La Selección argentina escribió una de esas páginas que quedan grabadas para siempre en la memoria de los hinchas. Cuando todo parecía perdido, el equipo de Lionel Scaloni sacó a relucir su carácter, su jerarquía y el liderazgo de Lionel Messi para revertir un partido imposible frente a Egipto y sellar una espectacular victoria por 3-2 que le permitió avanzar a los cuartos de final del Mundial.
Gol de Egipto
El encuentro comenzó cuesta arriba desde muy temprano. Apenas iniciado el partido, Enzo Fernández sufrió un duro golpe en la rodilla que sembró preocupación, aunque pudo continuar. Luego de un arranque parejo, Egipto golpeó primero a los 14 minutos gracias a un cabezazo de Yasser Ibrahim, que le ganó en el salto a Lisandro Martínez y puso el inesperado 1-0.
Segundo Gol de Egipto
Argentina tuvo rápidamente la gran oportunidad para reaccionar. Nicolás Tagliafico fue derribado dentro del área y el árbitro francés François Letexier sancionó penal. Como casi siempre, Lionel Messi se hizo cargo de la ejecución, pero el arquero Mostafa Shobeir Oufa adivinó el remate y le contuvo el disparo, sosteniendo la ventaja africana. La Albiceleste insistió durante toda la primera etapa. Alexis Mac Allister se encontró con otra enorme respuesta del arquero egipcio, Messi estrelló un brillante tiro libre contra el palo y Julián Álvarez tampoco pudo vencer al guardameta rival, la gran figura de los primeros 45 minutos.
Tras el descanso, Argentina salió decidida a buscar el empate. Rodrigo De Paul y Leandro Paredes probaron desde afuera del área, mientras Julián Álvarez volvió a inquietar, aunque nuevamente apareció Shobeir Oufa para frustrar las chances albicelestes. El partido parecía complicarse todavía más cuando Mostafa Ziko convirtió el segundo gol de Egipto a los 58 minutos. Sin embargo, la alegría africana duró apenas unos instantes: el VAR detectó una infracción previa sobre Lisandro Martínez y el árbitro anuló el tanto.
Gol del Cuti Romero
Pero el alivio argentino fue pasajero. A los 67 minutos, Egipto ejecutó un contragolpe perfecto. Haissem Hassan desbordó por la derecha y envió un centro preciso para que Mostafa Ziko, esta vez sí, definiera ante la salida de Emiliano "Dibu" Martínez y estableciera el 2-0 que parecía definitivo. Scaloni reaccionó con modificaciones ofensivas. Ingresaron Lautaro Martínez, Nicolás González, Gonzalo Montiel y más tarde Facundo Medina, mientras Argentina adelantó todas sus líneas y fue con todo en busca del milagro.
La reacción comenzó a los 79 minutos. Lionel Messi ejecutó un centro perfecto desde la pelota parada y Cristian "Cuti" Romero apareció por el segundo palo para conectar un cabezazo demoledor que descontó y devolvió la ilusión. Con el envión anímico de ese gol, Argentina se lanzó desesperadamente al ataque. Lautaro Martínez estuvo muy cerca del empate tras una brillante jugada individual de Messi, aunque su cabezazo salió apenas desviado.
Golazo de Lionel Messi
La revancha llegó apenas un minuto después. A los 83, Messi capturó un rebote dentro del área y, sin dejarla caer, sacó un derechazo potentísimo que dejó sin respuestas al arquero egipcio y estampó el 2-2. El capitán pasó, en cuestión de minutos, de la frustración por el penal errado a convertirse nuevamente en el salvador de la Selección. Cuando todo indicaba que el partido se encaminaba al alargue, apareció el golpe final. Ya en tiempo de descuento, Lautaro Martínez levantó un centro preciso y Enzo Fernández ganó de cabeza para marcar el 3-2 a los 93 minutos, desatando un festejo descomunal tanto dentro como fuera del campo de juego.
Gol de Enzo Fernández
Los últimos instantes fueron de resistencia y emoción. Scaloni reforzó la defensa con los ingresos de Nicolás Otamendi y Facundo Medina para sostener una ventaja conseguida de manera heroica. A los 101 minutos, el árbitro marcó el final y confirmó una remontada extraordinaria. Argentina pasó del desconcierto por el gol recibido y el penal fallado por Messi a una reacción inolvidable que tuvo todos los condimentos: sufrimiento, carácter, goles y una remontada histórica para seguir soñando con el Mundial.

