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Betiana Blum Julieta Poggio

Betiana Blum, íntima con BBN: de volver a trabajar con una ex "Esperando" a la sorpresa de Juli Poggio

¡Te queremos!

La actriz protagoniza la comedia "Coqueluche" y hace un repaso de toda su carrera.

por Eli Salas

30 Diciembre de 2023 10:30

"Se acabó lo del autógrafo, ahora quieren la foto", subraya Betiana Blum. Lo que no cambia, dice una de las figuras más prestigiosas del circuito artístico y protagonista de Coqueluche -comedia reversionada por José María Muscari y producida por Tomás Rottemberg- es la energía de la gente.

"Tengo una relación hermosa con el público que me expresa siempre mucho cariño", aclara. Y aunque es verdad que hay cosas que no cambian, la popular actriz de 84 años reconoce en la audiencia del Multiteatro Comafi un fervor que, aunque haga memoria, no se le parece a nada. 

"Pasa algo con el público y mirá que he hecho obras de teatro... pero acá se escucha una cosa muy arriba en la platea desde antes de empezar. Algo parecido a la cancha", comparte con temporada de verano en puerta y reestreno el 5 de enero.

Betiana Blum volverá a trabajar con Mónica Villa
Betiana Blum volverá a trabajar con Mónica Villa

"Con la única del elenco que había trabajado era con Mónica Villa, en la famosa Esperando la Carroza y algún programa de televisión. Ella es muy especial y talentosa. Después la nena, como le digo a Julieta (Poggio), que todo el mundo hablaba y había muchas dudas con ella, tiene mucha disciplina, es maestra de baile, ha estudiado teatro y es raro que alguien joven tenga mucha experiencia. Es amorosa y la verdad que tenemos una relación preciosa", aclara sobre el ecléctico team actoral que la acompaña de miércoles a domingo y cierra su plantel titular con Mario Guerci y Agustín Sullivan.  

Y sin dar nada por sentado, pese a su nutrido kilometraje artístico, su fidelidad con el oficio es permanente. "Antes de empezar la función yo rezo y pido ayuda", cuenta a BigBang

¿Qué pedís? 

- Siempre digo: "Bueno, yo me voy a poner... pero lo vas a hacer vos". Ja, ja, ja. 

Sin embargo, da la sensación que todo lo que haces, lo haces de taquito...

-No, al contrario. Para mí no existe "de taquito". Es un compromiso muy grande. No sé trabajar de otra manera, gracias a dios. Y estoy muy feliz porque esta comedia es hermosa. La gente la disfruta mucho y con el grupo lo pasamos muy bien. Es una comedia como las de antes, pero con la visión de Muscari que le pega una sacudida y la renueva. Una apuesta muy vistosa. 

¿Era una cuenta pendiente trabajar con Muscari? 

-Yo no tengo cuentas pendientes. Habíamos hablado de hacer esta obra hace unos años. Y ahora apareció, de pronto, todo fluyó y la hicimos.  

¿Sos de las actrices que necesitan hacer teatro cada tanto o no necesariamente? 

-No, a mí me gusta todo. El cine, la televisión... Lo que pasa es que el teatro es como lo más exigente porque es en vivo, no hay arreglo. Tiene mucho esfuerzo. Es una energía muy alta que va y viene.  

¿Te gusta esa rutina? ¿Te ordena? 

-Ordenarme a mí es difícil porque soy muy volada. Como que cada día es nuevo y tengo que estar muy atenta porque tengo un tema con los límites de la hora. Tengo que estar muy atenta para que no se me pase. 

¿Con los números también sos desordenada? Tu profesión no se caracteriza por su estabilidad económica...

-También. Soy desordenada en todo, pero gracias a dios siempre ha fluido el trabajo y es una bendición.  

¿Extrañas hacer televisión? 

-Me gusta la tele. Un poco extraño. Pero prácticamente no hay casi nada. Ahora estoy viendo en eltrece "Buenos Chicos", hay muy lindos trabajos y me encanta verlo. 

En una Argentina que no está en su mejor momento, al teatro le está yendo muy bien. ¿Cómo vivís este contraste tan marcado?  

-Sí, es muy curioso lo que pasa. Muy curioso. Porque la mayoría andan muy bien. Es maravilloso lo que pasa, se ve que la gente necesita este contacto vivo. Porque vivo queda nada más que la música y el teatro. 

También este año se estrenó "Lennons", película que filmaste en plena pandemia. ¿Cómo fue atravesar la pandemia trabajando, con lo poco que se sabía?  

-Pienso en la pandemia  y me da una cosa... Yo daba clases de teatro y estaba haciendo una obra hasta que se paró todo. Entonces un alumno me sugirió que de clases por alguna plataforma, que él me organizaba la parte técnica y otra alumna inscribía a la gente. ¡Se formaron 3 grupos como de 20 personas! Yo en el momento no me di cuenta, pero eso fue lo que me despejó la cabeza.  Tres días por semana daba tres horas de clase y estaba en contacto con la gente, con la profesión... Y lo que recuerdo de la pandemia es que después fui como la Bella Durmiente jaja. No tengo otro recuerdo, algo así como que nos dormimos un poco porque no había otra cosa que hacer. Pero no la pasé mal y gracias a dios no tuve ninguna desgracia cercana. 

¿Seguís dando clases? 

-En un momento estaba con gira y ensayos de Coqueluche. Entonces un mes antes hablé con el grupo, fue muy doloroso, pero les expliqué que no podía porque me iban a quedar dos días. Y realmente necesitaba aire. Hubo lágrimas de los alumnos y a mí también me duele. 

¿A tu nieto le diste clases alguna vez? 

Hablamos, pero muy poco porque él me admira, pero no es un tema de conversación. Tampoco lo veo mucho porque ahora cumplió 15 años, está en un colegio muy exigente y tiene sus amigos, sus cosas. Yo lo veo cuando él tiene un momento para hablarle a la abuela. Pero no me pide consejos. Cuando trabajo viene, me mira y me da su opinión. Él está con Nora Moseinco hace como 3 años y lo que sí tanto mi hijo como yo le transmitimos es que las cosas se hacen en serio.  Que es una profesión de mucha exigencia.  

Él tiene una devoción, algo muy fuerte ligado al escenario. Una vez fuimos a un teatro, subió al escenario, se arrodilló y besó el escenario. En mi vida hice yo eso jajaja. Hoy se lo toma muy en serio, pero la vida cambia. Por el momento, parece que no, pero Dios dirá. 

¿Vos te visualizaste toda la vida haciendo lo mismo? 

-No, yo a pesar de que en el colegio siempre me llamaban para hacer cosas muy difíciles, cuando vine a Buenos Aires fue a estudiar Letras porque quería escribir. No pensaba ser actriz, para nada. De afuera, se ve que era muy payaso y se me veía. Y me lo decían, pero yo quería escribir. Hasta que un día averigüé, porque mi papá me decía que siempre buscara las mejores oportunidades y pregunté quién era el mejor maestro o maestra.  

¿Esa exigencia era de familia? 

-No, nunca me dijeron: "Andá con el mejor". Mi papá tampoco me daba charlas, antes los padres y los hijos no tenían mucha conversación. Una vez era chica y me mandé la gran pregunta: "¿Papá: qué pensas que voy a ser yo cuando sea grande?" Y mi papá me miró, lo pensó un momento y me dijo: "Vos vas a hacer lo que quieras hija". ¡Mirá qué legado que me dio! No me lo olvidé jamás. Podría haber dicho abogada, cualquier profesión. Y el legado que me dio fue de mucha libertad y de mucho poder. 

¿Cómo terminás el año? 

-Ya terminamos la obra los primeros días de diciembre y después de un descanso pequeño, retomamos en enero, en Buenos Aires. En esa pausa me voy a Nueva York a ver obras, que es algo que hace mucho no hacía. Me voy con un amigo. 

¿Le decís que no a muchas cosas? 

-No, no hay tanta propuesta te digo jaja, no me voy a mandar la parte. Pero gracias a dios siempre hay algo. 

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