José Luis Espert rompió el silencio después de quedar envuelto en la causa que investiga el financiamiento de su campaña presidencial de 2019 con dinero de Federico "Fred" Machado. El exdiputado libertario presentó ante la Justicia un descargo de 141 páginas, negó las acusaciones y aseguró que la transferencia de US$200.000 formó parte de un contrato de consultoría legítimo.
Mientras, hace dos semanas, Machado fue declarado culpable en Estados Unidos por lavar activos provenientes de un fraude con la venta de aeronaves y por operar un esquema de estafas. Aunque todavía falta definir la condena, su admisión de responsabilidad impactó directamente en la investigación argentina que tiene a Espert imputado por presunto lavado de dinero.

En sus redes sociales, Espert escribió: "Hoy presenté ante la justicia mi respuesta a la imputación, en un descargo de 65 páginas y un cuerpo entero con anexos de 76 páginas. Total 141 páginas. Respondí TODO, punto por punto, con documentos. No pido que me crean. Solo que me lean".
El exdiputado sostuvo que el dinero no fue parte de una maniobra de lavado, sino el pago de una consultoría: "¿De qué me acusan? De 'lavar' el pago de un contrato de consultoría. Un contrato firmado ante escribano en 2019 y apostillado por el Estado argentino, verificable ONLINE por cualquiera, hoy. Los contratos truchos no se llevan al Colegio de Escribanos", dijo y sobre la transferencia, afirmó: "El pago llegó a MI cuenta, con MI nombre en la referencia de la transferencia. Un solo giro, entero, de banco a banco. El que lava esconde su nombre. Yo lo puse en cada papel".
También negó que el contrato haya sido simulado: "¿'Contrato simulado'? Su gestación está escrita en correos de 2019, incorporados a la causa con extracción forense y certificación notarial. Nació de una reunión personal que la propia empresa agradeció por escrito. Todo ANTES del pago". Espert aseguró que tres testigos respaldaron su versión: "Ya declararon tres testigos sobre ese contrato, que corroboran mi versión. ¿Saben cuántos hechos en mi contra aportaron? CERO. Ni uno".
El economista también intentó despegarse del conocimiento que Machado tenía sobre sus propias actividades ilícitas: "¿Cómo iba a saber yo en 2019 lo que no sabía NADIE? Ni los bancos de EE. UU. con los controles antilavado más duros del mundo, ni un solo organismo argentino o extranjero. Toda la información estatal sobre mi contratante es de 2021 en adelante. Yo no tengo la bola de cristal", expresó en su cuenta oficial de X y agregó: "Un dato clave: Machado era investigado en secreto por EE. UU. desde 2016, pero recién se supo en abril de 2021. Por eso siguió entrando y saliendo de países como si nada. ¿Y el único que 'debía saberlo' era yo?".

Frente a las acusaciones de un supuesto enriquecimiento extraordinario, Espert sostuvo: "El famoso 'enriquecimiento extraordinario': antes del contrato yo tenía una casa y un auto. Hoy tengo una casa y un auto. Dos tercios del 'aumento' (la mayor parte) son inflación y ajustes de valuaciones fiscales. Está en el expediente, con números". También defendió la compra de un vehículo: "Compré un auto en una concesionaria oficial, con factura, transferencia bancaria y certificación presentada en el registro público. Una operación habitual fue presentada como 'lavado'. Con ese criterio, habría que denunciar a media Argentina cada vez que cambia el auto".
Su argumento central fue que el dinero no volvió a Machado: "Ahora lo más simple de todo. Dicen que 'lavé' para Machado. ¿Y saben cuánta plata volvió a Machado? CERO. Ni un dólar. El dinero quedó en MÍ cuenta, a MÍ nombre, con MIS impuestos pagados. Un 'lavado' donde el dueño del dinero no recupera nada no es un lavado: es un pago".

Espert también cuestionó la hipótesis de que hubiera lavado dinero para sí mismo: "¿Entonces 'lavé' para mí? A ver si entiendo: ¿planifiqué todo al detalle —escribano, apostilla, correos, testigos— y justo me 'descuidé' en que la plata viniera de la cuenta de un tercero y sin factura? ¿El genio del crimen y el chapucero, la misma persona? Por favor".
Luego apuntó contra la lógica de la acusación: "Un empresario que movía muchos millones por empresas y cuentas del exterior, ¿me necesitaba a MI —un economista conocido candidato a presidente— para mover 200 mil dólares por una cuenta CON MI NOMBRE? Una vía tan evidente y trazable sería el peor plan de lavado de la historia".

Y concluyó: "Todo lavado tiene un beneficiario: o el dueño recupera su plata 'limpia', o uno disfraza plata propia. Acá no pasó ni una cosa ni la otra. Un delito sin objeto probado y sin beneficiario no es un delito difícil de probar: es un delito que NO OCURRIÓ". Espert sostuvo que, cuando conoció la verdadera situación judicial de Machado, hizo pública la información y corrigió sus declaraciones fiscales: "Cuando supe quién era realmente el que me había contratado, lo dije por radio, en vivo, con todas las letras. Y rectifiqué mis impuestos y PAGUÉ, antes de que el fisco me reclamara un peso. Esa es mi 'maniobra de ocultamiento'".
También defendió su trayectoria: "Mi vida entera es pública: aulas, libros, televisión, elecciones, diputado. Todo lo que tengo está a mi nombre y declarado. Todo lo que hice tiene fecha, firma y banco. Todo lo que me atribuyen se sostiene con un presuntamente'. El exdiputado recordó que renunció a su candidatura para renovar su banca: "Nunca pedí privilegios y menos como político (un mandato como diputado nacional 2021-2025). Apenas fui denunciado, renuncié a la candidatura para renovar mi banca y pedí licencia sin goce de sueldo hasta terminar mi mandato, para así defenderme sin fueros".

Y cerró su descargo con una apelación a la documentación: "Tampoco pido privilegios ahora. Sí pido que se lea la prueba y se razone adecuadamente, sin prejuicios ni conjeturas. Porque la verdad está escrita en los documentos. Y los documentos no militan ni operan".
Cómo sigue la causa
La causa argentina investiga una transferencia de US$200.000 realizada en enero de 2020 a Espert, documentada por Bank of America y vinculada a una aeronave con matrícula N28FM, que Machado utilizaba en la Argentina.

El fiscal federal de San Isidro, Fernando Domínguez, investiga la operación y mantiene imputado al exdiputado. En julio, Espert se presentó ante el juez federal Lino Mirabelli y el fiscal, pero se negó a declarar. En cambio, entregó un escrito y correos electrónicos para sostener que el contrato de consultoría fue real.
Según su versión, el acuerdo estaba vinculado con el desarrollo de una mina en Guatemala y tenía un valor total de un millón de dólares. El proyecto no se concretó por la pandemia de Covid-19 y Espert habría cobrado solamente una cuota.

En Estados Unidos, Machado admitió su responsabilidad por conspiración para lavar activos y fraude electrónico. El juez Amos L. Mazzant aceptó su declaración de culpabilidad, pero postergó la resolución definitiva hasta revisar el informe preprocesal.
Por la conspiración para lavar activos y el fraude, Machado podría enfrentar penas de hasta 20 años de prisión, además de libertad supervisada, multas y decomiso de bienes. También se investiga la acusación por narcotráfico, mientras su socia Deborah Mercer-Erwin continúa detenida.

Ahora José Luis Espert dice que los documentos demostrarán su inocencia. La Justicia deberá determinar si se trató de una consultoría real o si el contrato fue utilizado para encubrir el origen de los fondos. Mientras tanto, el dirigente que alguna vez llegó al Congreso bajo la bandera de la pureza, moralismo y austeridad liberal terminó arrollado por la oscura trama financiera Fred Machado.

