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La lluvia, las encuestas y la "curva de aprendizaje" de Macri

Un almuerzo entre tres de los funcionarios más poderosos para generar optimismo, la mirada política del Gobierno para el 2017 y la autocrítica. Los números de los últimos sondeos.

31 Diciembre de 2016 10:31
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Dos almuerzos en el viejo edificio de SOMISA en el centro porteño, donde están las oficinas de la Jefatura de Gabinete de ministros. Una vieja estructura de acero donde funcionaba una siderúrgica.

Tres de los hombres más escuchados por el presidente, Mauricio Macri, recordaban el último almuerzo, un año atrás, con una similitud: la lluvia como telón de fondo.

El jefe de Gabinete durante una reunión del Gabinete ampliado.

Aunque allí no trabaja, Marcos Peña, el hombre fuerte del Gobierno, fue el anfitrión, dos jueves atrás, de un almuerzo con el secretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis, y el vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui. La sonrisa de los tres funcionarios no sólo incluía el optimismo que suele ocupar el primer piso de la Casa Rosada: también realizaban un balance del primer año.

“Si alguien nos decía que íbamos a llegar acá a esta altura con los errores de diagnóstico que cometimos, pero sin quilombo en la calle ni paros generales, no lo dudaba y firmaba”

“¿Se acuerdan lo que fue el año pasado? No saber con qué nos encontrábamos...”, se preguntaba De Andreis. “Si alguien nos decía que íbamos a llegar acá a esta altura con los errores de diagnóstico que cometimos, pero sin quilombo en la calle ni paros generales, no lo dudaba y firmaba”, comentaba el secretario General. La salida del default y del cepo cambiario se podrían agregar, según la mirada del oficialismo.

Fernando de Andreis en San Isidro. 

Lopetegui, mientras se acomodaba sus anteojos, lo arengaba con una mirada macroeconómica: “La Argentina tiene que crecer al 3% no sólo el año que viene sino los próximos 20 años. No tiene sentido crecer al 8%, a tasas chinas, durante algún tiempo y después caer de nuevo en una crisis”.

Gustavo Lopetegui, el vicejefe de Gabinete y coordinador de ministerios.

Peña, siempre atento a las encuestas, les recordaba que la imagen del presidente se ubica en un 55% de positiva a nivel país, según los sondeos que atesora. Poliarquía, Isonomía y las encuestas de Jaime Durán Barba lo aseveraban. Un número altísimo dadas las circunstancias: el freno de la economía, la suba de tarifas de servicios públicos y los errores del propio gobierno. 

Y un dato más: una encuesta de Julio Aurelio en la que se analizaba el impacto del tema Ganancias por la cual no se modificó la imagen del presidente.

Autocrítica

El optimismo, una marca del macrismo en su historia, no invalidaba una autocrítica en dos sentidos primordiales.

1. Problemas de gestión. En particular, porque la inmensa mayoría del gabinete era nuevo en su trabajo y no había trabajado nunca en Nación. Muchos venían de la Ciudad, otros tantos del sector privado y en otros casos del Congreso.

2. Subestimación. No pensaban que se encontrarían con semejante nivel de destrucción del Estado. Por ello comenzaron a armar las casi 300 páginas que componen “El estado del Estado”, un compendio de las principales irregularidades, área por área, ministerio por ministerio. Tomó seis meses hacerlo. En este marco, también se puede encuadrar el famoso “segundo semestre” que no llegó. Con una salvedad: hoy en el Gobierno afirman que “antes de lo previsto la inflación llegó al 1,5%”. Creen que seguirá bajando el año que viene. Anhelos macristas.

El almuerzo de tres de los hombres más poderosos del país también giró sobre el 2017. “Sabemos que las inversiones tardan hasta dos años en venir, pero la Argentina hoy está de moda en el mundo y sabemos que eso va a ayudar”, razonaban.

Marcos Peña se envalentonó con encuestas favorables.

En este contexto, quienes estuvieron con el presidente, antes de que viaje para Villa La Angostura, afirman que él también es optimista. Y que acuñó la frase “curva de aprendizaje” para explicar cómo está el país y hacia dónde ir. No cambia el rumbo. Afirma que se verán los resultados en los próximos meses, de una vez.

El jefe de Estado afirma que tomó las “medidas que tenía que tomar” y no deja de elogiar al tridente que conforman Peña, Lopetegui y el otro vicejefe de Gabinete, Mario Quintana. A De Andreis lo considera un familiar más. No es para poco: el secretario General tiene un vínculo estrecho desde que es pequeño con los tres hijos mayores del presidente, Agustina, Gimena y Francisco.

De Andreis con Marín, quien negoció la salida del Gobierno del Fútbol para Todos.

“Lo que no te mata, te fortalece”, resume hoy uno de los tres hombres fuertes que almorzaron. En especial después de los inconvenientes por la modificación al impuesto a las Ganancias. La frase nietzschiana traducida en el optimismo del primer piso de la Casa Rosada. Quizás a fin de 2017 ya no haya lluvia en el almuerzo en SOMISA cuando se reunan nuevamente. 

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