05 Febrero de 2026 08:53
La polémica por la ropa en Argentina dejó de ser un tema técnico para transformarse en un culebrón televisivo. Todo empezó cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, dijo que nunca compró ropa en el país porque "era un robo". La declaración encendió al sector textil... y también a Marixa Balli. Pero la respuesta más picante no llegó desde la industria sino desde la tele. Invitado a LAM, Esteban Mirol fue directo al hueso contra su ex compañera de MasterChef Celebrity. "¡Que hable alguien que tenía un kiosco en La Salada, donde no se pagan impuestos, donde el 90% le compra a talleres clandestinos", lanzó sin anestesia.
El estudio quedó en silencio... apenas unos segundos. Balli había cuestionado que comprar en el exterior perjudica la producción local, pero Mirol redobló: "Ella dice 'se van afuera, compran y eso le hace daño a la industria nacional', ¡déjense de embromar!. La gente que puede y se va al exterior, efectivamente compra, porque acá es caro". El periodista aclaró que no defendía al ministro, pero sí al consumidor. Y llevó la discusión al terreno cotidiano: la billetera. "Hoy estuve buscando un calzoncillo y me dicen 15 lucas. En la aplicación me venden cuatro calzoncillos a 15 lucas. Entonces, déjense de joder, nos están cagando".
Ángel de Brito sumó combustible leyendo al aire un mensaje privado de Mirol, enviado horas antes. "Buen día, Ángel, querido. Estoy caliente como una pava. Qué caradura tu exangelita Marixa Balli hablando del tema de la indumentaria. Conozco bien del tema porque dedico buena parte de mis redes sociales a la defensa del consumidor. Hacele una nota en la casa y que muestre el vestuario. Debe oler a Free Shop y a Miami". La bomba siguió con una acusación más dura todavía: "El que puede viajar se compra afuera y al que no puede, los colegas de Marixa ya no los pueden cagar porque tienen a Shein y a Temu".

Y agregó: "Donde ella vendía, en La Salada y Flores compraban ropa por dos pesos a familias de bolivianos que fabricaban encerrados en un cuarto y luego la vendían en veinte pesos a revendedores que iban al interior a cagar a la gente cobrándoles el doble. La Salada y Flores, todos los laburantes en negro, no pagan un mango de impuesto". Finalmente, sentenció sin sutileza: "¿Qué se hacen las víctimas? No cierran por el ministro, cierran por incompetentes. Se cansaron de maltratar a los consumidores. Ofensa, doña Marixa, es la que vos y los comerciantes le hicieron al consumidor".
Las redes explotaron: aplausos, insultos y memes. La grieta ahora tenía perchas. Mientras tanto, del otro lado de la pantalla, Balli atravesaba su propio drama empresarial. La ex vedette cerró su histórico local en Flores y empezó la liquidación por Instagram: "Estamos haciendo un vivo para mostrar un poco las cosas de liquidación". Precios de remate: jeans a 15 mil, shorts a 10 mil, vestidos a 28 mil y prendas desde 5 mil pesos. "Estamos en una gran liquidación al costo porque voy a cambiar de rubro. Hay muchas prendas por 5 mil pesos. Hay cosas impresionantes". La crisis, aseguró, no es un invento mediático: "El 2025 fue el peor año", aclaró.
Y explicó: "Imaginate cómo está Flores, cerré el local de Bogotá porque no va la gente. No camina gente, no te compra, la gente está de muy mal humor y llega un momento que te agota". También remarcó que tuvo que achicar su estructura: "Tuve que rescindir todos los contratos, obvio. Igual tengo empleados, pero desde 2005 hasta ahora no me había pasado". Balli no solo apuntó contra Caputo sino contra el sistema: "Sos ministro y trabajás en la política argentina, no podés decir que nunca compraste ropa en Argentina... es ofensivo esto". Y reclamó medidas: "Tenés que pagar cargas sociales, 35% de ganancias, ARBA y todo lo que hay que pagar".

En ese sentido, insistió en que "los impuestos son muy caros". Bajen los impuestos y todo va a ser mucho más normal. Quiero ser feliz y quiero que la gente esté feliz. Eso es el resultado de un buen gobierno, ver a la gente feliz", cerró. Lo que empezó como un comentario económico terminó en una novela mediática: un ministro que compra afuera, una empresaria que liquida su marca, un periodista furioso y millones de internautas opinando sobre calzoncillos, impuestos y apps chinas.

