13 Mayo de 2026 10:39
El misterio por la desaparición de Aníbal Eduardo Cepeda terminó de la peor manera. Después de semanas de búsqueda, la Policía de Santa Cruz confirmó oficialmente que los restos humanos hallados en distintos puntos de Río Gallegos pertenecen al jubilado de 72 años que había sido visto por última vez el 20 de abril. La noticia estremeció a toda la provincia. El caso, que había comenzado como una denuncia por averiguación de paradero presentada por su esposa en la Comisaría Primera de Río Gallegos, derivó en una investigación por homicidio agravado con escenas de una violencia estremecedora.

Los restos de Cepeda fueron encontrados el domingo dentro de bolsas y en un pozo ciego de un complejo habitacional ubicado sobre la calle Moyano al 500. Horas más tarde, las manos y la cabeza aparecieron en otro terreno de la calle Pellegrini al 500, en un hallazgo que terminó de confirmar el horror. La identificación oficial llegó este martes por la noche, luego de que finalizara la autopsia realizada por el reconocido médico forense Francisco Echandí.
De acuerdo al comunidado oficial de las autoridades "este proceso de identificación se llevó a cabo bajo los más estrictos protocolos científicos y legales, permitiendo dar certeza sobre la identidad de la víctima para el avance de la causa judicial que se encuentra en curso". Además, desde la Policía de Santa Cruz y el Ministerio de Seguridad expresaron: "Hacemos llegar nuestro más sentido pésame y acompañamiento a los familiares y seres queridos ante esta irreparable pérdida".
La investigación apuntó rápidamente hacia Marcelo Félix Curtti, un hombre de 61 años conocido en el ambiente del casino local, donde compartía tardes con Cepeda. Según reconstruyeron los investigadores, ambos se conocían desde hacía tiempo. "Era un hombre tranquilo que no molestaba a nadie", contaron vecinos sobre la víctima. Cepeda solía pasar buena parte de sus días en un casino céntrico ubicado a pocas cuadras de su casa.

De hecho, una persona que lo veía frecuentemente entre las máquinas y mesas de ruleta electrónica, recordó: "No tenía mucha suerte, pero venía hace años". En ese entorno comenzó a circular el rumor de que el jubilado había cobrado una importante indemnización de la petrolera donde había trabajado. De acuerdo a lo informado por el medio La Opinión Austral, esa versión ahora aparece en el centro de la principal hipótesis judicial: un crimen motivado por dinero.
Los investigadores sospechan que el brutal descuartizamiento pudo haber tenido como objetivo dificultar la identificación del cuerpo o incluso utilizar las huellas dactilares y datos biométricos de la víctima para acceder a cuentas bancarias o billeteras virtuales. La escena del crimen quedó montada en una de las parrillas del complejo habitacional de la calle Moyano. En un primer momento no encontraron manchas visibles, pero el uso de luminol permitió detectar rastros de sangre y reconstruir parte de lo ocurrido.
Curtti quedó detenido y este martes fue trasladado encapuchado y esposado al Juzgado de Instrucción N°1 de Río Gallegos, subrogado por el juez Gerardo Giménez. Allí se negó a declarar. La audiencia indagatoria duró más de una hora y media. Su defensor oficial, Raúl Guerrero, también evitó hacer declaraciones. Mientras tanto, la Justicia analiza si Curtti actuó solo o si existieron cómplices. "Él dijo que actuó solo, pero estamos investigando todavía", deslizó una fuente judicial cercana al expediente.

La causa sumó además un dato inquietante: el complejo de departamentos donde aparecieron parte de los restos forma parte de bienes decomisados en causas federales vinculadas a Daniel Muñoz, ex secretario privado de Néstor Kirchner investigado por lavado de dinero. El predio estaba bajo custodia de Gendarmería Nacional debido a reiterados hechos de vandalismo y ocupaciones ilegales. La investigación también se aceleró gracias al llamado de vecinos que advirtieron movimientos sospechosos en uno de los inmuebles. Algunos aseguraron haber visto a un hombre merodeando la zona días antes del hallazgo. Incluso uno de ellos habría identificado a Curtti.
Cuando la Policía llegó al lugar tras una llamada al 911, el sospechoso ya no estaba. Sin embargo, encontraron una mochila con armas blancas y un teléfono celular que ahora forman parte de las pruebas incorporadas al expediente. En paralelo, los investigadores también siguieron los movimientos realizados con la tarjeta de débito del jubilado después de su desaparición. Ese rastro derivó en allanamientos y permitió identificar a dos hombres que afirmaron haber encontrado la documentación y la tarjeta bancaria de Cepeda.

