28 Marzo de 2026 14:41
El último dato del "escenario contrafactual" mensual elaborado por Alaska y Trespuntozero ya no deja lugar a interpretaciones complacientes para el Gobierno: en marzo de 2026, la imagen de Sergio Massa aparece levemente por encima de Javier Milei en una eventual repetición del balotaje presidencial. La diferencia es mínima, pero políticamente significativa: marca un quiebre en la tendencia que, durante meses, había favorecido al oficialismo.

El gráfico -que proyecta indecisos y votos en blanco- muestra una dinámica clara. Milei sostuvo durante buena parte de 2024 y 2025 una ventaja relativamente estable, moviéndose en una franja superior al 51% e incluso alcanzando picos cercanos al 56%. Sin embargo, esa supremacía nunca logró consolidarse como hegemonía. Por el contrario, comenzó a erosionarse lentamente. Del lado de Massa, la evolución es inversa.
Tras un piso cercano al 44%, el ex candidato presidencial fue recuperando terreno de manera sostenida, achicando la brecha hasta ingresar en una zona de paridad técnica. Esa persistencia encuentra su punto más alto en la medición de marzo de este año, donde logra ubicarse por encima del Presidente. No se trata de un salto abrupto, sino del resultado de una tendencia acumulativa. El gráfico evidencia que cada retroceso de Milei -aunque leve- fue acompañado por una mejora correlativa de Massa.
En ese juego de suma cero, el desgaste del oficialismo se traduce directamente en competitividad opositora. Salarios bajos, falta de trabajo, cierre de inumerables empresas, el caso $Libra, la crisis en el sector de jubilados y personas con discapacidad, el colapso en educación y salud, y las últimas sospechas de corrupción sobre sus principales funcionarios como, por ejemplo, Manuel Adorni comenzaron a mermar la imagen del presidente debido a que son las principales preocupaciones de la gente.

El dato de este último relevamiento es político. Porque rompe con la narrativa de una ventaja consolidada y expone un escenario mucho más frágil para el Gobierno. La diferencia que antes parecía estructural ahora se revela como contingente. Además, el carácter "evolutivo" del estudio refuerza la lectura de que no hay estabilidad, sino oscilación constante. Y en esa oscilación, el oficialismo deja de ser dominante para pasar a disputar voto a voto.
Este gráfico se suma a las malas noticias que viene recibiendo el gobierno de Milei desde que arrancó marzo. De hecho, cinco encuestas difundidas en los últimos días trazan un mismo diagnóstico: caída de la imagen presidencial, aumento del malestar social y una pérdida acelerada de expectativas sobre el futuro económico del país. Días atrás, por ejemplo, la Encuesta de Satisfacción Política de la Universidad de San Andrés marcó que apenas el 33% de los consultados se muestra satisfecho con la marcha general del país, mientras que la insatisfacción escala al 65%. En paralelo, la aprobación del Gobierno se ubica en 38% frente a un 59% de desaprobación.
El deterioro encuentra su raíz principal en la economía. Los bajos salarios (37%) y la falta de trabajo (36%) lideran las preocupaciones, desplazando incluso a la corrupción (33%), que igualmente se consolida como un problema estructural. La inflación, si bien sigue presente, pierde centralidad relativa, un dato que lejos de ser positivo refleja que la crisis cotidiana ya se percibe en dimensiones más profundas.

En la misma línea, el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella marca una caída del 3,5% en marzo y acumula tres descensos consecutivos en lo que va del año. Con un promedio de 2,43 puntos -el más bajo desde el inicio de la gestión-, el indicador ubica al gobierno libertario por debajo de sus propios estándares iniciales y en una zona de fragilidad política creciente. El dato más sensible: el desplome del respaldo entre los jóvenes de 18 a 29 años, donde la caída alcanza el 25%.
El informe de Hugo Haime y Asociados profundiza el cuadro de situación. El clima social negativo asciende al 70%, con una suba de la bronca (39%) y la tristeza (31%), mientras la esperanza cae al 23%. La economía vuelve a ocupar el centro de la escena: los bajos salarios (36%) y la pérdida de poder adquisitivo dominan tanto las preocupaciones estructurales como las cotidianas. Los datos sobre la vida diaria refuerzan la gravedad del escenario: solo el 27% asegura llegar a fin de mes, mientras que la mitad de los encuestados reconoce haber dejado de comprar bienes necesarios.
El endeudamiento, los préstamos informales y el uso de ahorros se convierten en estrategias cada vez más frecuentes para sostener el consumo básico. En términos políticos, el desgaste también es evidente. La aprobación de gestión cae al 37%, con un 52% que se define opositor. Además, el deseo de continuidad se erosiona: apenas el 35% apoyaría una reelección de Milei, frente a un 57% que preferiría un próximo gobierno no libertario.

El diagnóstico más crudo proviene del informe de la consultora Delfos, que advierte sobre un "cansancio económico" y una "revisión integral del experimento Milei". Según el estudio, el problema ya no es solo el ajuste, sino la combinación de sacrificio persistente, resultados insuficientes y un creciente descreimiento en la narrativa oficial. Los números acompañan esa lectura: la desaprobación alcanza el 64%, la imagen negativa el 62% y solo el 29% cree que el Presidente logrará mejorar la situación del país.
Además, se erosiona una de las bases centrales del discurso oficial: el 65% considera que el Gobierno no podrá seguir bajando la inflación y el 71% desconfía de los datos del INDEC. El deterioro económico doméstico es otro de los ejes críticos: el 86% de los argentinos vive entre la insuficiencia y la estrechez, con un 49% que directamente no logra cubrir sus gastos y un 37% que llega con lo justo. Incluso el apoyo a Milei cae de 43,7% en octubre de 2025 a 34,2% en marzo de 2026.

El retroceso también se refleja a nivel regional. Según el ranking de imagen presidencial de CB Global Data, Milei cayó al puesto 11 entre 18 mandatarios latinoamericanos, luego de haber encabezado la lista meses atrás. En un contexto atravesado por tensiones económicas y sociales, el gráfico de Alaska y Trespuntozero funciona como termómetro. Y lo que mide ya no es una ventaja cómoda, sino un equilibrio inestable que, por primera vez en mucho tiempo, se inclina -aunque sea levemente- hacia Sergio Massa. Si hoy se repitiera el balotaje, el resultado ya no estaría asegurado para Javier Milei.

