A 44 años de haber formado parte de una de las jornadas religiosas más importantes de Luján, José María Raimondo se prepara para vivir nuevamente una experiencia que marcará su historia personal. En 1982, cuando tenía apenas 35 años, participó como ministro extraordinario de la comunión durante la visita de Juan Pablo II. Ahora, volverá a cumplir la misma función en la misa que celebrará el papa León XIV en la ciudad.
Su recorrido dentro de la Iglesia comenzó mucho antes de aquel acontecimiento. En 1979, monseñor Luis Tomé, quien por entonces era obispo de Mercedes, lo designó ministro extraordinario de la comunión. Tres años después, tuvo la oportunidad de participar en la histórica celebración encabezada por Juan Pablo II, donde se encargó de distribuir la Eucaristía entre los fieles ubicados frente a la Basílica de Luján.
Sin embargo, aquella visita estuvo atravesada por un escenario particularmente delicado para la Argentina. El país se encontraba en plena Guerra de Malvinas y faltaban apenas tres días para que finalizara el conflicto bélico. "Estamos en guerra, no olvidemos eso", recordó Raimondo al revivir aquel momento.

Más de cuatro décadas después, el hombre volverá a encontrarse frente a una multitud de fieles durante la visita de León XIV, aunque esta vez el operativo será mucho más amplio y contará con una importante cantidad de colaboradores.
Según detalló, alrededor de 100 ministros extraordinarios de la comunión pertenecientes a la diócesis de Luján-Mercedes y a otras jurisdicciones cercanas se inscribieron para participar de la celebración. No obstante, se espera que unas 1500 personas colaboren con la distribución de la Eucaristía durante la misa papal.
Para garantizar que los asistentes puedan recibir la comunión, los organizadores dispondrán distintas carpas eucarísticas a lo largo del recorrido comprendido entre el final de la plaza y la rotonda Ana de Matos. En esos espacios estarán preparadas las hostias que se repartirán durante la ceremonia.

Las estimaciones reflejan la magnitud del acontecimiento: entre 500.000 y 600.000 fieles recibirían la comunión en una jornada que promete convocar a una multitud en Luján.
Para Raimondo, su participación representa mucho más que una tarea dentro de la organización religiosa. "Entregamos a Jesucristo en la comunión, Jesucristo vivo. Es importantísimo para el creyente", expresó al explicar el valor espiritual de su función. La emoción también tiene un significado personal, ya que tendrá la oportunidad de haber participado en las dos visitas papales que recibió la ciudad, separadas por más de cuatro décadas.
Durante una entrevista con TN, Raimondo también recordó una particular anécdota que lo vincula con Jorge Bergoglio, mucho antes de que se convirtiera en el papa Francisco. Según relató, había conocido al entonces arzobispo de Buenos Aires y, junto a un grupo de amigos, habían acordado invitarlo a comer un asado en Luján. Sin embargo, los planes quedaron truncos cuando Bergoglio fue elegido como máxima autoridad de la Iglesia católica y debió trasladarse a Roma: "Quedó el asado pendiente", recordó entre risas al mencionar aquel encuentro que nunca llegó a concretarse.

Actualmente jubilado de su carrera como periodista, Raimondo continúa profundamente vinculado con la historia religiosa de Luján. A lo largo de los años conservó distintos documentos relacionados con su trayectoria e incluso escribió un libro dedicado a la imagen de la Virgen de Luján que fue trasladada a Italia.
Ahora, a sus 79 años, se prepara para sumar un nuevo capítulo a su historia. Después de haber participado en la misa de Juan Pablo II en 1982, volverá a distribuir la comunión durante la visita de León XIV, una experiencia que le permitirá revivir uno de los momentos más significativos de su vida, esta vez frente a una nueva generación de fieles.

