Nelson Castro, conductor de Telenoche en eltrece, le salvó la vida a una pasajera que sufrió una emergencia cardíaca grave durante el vuelo. El periodista viajaba a Italia para integrar el grupo de periodistas que acompañará al papa León XIV en el avión papal durante su gira por Uruguay, Argentina y Perú.
La emergencia ocurrió durante la escala en Río de Janeiro cuando una mujer empezó a descompensarse y Castro se acercó a asistirla. El diagnóstico fue alarmante: "La señora tuvo un bloqueo cardíaco severo. De haber pasado sobre el Atlántico, tendría que haberle indicado al comandante regresar a Río. La paciente estuvo al borde del paro", contó después.

El cuadro era crítico: la presión arterial de la pasajera había caído a apenas 60/30 y Castro usó sus conocimientos médicos para estabilizarla hasta que llegara ayuda profesional. "La estabilizamos lo necesario como para esperar la ambulancia con la médica y los paramédicos que se la llevaron de inmediato al hospital", explicó. La mujer fue trasladada a un centro de salud para seguir con su atención.
Una vez resuelta la emergencia, el periodista lo resumió con humor: "¡Viaje con trabajo médico a bordo, vamos!". Para muchos fue una sorpresa, pero no para quienes conocen su historia: antes de ser una de las caras más reconocidas del periodismo político, Castro fue médico.

Neurólogo con especialización en el exterior, ya ejercía la medicina a fines de los años 70. En 1993 llevaba 14 años de profesión cuando un hecho le cambió la vida: se enteró, a través de su exprofesor Juan Carlos Parodi, de la operación de carótida que le iban a hacer al entonces presidente Carlos Menem, y lo informó. Como él mismo contó, "fue el hecho que cambió mi vida y por el cual tuve que dejar la medicina".
Después de esa primicia, su fama creció tanto que, según recordó, "en seis meses mi demanda de consultas médicas se quintuplicó". Entendió que su consultorio quedaba demasiado atado a su exposición pública y, alentado por su maestro Nicolás Lavalle, se dedicó de lleno al periodismo. Más de 30 años después, en un avión rumbo a Roma, Nelson Castro demostró que nunca dejó de ser médico.

