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Crisis silenciona

El gran riesgo que las empresas subestiman y perjudica al negocio: "El liderazgo ya no es un tema blando"

La consultora en innovación y transformación cultural, Micaela Akawie, alertó sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.

por Alejo Paredes

15 Mayo de 2026 09:50
Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.
Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.

Durante años, las empresas buscaron explicaciones afuera. La inflación, la competencia, la crisis económica, los cambios tecnológicos o la falta de perfiles capacitados aparecieron como las razones habituales para justificar la pérdida de talento, la baja productividad o el deterioro del clima laboral. Pero para la consultora en innovación y transformación cultural Micaela Akawie, el verdadero problema está mucho más cerca: puertas adentro. "Hay empresas que siguen preguntándose por qué el talento se va, por qué cuesta encontrar perfiles adecuados o por qué el compromiso y la innovación no aparecen", afirmó.

Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.
Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.

Y agregó: "El problema es que buscan respuestas afuera -en el mercado, la competencia o el contexto- cuando en realidad las encuentran adentro". La advertencia no surge solamente de percepciones. Los números muestran un escenario alarmante en el mundo laboral argentino. Según citó Akawie, un estudio de Bumeran reveló que el 92% de los trabajadores presenta síntomas de agotamiento laboral, mientras que el 77% llegó a pensar en renunciar por la mala relación con su jefe o jefa. 

Además, el 64% no considera a su superior un líder. Detrás de esos datos, sostiene, se esconde una crisis que muchas compañías todavía minimizan. "Durante años, el liderazgo fue tratado como un tema accesorio. Algo 'blando', difícil de medir, lindo de tener, pero no crítico para el negocio. Pero eso ya cambió", explicó. Para Akawie, el liderazgo deficiente dejó de ser únicamente un problema de clima laboral y se transformó en un riesgo económico y estratégico. "El desafío actual está en torno al liderazgo que genera una crisis silenciosa, que algunas empresas todavía no ven, o aún peor, eligen ignorar o postergar", remarcó.

El fenómeno no es exclusivo de Argentina. A nivel global, aseguró, los patrones se repiten. "El 78% de las personas que atravesaron entornos laborales tóxicos lo atribuyen directamente a una mala gestión con causas concretas como la falta de responsabilidad en el rol, favoritismos y comportamientos poco éticos", señaló. En paralelo, el mercado laboral empezó a redefinir qué habilidades considera verdaderamente valiosas. 

Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.
Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.

El World Economic Forum, en su Future of Jobs Report 2025, identificó un crecimiento de 22 puntos porcentuales en la relevancia de las capacidades de liderazgo e influencia, junto con competencias como resiliencia, pensamiento crítico e inteligencia emocional. El dato no es menor en un contexto dominado por el avance de la inteligencia artificial y la automatización. Mientras gran parte de las compañías concentra su atención en la transformación tecnológica, Akawie advierte que el diferencial competitivo seguirá estando en lo humano. "Mientras muchos hablan de inteligencia artificial, el presente y el futuro laboral elige trabajar y promover lo más humano", sostuvo.

Y añadió: "Porque la tecnología escala, automatiza y optimiza, pero no construye confianza, no gestiona tensiones ni sostiene conversaciones difíciles. Eso sigue siendo responsabilidad de las personas", sostuvo. Sin embargo, considera que existe una contradicción profunda entre ese diagnóstico y la manera en que todavía se forman muchos líderes. "Muchos de los programas de formación siguen centrados en lo técnico. Forman jefes que saben de métricas, presupuestos y herramientas, pero no necesariamente líderes capaces de dar feedback honesto, gestionar conflictos o construir equipos de alto rendimiento", explicó.

Esa carencia, advierte, tiene consecuencias concretas sobre el negocio. Cada renuncia voluntaria implica costos económicos, pérdida de conocimiento y deterioro del clima organizacional. Pero además, erosiona la capacidad de innovar. "La falta de confianza y conversaciones de calidad en los equipos reduce la innovación. Y sin innovación, las empresas no sobreviven ni compiten", afirmó. 

Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.
Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.

Para Akawie, el error de muchas organizaciones es seguir considerando la cultura corporativa como un gasto secundario y no como una inversión estratégica. "Es necesario reconocer que la inversión en desarrollo y cultura organizacional es un balance que necesita considerarse en rentabilidad, clientes e innovación", indicó. La especialista plantea que el liderazgo se expresa en cada decisión cotidiana: desde la manera en que se comunica hasta cómo se gestionan los conflictos, se distribuye el trabajo o se habilita espacio para nuevas ideas. 

Y en un mercado donde las herramientas técnicas son cada vez más accesibles, el verdadero diferencial empieza a correrse hacia otro lado. "La realidad es que lo técnico es cada vez más accesible y replicable. Lo humano, no. Y esa es, hoy, la verdadera ventaja competitiva", subrayó. En ese escenario, considera que las organizaciones más exitosas serán las que logren integrar tecnología y capacidades humanas en lugar de enfrentarlas. "Las organizaciones de mayor rendimiento serán aquellas donde personas y tecnología co-creen valor juntas. Las empresas que entiendan esto van a crecer. Y las personas que se entrenen en esto van a poder elegir dónde trabajar", señaló.

Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.
Alertan sobre el impacto que tienen los malos liderazgos en el agotamiento laboral, la fuga de talento y la caída de la innovación.

Y concluyó con una advertencia que apunta directamente al corazón del mundo corporativo: "Mientras la inteligencia artificial sigue avanzando, el diferencial sigue siendo profundamente humano, y eso se ve en el liderazgo de cada día".

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