El viernes 14 de agosto a las 22:30 se estrena en Dumont 4040 Animal (Cruzá el límite), una obra de teatro físico 360° creada y dirigida por Mati Napp, que cuenta con textos de la dramaturga Mariela Asensio y la dirección actoral y la producción general de Paola Luttini. La idea de la experiencia es invitar al público a desatarse por completo mientras disfrutan de una amalgama de baile, sensibilidad y movimiento.
Al frente del elenco se encuentra Alan Madanes, con una particularidad pocas veces vista en el mundo del espectáculo: Napp desarrolló la puesta con él en la mente como protagonista. Esa distinción invitó al actor a tomarse más en serio que nunca un trabajo que, según relató ante BigBang, lo conmueve y lo emociona por completo.

Además, el artista que se popularizó en los últimos años a partir de su papel en la serie de Cromañón, estará acompañado por Tamara Lucía Vecces, Julia Fontana, Federico Díaz, Daiana Chacon, Dylan Mazza y Matías Quiroga, seis intérpretes que fueron elegidos por el propio Napp entre 500 postulantes de los cuales quedaron 80 preseleccionados. Al mismo tiempo, la violinista Ornella Restifa le pone música en vivo a la puesta inmersiva, que busca que el público comparta el mismo espacio que los artistas.
BigBang habló con Madanes en relación al estreno y aprovechó para ahondar un poco más en la intención de sacar el animal que las y los espectadores tienen dentro.
Es un poco una excusa para sacar ese animal que todos tenemos dentro
Se viene animal, una propuesta que habla de "una noche en la que las formas sociales se suspenden y lo civilizado se agrieta". ¿Con qué se va a encontrar el público que los vaya a ver?
- El público va a ser parte de una experiencia en principio muy inmersiva, una apuesta escénica diferente al teatro convencional, van a compartir el espacio con nosotros, van a estar en movimiento, de pie. La propuesta de Mati se desarrolla mediante el lenguaje más que nada de la danza y del movimiento. Si bien yo entremezclo todos los conceptos con los textos hermosos que escribió Mariela, el cuerpo es muy protagonista. Entonces es un poco una excusa para sacar ese animal que todos tenemos dentro y, como dice Mati, lo que reprimimos para vivir en sociedad que muchas veces a veces aflora en otros contextos y uno no lo puede sacar porque tiene que formalmente reprimirse para vivir y poder convivir. Es como una noche, una excusa, donde eso puede aparecer. Más que nada son las emociones como el deseo, la furia, la sensibilidad, la fragilidad, la ansiedad, el miedo, un poco de todo eso.
Tu figura viene con mucho crecimiento: nominaciones, un paso por la serie de Cromañón que te acercó más a la pantalla. ¿En qué momento profesional crees que te encuentra este estreno?
- Estoy actoralmente muy fragmentado porque estoy trabajando en el San Martín junto a Elena Roger en una obra que estamos de miércoles a domingo ya hace muchos meses, ensayando otra obra que estreno en el Politeama, que es una adaptación de una novela que se llama Los ojos del perro siberiano y, además, con este estreno inminente en una semana de Animal. O sea, yo que armo mucho la vida, la rutina y lo cotidiano alrededor del laburo, estoy bastante fragmentado y en movimiento. Si bien lo nombro de una manera en la que pareciera que uno está muy cansado y por momentos uno lo está porque trabaja mucho, siento mucho agradecimiento porque es un momento de mucho trabajo y me genera una honradez y una emoción brutal. Lo perseguí mucho, soñé mucho con poder estar en proyectos como los que me está tocando trabajar, con propuestas artísticas que me interesan, que me atraviesan, que llaman mi atención.

Y también esto que pasó con Mati, que él escribió la obra pensando en mí, para este personaje. Y eso también se va dando cuando te vas acercando un poco más a la gente o incluso te conocen un poco más algunos productores, algunos directores y confían en vos. Es una responsabilidad enorme, lo agradezco y estoy muy feliz de que así sea. Así que cuando Mati llegó con esta propuesta le dije 'vamos, te sigo'. Visionario a full, voy con él.
Tenés una definición excelente sobre el trabajo de Matías. Es fundamental que escribió para vos la obra.
- Es impresionante. Yo me sentí muy honrado, muy querido cuando él me invitó, pero más allá de eso, en todas estas conversaciones que voy teniendo acerca de la obra y lo que voy contando un poco, siempre me gusta recalcar el laburo que hacen los intérpretes. Es una obra donde el cuerpo está primero y el laburo que hacen los bailarines es brutal, es de una entrega y una belleza poética, impresionante. Si bien yo estoy como centro de la narrativa y de la historia que vamos a ir contando, es un espectáculo que se cuenta principalmente a través del baile y de la danza. Hay algo de lo que hacen ellos que me transmite mucha admiración, que estoy aprendiendo mucho.
Siento mucho agradecimiento porque es un momento de mucho trabajo y me genera una honradez y una emoción brutal
Mati es un gran líder positivo, es un gran capitán y estamos todos muy contentos de poder estar atrás de él porque tiene como su visión con esto que está desarrollando y si bien él viene haciendo una carrera muy genial, con un montón de artistas de una talla enorme, esto tiene su corazón porque es un proyecto muy personal para él. Lo cuento porque lo veo trabajar en los ensayos y veo todo lo que le pone a este proyecto y es hermoso estar con él acompañándolo porque uno confía en esa visión, ve ese norte y tiene ganas de seguirlo.
¿Cómo crees que repercutió la formación que adquiriste todos estos años para poder ponerte al frente hoy de Animal?
- También me doy cuenta que voy aprendiendo muchas cosas en el proceso creativo porque Mati fue muy generoso y nos abrió mucho ese camino, pero creo que en los últimos trabajos que fui haciendo, fui investigando cada vez más con el cuerpo, los personajes. Trato de construirlos siempre desde ese lugar y creo que algo de eso me permite ahora poder estar llevando adelante esta narrativa, con los textos hermosos que escribe Mariela que la verdad calzan perfecto con lo que yo le aporto a la interpretación, como que hacemos ahí un maridaje hermoso. Fue muy sencillo trabajar con los textos de ella porque cayeron bárbaros en mí. Y hay algo del cuerpo que le pongo a la actuación al estar en un espectáculo que tiene la danza como un lenguaje prioritario que siento que no lo podría haber encarado si no hubiese sido un actor que le mete cabeza a eso.

Hay actores que quizás trabajan más, no sé, con la palabra, con otro tipo de experiencia, que piensan más en algo del personaje que venga de antes. A mí me gusta mucho trabajar con los estímulos de ahora, con lo que pasa en el momento. Y hay algo de la danza que tiene eso, como que es muy fuerte el impacto visual que eso genera. Pero, de cualquier manera, estoy muy entregado a la visión que tiene Mati, a la confianza que tiene Mati de lo que puedo yo hacer ahí y, también, dándome cuenta que le estoy dando rienda suelta a la posibilidad de hacer algo que nunca hice, que conlleva el riesgo de encontrarse con algo novedoso. Estoy muy contento, la estoy pasando bien, como que hasta ahora el resultado de los ensayos es re positivo. Después es el público el que viene a disfrutar el espectáculo, a llevarse una noche que ojalá que la pasen bien. Pero por ahora estoy muy entregado a eso, a aprender en los ensayos y siguiendo lo que Mati va proponiendo.
Mencionaste a Mariela Asensio que además de ser una de las dramaturgas más prolíficas del teatro actual, es la que hace los textos que están en el Animal. ¿Cuánto tiene que ver su trabajo con la definición de "por una noche cruzar el límite está permitido"?
- Suele estar más vinculado, a mi parecer, con una propuesta un poco más retórica, más poética. Hay algo de sus textos que invitan al espectador a que manifiesten este instinto animal que tienen, que lo saquen afuera, que lo saquen a relucir, que por esta noche vale todo, pero al mismo tiempo obviamente respetamos las convenciones teatrales, es un espectáculo que no es que alguien va a venir y se va a sentir mal o incómodo o lo van a obligar a hacer algo que no quiera. Eso no va a suceder. No deja de ser una obra de teatro y un espectáculo que nos hace pensar, nos hace reflexionar y nos invita a que nosotros, por esa noche, conectemos con el tema que estamos tratando.
Le estoy dando rienda suelta a la posibilidad de hacer algo que nunca hice
Pero Mariela maneja muy bien ese timing, tiene un ritmo espectacular en su prosa. Eso también se volvió muy sencillo para poder interpretarlos y actuarlos, y tiene una musicalidad que también exige este espectáculo, porque los textos muchas veces se dicen encima del sonido y de la música y todo tiene como un ritmo que nunca frena y es bastante eléctrico. Algo de eso Mariela lo cazó al vuelo. Ya se conocían con Mati. Armó un equipo que permitió eso, que todos nos ensamblemos.
La cartelera porteña es una de las más nutridas del planeta, ¿cuál sería el valor agregado con el que podés seducir a quienes estén leyendo para que se acerquen a ver a Animal?
- El diferencial que tiene Animal es que permite que la gente que quizás no está tan habituada a ir al teatro, lo viva como una experiencia distinta. Como algo novedoso desde otro lugar, como un juego y una invitación a ser partícipes de algo también, a ser protagonistas. A veces hay obras donde uno se sienta en la butaca y, en la mayoría de los casos, uno está recibiendo más que dando. Yo creo que acá el espectador viene a traer algo. Ojalá que la gente se sienta invitada a venir y manifestarse, ya sea moviéndose, bailando, gritando, saltando, lo que quieran. Lo vamos a ir encontrando entre todos. También ese es otro diferencial, es una obra que va a ir mutando mucho, va a ir cambiando mucho conforme pasen las funciones, porque todos vamos a ir dándonos cuenta qué es lo que pide el show y qué es lo que necesita modificarse. No porque algo esté mal, sino porque así lo pide el espectáculo.

También me surge decir que considero que con toda la cantidad de oferta que hay en el teatro en este país, en esta ciudad, que vayan a ver lo máximo que puedan, que el teatro está en un momento especial, particular y que es hermoso que la gente lo pueda acompañar. Es una oportunidad para levantarse del sillón de ver Netflix y salir a la calle y encontrarse con algo en vivo y eso es fantástico. Y nosotros que vivimos de esto lo recibiremos con los brazos abiertos porque es lo que amamos y ahí seguiremos.

