04 Febrero de 2026 16:10
Como todos los miércoles, los jubilados marcharon este miércoles frente al Congreso de la Nación para reclamar por sus derechos. A diferencia de semanas anteriores, en esta ocasión se sumaron organizaciones piqueteras que protestaron contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno, en una jornada atravesada por un fuerte despliegue policial y un clima de máxima tensión.
Mientras desde Casa Rosada se autodefinen como un gobierno donde "la libertad avanza", en la calle el escenario parece ser otro: represión, censura y criminalización de la protesta social. En ese contexto, el padre Francisco "Paco" Olveira fue detenido por efectivos de la Policía Federal mientras acompañaba la movilización.

El hecho ocurrió en la intersección de Alsina y Combate de los Pozos, donde las fuerzas de seguridad montaron un operativo desmedido durante la protesta. Legisladores nacionales de Unión por la Patria se acercaron rápidamente al lugar y permanecieron allí hasta que se confirmó la liberación del sacerdote.
El diputado nacional Jorge Taiana, presente en la zona, denunció que la detención se produjo "sin ninguna razón, como un acto de intimidación más". En la misma línea, el diputado Eduardo Valdés registró el momento del arresto y difundió las imágenes en sus redes sociales, donde se observa la intervención policial sin que mediara ningún hecho violento.
En el lugar intervino el fiscal Horacio Peix, quien evaluó dejar sin efecto la detención tras analizar el material audiovisual aportado por legisladores y periodistas que presenciaron los hechos. Desde el entorno del sacerdote aseguraron que Olveira no protagonizó ningún comportamiento que justificara la acción policial. Finalmente, tras la intervención judicial, el padre Paco recuperó la libertad durante la jornada, mientras la concentración de manifestantes continuaba frente al Congreso.
La represión no se limitó a ese episodio. Las fuerzas de seguridad también hicieron abuso de autoridad al detener a otros manifestantes: "Se están llevando detenida a una persona con discapacidad", relató en vivo una periodista de C5N desde el lugar, mientras el camarógrafo intentaba registrar la escena en medio del forcejeo.
El operativo policial se desplegó con una violencia desproporcionada: numerosos efectivos para reducir a una sola persona, uso de gas pimienta contra quienes intentaban intervenir y la conformación de barreras humanas para impedir que se registraran los rostros de los detenidos.
Lo ocurrido frente al Congreso no es un exceso aislado ni un error operativo: es una señal de época. Cuando un gobierno responde con palos, gases y detenciones arbitrarias a jubilados, curas y personas con discapacidad, no está garantizando el orden, está sembrando miedo. Reprimir la protesta es censurar derechos, y naturalizar esa violencia es aceptar que la democracia se vacíe de contenido.

