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Taty Almeida y los 45 años de rondas: "A pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie"

"Chicos, no le tengan miedo a la palabra militancia. Militancia es compromiso, es compañerismo, es ayudar al otro. Como lo hizo mi hijo Alejandro y los treinta mil".

por Manuela Fernandez Mendy

30 Abril de 2022 08:00
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Aquel sábado 30 de abril de 1977, cuando las primeras 14 madres llegaron a la cita, no había un alma en Plaza de Mayo. Hacía frío y el habitual movimiento frente a la Casa Rosada era casi nulo. "Necesitábamos que alguien nos viera", recordó años después María del Rosario Cerruti. Tras haber tomado la decisión de reclamar frente a la casa de Gobierno para visibilizar la desaparición de sus hijos y exponer el plan sistemático que llevaba adelante desde hacía ya un año la Junta Militar, las Madres barajaron en una primera instancia reunirse los viernes, pero algo les hacía ruido. Una sugirió que era "el día de las brujas". Y así, nacieron las rondas de los jueves alrededor de la Pirámide de Mayo.

Pasaron ya 45 años de ese primer encuentro. "Toda una vida, pero una vida de lucha. Porque no hemos bajado los brazos y es una lucha que no termina porque, como bien decimos desde hace cuarenta y cinco años, la única lucha que se pierde es la que se abandona. Eso es lo que les decimos a todos y a todas ustedes, los jóvenes", destaca en diálogo con BigBang Taty Almeida, al tiempo que reconoce: "Hemos tenido muchos logros y muchas pérdidas. Te imaginás, la peor pérdida es el motivo por el cual somos Madres de Plaza de Mayo".

42 años de caminar por la memoria: de la primera ronda de las Madres a la traición de Astiz

Taty es hoy una de las principales referentes de la Línea Fundadora e indiscutida defensora no sólo de los derechos humanos, sino también de la militancia política que durante tanto tiempo se buscó demonizar en la Argentina y que hoy, con el avance de los discursos negacionistas que se fogonean desde la oposición, pretenden volver a instalar. "Cuando todavía algún trasnochado dice: 'Por algo será que se los llevaron', nosotras decimos: '¡Por supuesto! Claro que fue por algo. No fue por estúpidos, ni por perejiles; eran militantes políticos", resalta.

Atenta a la necesidad de mantener activa la memoria, Taty le habla en especial a las nuevas generaciones: "Chicos, no le tengan miedo a la palabra militancia. Militancia es compromiso, es compañerismo, es ayudar al otro. Como lo hizo mi hijo Alejandro y los treinta mil. Como lo hacen también ustedes con estas entrevistas, porque lo que estás haciendo al escribir esta nota es hacer memoria; una de las patas de nuestra lucha: memoria, verdad y justicia; siempre legal, jamás por mano propia".

Pasaron 45 años de la primera ronda. Ya son 130 los nietos recuperados, pero aún quedan más de 300 jóvenes que viven con una identidad falseada. Muchas de las madres ya no están, otras todavía luchan por saber qué fue lo que los militares hicieron con sus hijos. "Acá estamos y aún quedando muy pocas madres, estamos tranquilas porque, repito, están ustedes, que son el recambio y justamente ese recambio, esa posta que les estamos pasando y cómo la están recibiendo y la ponen en práctica mantiene el reclamo vivo", destaca, al tiempo que advierte con su humor característico: "¡Pero ojo, eh! No me voy a cansar de repetirlo: esa posta la vamos pasando de a poquito, porque todavía y a pesar de los bastones y las sillas de rueda, las locas seguimos de pie".

"Esperame que ya vengo", fue lo último que Alejandro alcanzó a decirle a Taty antes de que la Triple A lo "chupara" el 17 de junio de 1975 cuando aún gobernaba María Estela Martínez de Perón. Fueron al menos dos mil los detenidos durante el gobierno democrático. "Tengo tres hijos, el segundo es Alejandro Martín Almeida. Tenía 20 años, estaba cursando el primer año de medicina y trabajaba en el Instituto Geográfico Militar. Pero, por sobre todas las cosas, era un militante político, como los treinta mil".

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La búsqueda de Taty comenzó ese mismo día, el día en el que también descubrió con la militancia de Alejandro, hasta entonces desconocida por su familia. Fue buscando entre los papeles de su hijo alguna pista o información que le permitiera encontrarlo que se topó con la agenda. Así se enteró que Alejandro militaba de forma activa en el Ejército Revolucionario del Pueblo. También escribía poesía y volcaba sus reflexiones en torno a todo lo que sucedía en la Argentina: hablaba de "los hombres grises", de los masacrados de Trelew. Daba testimonio en tiempos difíciles, como dos años después escribiría Rodolfo Walsh en su carta abierta a la Junta Militar.

El último poema de Alejandro dedicado a Taty: "Dejaré el último aliento para decir te quiero"

“Si la muerte me sorprende lejos de tu vientre,porque para vos los tres seguimos en él,si me sorprende lejos de tus cariciasque tanto me hacen falta,si la muerte me abrazara fuertecomo recompensa por haber querido la libertad,y tus abrazos entonces sólo envuelven recuerdos,llantos y consejos que no quise seguir,quisiera decirte mamá que parte de lo que fuilo vas a encontrar en mis compañeros.La cita de control, la última, se la llevaron ellos,los caídos, nuestros caídos,mi control, nuestro control está en el cielo,y nos está esperando.Si la muerte me sorprendede esta forma tan amarga, pero honesta,si no me da tiempo a un último gritodesesperado y sincero,dejaré el aliento el último aliento,para decir te quiero”.

"Vamos a permanecer en la Plaza hasta que nos quedemos sin piernas de caminarla"

Jean-Pierre Bousquet, el primer periodista internacional que rompió la cortina de hierro de la prensa nacional y entrevistó a las Madres para la agencia France Presse, fue el que paradójicamente les hizo la pregunta que pocas en ese momento pudieron responder: cuándo comenzaron las rondas. "No sabíamos qué día empezamos a caminar en la Plaza, porque no nos dábamos cuenta", reconoció años después Hebe De Bonafini, al tiempo que reconoció: "Los pocos periodistas que se animaban a entrevistarnos nos preguntaban eso, como para tomar dimensión del tiempo. Pero no sabíamos. Recordábamos por el frío era era invierno, pero no si había sido en agosto o en julio".

Fue precisamente el cumpleaños del hijo de una de las Madres lo que las ayudó a reconstruir el hito fundacional de su organización. "Empecé a hacer memoria y me acordé que el cinco de mayo era el cumpleaños de uno de los hijos y ahí me acordé: había sido el sábado anterior. Cuando fui al almanaque, vi que la fecha era el 30 de abril. Pero el día de la creación de las Madres fue otro, fue cuando Azucena (Villaflor) dijo: 'Basta, no vengamos más acá (por los ministerios y ventanas judiciales). Vamos todas a la Plaza'", sumó.

"Ese día no había nadie en la plaza. Yo no pude ir porque trabajaba en ese momento, pero me iban a contar todo lo que sucediera. Se tomó la decisión de regresar la semana siguiente, pero en la hora de los bancos, cuando la gente estuviera pululando en la Plaza", reconstruyó María del Rosario Cerruti. "Fue creciendo el grupo, nos sentábamos en los bancos redondos. Cuando fuimos unas 60 ´0 70, la cana vino y dijo: 'Basta, señoras. Hay estado de sitio'. Algunas hacíamos como que tejíamos para disimular, esa ingenuidad que manejábamos", recordó Hebe.

Cerruti fue una de las tres Madres que el 11 de julio de 1977 participaron de la audiencia que les otorgó el por entonces ministro del Interior, Albano Harguindeguy. Del encuentro participaron también Villaflor Beatriz "Ketty"  Aicardi de Neuhauss. "Nos recibió con un cinismo total. La reconoció a Beatriz y le dijo:  '¿Señora su hija todavía no apareció? ¿Qué cosa? Tengo una agenda completa con nombres de los hijos de mis amigos. Se van del país y no dicen a dónde. Hay chicas que están ejerciendo la prostitución en México'".

La provocación hizo enardecer a Villaflor. "Se puso como loca y le dijo: 'Las hijas de sus amigos estarán ejerciendo la prostitución, nuestras hijas están desaparecidas'. 'Pero señora, no diga eso', le respondió él con más cinismo. Le dijimos que si no nos daba una respuesta, de la Plaza no nos íbamos a ir. Que íbamos a permanecer hasta que nos quedáramos sin piernas de caminarla". Y cumplieron: 45 años después, las Madres siguen marchando y el reclamo por Memoria, Verdad y Justicia sigue más vivo que nunca.

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