las cosas que pasan en el mundo, te digo que nos quedamos cortos. Pero los cambios son buenos, son ciclos y hay que respetarlos.

Hablaste del feeling con el elenco donde tenés quizás compañeros y compañeros que laburaron más, que tienen mucha experiencia en teatro, televisión, cine como vos, y también tenés a algunos que están dando sus primeros pasos. ¿Cómo manejan eso?
- Yo nunca había trabajado con Lorena Paola y la verdad que, además de ser una maravillosa actriz, te puedo asegurar que cada vez que sube al escenario tiene muchas cosas conmigo. Me hace reír. Te juro que me hace reír tanto. Es tan divertida, sabe tanto de pisar el teatro, el escenario. Además es una una muy buena compañera. Alexis "El Cone" Quiroga es un chico que si bien está dando sus primeros pasos, escucha, es muy muy respetuoso en todos los sentidos. Es un placer estar con él. Alejandro Cupito, tampoco había trabajado con él y también es un chico que le encanta, se toma esto con una seriedad casi desmedida. Después está Maxi Frutos, que es un compañero que tampoco yo había trabajado con él, pero es también muy divertido, respetuoso, dinámico, siempre está tratando de dar una mano en todo lo que puede. Florencia Elizabeth, que es la esposa de Fabián Gianola, que es un bombón. Es una chica que, además de ser una diosa, es humilde, supertrabajadora, no hay detalle que se le escape, este. Creo que no me olvido de nadie porque la verdad es que son todos hermosos, realmente.
A vos no te tocaron los realitys pero sí te encontraron trabajando en un comercio y pasaste a ser modelo. Y también te habrá tocado hacer teatro y hacer televisión con los grandes capocómicos de los 80, siendo novata. ¿Cómo es esa cuestión de volver a vivir algo, pero desde el otro lado?
- Cuando recién empecé fue con Gerardo Sofovich. Eso fue en el año 82 y era el mejor programa que había en Argentina, porque en esa época estamos hablando casi prehistoria, ¿no? Pero es así realmente. En esa época todo el mundo veía La Peluquería Don Mateo. Y me acuerdo que tuve algún problemita y cuando apareció una chica nueva, que esa chica era Amalia "Yuyito" González, la primera en acercarse fui yo para darle la bienvenida. Porque no quería que le pasaran algunas cosas. Yo no era del palo, venía del barrio, de ser modelo, de desfiles, comerciales. Para mí todo eso algo algo súper nuevo. Pero, sin conocerla, me parecía que tenía la obligación de hacer eso. Eso me pasó en un montón de lugares, pero tampoco soy de las que te ponen la otra mejilla. A mí me encanta revertir la mala onda, pero si no se puede, yo parto. O sea, no me detengo un segundo en sacrificarme por una persona que no tiene ganas de modificar su conducta.
No me detengo un segundo en sacrificarme por una persona que no tiene ganas de modificar su conducta
Y cuando decís que fue para evitar que viva cosas que vos te habían te habían tocado vivir, te referís al derecho de piso. ¿Qué querías evitar?
- Nada dramático, pero sí por ahí cosas que te dejan con un gusto amargo. Pero bueno, yo siempre fui una persona que sabía perfectamente dónde me metía. O sea, que después no me iba a ir a lamentar y a ponerme a llorar. No. Yo me acostumbré de muy chiquita a ponerle el pecho a las balas y eso fue lo que hice toda mi vida. Hoy con 70 años me doy cuenta que sigo pagando derecho de piso y no me parece mal. Es un sistema humano que uno lo hace personal o se da cuenta dónde está viviendo y los pares que tiene.
El humor de los años 80 en la Argentina tuvo grandes figuras.
- Capos impresionantes que nunca van a volver. No va a haber similitud con ninguno en la actualidad, pero tampoco le van a abrir la puerta a ese tipo de humor.
Claro. El sesgo actual es muy prejuicioso con ese humor por su contenido machista, chabacano.
- Había casos y casos, te diría. Pero sí me acuerdo que se la agarraron mucho con el tema del "El Negro" Olmedo conmigo. Muchísimo. Y en el medio conocí pocas personas que respetaran tanto a la mujer como El Negro. Pocos hombres. Impresionante lo que este señor respetaba a sus compañeras. Y de pronto hoy, que empezó un ciclo nuevo en lo que respecta a la comicidad, veo que hay otros desastres que me parecen horribles. Entonces, la verdad es que no entiendo nada lo que está pasando.

¿A qué desastres te referís?
- Por ejemplo en algunos programas dicen cualquier cosa, en algunas canciones también dicen cualquier cosa. Si de pronto dijeron "hasta aquí basta con este tipo de humor", también "hasta aquí basta con todo lo que respecta a la falta de respeto". Pero veo que la falta de respeto tuvo como un cambio y lo dibujaron de otra manera. Entonces eso hace que yo entienda ya casi nada, si bien yo sé lo que es respetar, por supuesto. Evidentemente hay un sistema que desconozco.
- ¿Qué reflexión tenés como mujer comparando lo que vivían las mujeres en los 80 y lo que viven las mujeres ahora? ¿Creés que cambiamos como sociedad, que se conquistaron derechos? ¿Cómo lo sentís vos como mujer?
- A mí me parece que sí, que hubo un cambio pero violento y que me parece que se fueron a un extremo algunas mujeres. Yo no soy feminista. Pero me parece como que fue un exceso en el sentido que hoy un hombre no te puede casi ni mirar y si te mira te pide permiso. Entonces todos los excesos me parecen malos. Me parece que en algún momento va a haber un click donde se llegue a un término medio con las cosas. Pero me parece muy bien, a la vez, que haya habido un cambio por todas las cosas que vivió la mujer desde hace millones de años y en los 80, por ejemplo. Pero cabe destacar que también depende mucho de la personalidad que vos tengas. Hay mujeres que se enfrentan y hay mujeres que no pueden hacerlo por situaciones tremendas, o porque tienen hijos, o porque si no trabajan no les pueden dar la comida a sus hijos o a sus padres que están viejitos. O sea, hay un montón de situaciones donde en realidad no se puede generalizar y punto se terminó.
Me parece muy bien, a la vez, que haya habido un cambio por todas las cosas que vivió la mujer desde hace millones de años
¿Sentís que hay una doble vara con la que se castiga a quienes hacían humor en los 80 por algunos temas o formas que tenían, pero hoy se mira para otro lado cuando eso sucede en un streaming?
- Y sí, te podría decir que haz lo que yo digo, no lo que yo hago. Entonces es como que ya a esta altura es como que ni siquiera quiero discutir el tema. Con todas las cosas que están pasando, es como que casi me encierro en el en el cielo que construí en mi casa para alejarme del infierno del mundo. Entonces pienso que será que en este ciclo las cosas serán así, más allá que me guste o no me guste. Es un tema mío personal si me gusta o no me gusta, pero si está por algo debe ser. Yo tengo mi propia opinión, pero si las cosas están me parece que hay alguien o algunos que dicen, "No, esto tiene que seguir para adelante". Y bueno, habrá público para eso. Siempre hubo público para una cosa, público para otra cosa y en mi época también había cosas que le gustaba a la gente y otras que no.
Hay generaciones que te recontra conocen y otras que no te conocerán tanto, pero vos no podías ni ir al kiosco.
- No, no podía. A ningún lado podía ir. De hecho en mi casa vivíamos con las persianas bajas, porque cada vez que abría la persiana estaban todos los edificios de enfrente sacando fotos, filmando. O sea, no podía ir al balcón de mi casa. A la playa fui una sola vez y me seguía toda la playa. Parecía un comercial de televisión. Era una cosa increíble lo que pasaba.

El verano pasado estuviste haciendo temporada en la costa, ¿pudiste ir a la playa más tranquila?
- Fui una vez. Estuve dos horas, pero no por esa situación, porque las cosas cambiaron. También una se tiene que ir adaptando a los tiempos y cuál es su nivel de popularidad. En esa época fue una cosa. Era joven, tenía una fama que no la soñé nunca ni la busqué, que apareció por gracias y obra del Espíritu Santo, porque nunca busqué eso. Pero de cualquier manera, hoy si tengo que ir a la playa, preferiría ir a una playa solitaria donde haya poca gente. Pero lo que te quiero decir que las cosas van cambiando. Hoy yo voy a al supermercado tranquila, aunque tardo un poco. Queda acá a la vuelta, porque es un trabajito que me demanda 15 minutos como mucho y yo tardo media hora, porque salgo y me piden una foto, siempre hay alguien que me pregunta algo. Pero es 100 veces o 1000 veces más tranquilo. Yo antes no podía hacer eso. No me podía dar el lujo de ir al supermercado.
Olmedo probablemente fue la figura más importante del humor de esa época y un distinto por completo. ¿Cómo podría sintetizar la experiencia que fue para vos, trabajar y haber sido amiga de "El Negro"?
- Yo trabajé dos años con el negro, nada más. Nunca hice teatro con él. Fueron dos años tan intensos, que hasta hoy la gente que no es de mi generación se acuerda. La curiosidad que tenés la tiene mucha gente. Es maravilloso encontrarme con gente tan joven y que me pregunten cosas. Nunca fui amiga de él. Yo me arrepiento de muchas cosas que hice en mi vida. Muchas cosas que hice y muchas cosas que no hice. Una de las que no hice fue después de grabar ir a comer con todo el elenco, con todos mis compañeros. Iban todo menos yo. Yo siempre tenía algo que hacer. Y te puedo asegurar que lamento tanto porque en esas comidas realmente sé que abrían su corazón y contaban cosas que quedaban en esa mesa. Lamento no haber estado, porque quizás sí hubiera sido amiga de él, si hubiera compartido esos momentos.
Lo que me queda con "El Negro" es darle las gracias. El agradecimiento eterno.
Lo que me queda con "El Negro" es darle las gracias. El agradecimiento eterno. Que Hugo Sofovich y él me hayan elegido para ese personaje que ya lo habían pensado hacía un año. Era un sketch donde Hugo decía que iba a a durar una temporada. Fijate que ya van como 40 años que murió "El Negro" y la gente se sigue acordando de ese sketch. De hecho, no hay lugar donde no me digan "Bebota" o "Adianchi". Me pasa en los lugares que menos imaginás, por ahí voy al banco y abre la puerta el gerente todo almidonado y me dice: "Adianchi". Algo hermoso, hermosísimo. A veces siento que tendría que inventar un idioma nuevo que me salga del corazón para explicar todo. Me pasa con próceres que me piden si me pueden descargar. Olmedo llegó al corazón de todos, realmente de todos, y a mí me conocen en otros países por "El Negro" Olmedo.
Cómo pasó el tiempo. En los 80 hacían el sketch de "La Bebota" y hoy estalla un escándalo de pedofilia con Jeffrey Epstein y otros mega millonarios que se dedicaban al abuso infantil.
- Una puede caminar sobre el fuego sin quemarse si quiere. O sea, a mí eso de que "no me di cuenta", la verdad que no me cierra. Cada una se hace cargo de lo que hace o lo que no hace. Las diferencias son demasiado abismales. Este tipo es un demonio. Un demonio total. Y lo mío era un trabajo donde yo me divertía tanto, pero tanto, la pasaba tan bien. Estos niños no la pasaban bien. Entonces, partamos de la base que ni siquiera se puede comparar.

Lo digo por la cuestión de legitimar el deseo de una menor de edad. Te habrán querido seducir personas mayores cuando eras menor y eso debe pasar ahora con otras niñas menores
- Eso no es ninguna novedad, es una realidad. No tenés que estar en el medio para que te pasen cosas. A mí me pasaron más cosas cuando no era conocida que cuando fui conocida. Y me pasaron cosas en lugares que decís: "Acá no te pudo haber pasado esto, en este lugar y con esta persona". Y sin embargo, encontrás el demonio disfrazado de cordero en todas partes. Lo que pasa es que hay una edad en la cual no podés defenderte. Cuando sos chiquito, ¿cómo te defendés? Pero después andá a agarrar una persona a partir de los 20. Te parte en cuatro.
Tampoco puedo generalizar, porque también depende de la vida que te pasó por encima. ¿Qué aprendiste? ¿Cómo te tuviste que defender? ¿Te defendiste sola? En mi caso me tuve que defender sola siempre. Detrás de este pollito soy un alien. Me defiendo y no tengo ningún problema en encarar a alguien. Y si no me voy, mira qué corta la hago. Pero tampoco puedo decretar que lo mío sea la posta, la verdad. Porque cada una sabe muy bien dónde le aprieta el zapato.

