21 Diciembre de 2016 07:30
En pleno aumento de las campañas para regular el uso de pirotecnia durante las fiestas de fin de año, la ciudad italiana de Collecchio es pionera en tomar cartas en el asunto.
Ubicada en la provincia de Parma, allí las autoridades adoptaron una normativa que establece que los fuegos artificiales ruidosos deben cambiarse por otros sin sonido. De esta forma, sus habitantes podrán disfrutar de todo el esplendor de los fuegos de artificio sin dañar a los animales con los estruendos.
Así escuchan los perros.
En cada animal el efecto de la pirotecnia es diferente. Esta puede provocarles dolor de oídos, taquicardia, temblores, náuseas, aturdimiento, problemas cardíacos, y miedo. Los perros pueden llegar a escapar, porque no entienden de dónde proviene el extraño sonido. Las aves reaccionan frente a los estruendos con taquicardia; los gatos suelen correr en busca de los explosivos por curiosidad, y pueden llegar a ingerirlos o lesionarse.
¡Por favor!
Los explosivos que se utilizan para celebrar suelen sobrepasar los 85 decibeles que soportan los oídos de los perros. Y en algunos casos llegan a los 120 decibeles, lo que puede provocarles un aturdimiento grave.
Además, la pirotecnia puede liberar aluminio y otras partículas que dañan el suelo, el aire y el agua. Los colores brillantes de los fuegos artificiales se consiguen con una gran cantidad de químicos tóxicos que dejan humo, y generan residuos tóxicos para el medio ambiente.
Aquí, una muestra de cómo son los fuegos artificiales sin ruido, que bien podríamos utilizar por estos pagos en estas (y todas) las fiestas. ¡Son igual de hermosos!