Este martes 3 de noviembre, Donald Trump se juega buena parte de lo que le queda de gobierno. Las elecciones de medio término -o como las llaman los yankee Midterms- definen quién controlará el Congreso durante sus dos últimos años en la Casa Blanca. Y en Argentina hay alguien que sigue el conteo con el mismo nerviosismo: Javier Milei, que construyó su política exterior y buena parte de su respaldo financiero sobre la alianza con Washington.
El año pasado, con el Tesoro de Estados Unidos ofreciendo un salvavidas de hasta 20.000 millones de dólares, Milei celebró ese apoyo como una prueba de confianza. Pero ese respaldo dependió de la voluntad de Trump y de su secretario del Tesoro, Scott Bessent, y la oposición demócrata lo cuestionó desde el principio.

Para gobernar, Trump necesita un Congreso amigo: ambas cámaras tienen que aprobar las leyes y los fondos del gobierno. Si los republicanos mantienen las dos, tendrá vía libre. Si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, podrán bloquear proyectos, obligarlo a negociar cada peso y usar las comisiones para investigar a su administración, citar funcionarios y pedir documentos.
Si además se quedan con el Senado, podrán frenar la designación de funcionarios y jueces que proponga, incluida una posible vacante en la Corte Suprema. Hay otro dato: la Enmienda 22 le impide a Trump ser elegido otra vez por lo que el resultado también medirá cuánto peso tendrá en la elección de quien lo suceda.
Qué se vota
Se renuevan las 435 bancas de la Cámara de Representantes, con mandatos de dos años. Cada distrito elige a un solo representante, así que los estados más poblados tienen más bancas, y un mismo estado puede mandar legisladores de los dos partidos. La mayoría se logra con 218 bancas.

También se eligen 35 senadores: 33 en la renovación habitual y 2 en elecciones especiales en Florida y Ohio, para cubrir las bancas que dejaron Marco Rubio, hoy secretario de Estado, y JD Vance, hoy vicepresidente. El Senado tiene 100 miembros, dos por estado sin importar la población, con mandatos de seis años que se renuevan por partes. Hoy hay 53 republicanos y 47 demócratas, contando a dos independientes que votan con ellos.
Cómo se vota: nada que ver con Argentina
Para un argentino o argentina, el sistema estadounidense es casi otro planeta. Allá no hay un padrón que incluye a todos automáticamente ni reglas iguales para todo el país. Cada estado organiza su propia elección y decide cómo inscribirse, qué documento presentar y cuándo se puede votar quedando todo a cargo de las autoridades locales se encargan de llevarla adelante.

El voto no es obligatorio. Para votar hay que ser ciudadano, tener al menos 18 años y cumplir los requisitos de residencia de cada estado. Y, salvo en Dakota del Norte, hay que inscribirse antes: el que no se registró, no vota aunque en muchos estados permiten votar por correo o en forma anticipada.
Horarios en hora argentina
Como el país tiene seis husos horarios, las urnas abren y cierran en forma escalonada, de este a oeste. La mayoría de las mesas abre entre las 6 y las 8 de la mañana, hora local. En hora argentina, los primeros votos presenciales empiezan alrededor de las 8 de la mañana en la Costa Este.
Cuándo habrá resultados
Las proyecciones de los medios empiezan a publicarse apenas cierran las primeras urnas, aunque en otros estados todavía se esté votando. Muchas bancas podrían definirse en la misma noche del martes. Pero si el control de alguna cámara depende de elecciones muy ajustadas, puede haber que esperar días: no hay hora ni fecha garantizada.

El conteo no lo hace el gobierno federal sino las autoridades electorales de cada estado, que revisan los votos presenciales, los que llegan por correo y los votos provisionales, que necesitan controles adicionales. Mientras tanto, en Washington y en la Casa Rosada esperan los resultados de las elecciones en Estados Unidos con la misma ansiedad.

