06 Enero de 2026 10:58
En una jugada que parece más una estrategia de relaciones públicas que un avance judicial, Estados Unidos decidió admitir que el famoso Cártel de los Soles no es una "organización criminal real". Sí, ese mismo cartel que durante años fue presentado como el eje del narcotráfico venezolano, liderado por Nicolás Maduro, ahora resulta ser un término inventado por los medios en los años '90 para describir la corrupción estatal vinculada al tráfico de drogas. ¿Coincidencia? Difícil de creer.
El Departamento de Justicia estadounidense, en lo que parece un acto de contrición tardío, modificó las acusaciones contra Maduro, dejando atrás la narrativa del cartel y optando por describir un "sistema clientelar" y una "cultura de corrupción".

Según The New York Times, la nueva acusación menciona al Cártel de los Soles apenas dos veces, en comparación con las 32 referencias en la versión original de 2020. Al parecer, el relato del cartel ya no es tan útil cuando no se puede probar en un tribunal.
Elizabeth Dickinson, subdirectora para América Latina del International Crisis Group, no pudo ser más clara al señalar: "Claramente, sabían que no podían demostrarlo en un tribunal". Y es que ni la DEA ni el Informe Mundial sobre Drogas de la ONU mencionaron jamás la existencia de este supuesto cartel. A pesar de ello, durante años fue utilizado como la excusa perfecta para justificar sanciones, operaciones encubiertas y discursos inflamatorios contra el chavismo.

Además, la conexión entre Maduro y el Tren de Aragua, una banda carcelaria venezolana, también parece tambalearse. Según el NYT, la única prueba de esta supuesta relación es una llamada telefónica en 2019 en la que un líder de la banda ofreció escoltas para cargamentos de droga. ¿Eso es todo? Ni siquiera la comunidad de inteligencia estadounidense cree que Maduro esté detrás de las actividades del Tren. Pero claro, cuando se trata de justificar acciones internacionales, cualquier hilo sirve para tejer una narrativa conveniente.
Entonces, si el "Cártel de los Soles" no es real y las pruebas contra Maduro son tan débiles, ¿qué queda? Tal vez sea hora de mirar más allá del humo y los espejitos de colores. Como bien se ha señalado en múltiples ocasiones, el petróleo venezolano sigue siendo un tesoro demasiado atractivo como para fingir demencia. Quizás el objetivo nunca fue realmente combatir el narcotráfico o restaurar la democracia en Venezuela, sino asegurarse de que las vastas reservas petroleras del país terminen en manos más "convenientes".

Una vez más, queda claro que la política internacional no siempre se basa en hechos probados, sino en narrativas útiles. Sin embargo, Nicolás Maduro está preso en Estados Unidos por orden de Donald Trump y será juzgado por ser el impulsor del "narcoestado" en Venezuela. La historia recién empieza.

