12 Febrero de 2026 08:37
El Gobierno nacional reaccionó con euforia tras la aprobación en el Senado de la reforma laboral. En un comunicado oficial, la Casa Rosada aseguró que la norma marcará un cambio de época y sostuvo que la Argentina entra en una nueva etapa económica. "La Oficina del Presidente celebra la media sanción otorgada hoy por el Senado de la Nación al proyecto de Ley de Modernización Laboral, una reforma estructural destinada a actualizar un sistema que durante décadas expulsó a millones de argentinos del empleo formal y obstaculizó la creación de trabajo registrado en nuestro país", indicó el escrito.

El texto fue aún más lejos: "Esta ley representa un punto de inflexión en la historia laboral argentina. Tras años de litigiosidad laboral que beneficiaron a unos pocos, burocracia excesiva y normas desfasadas ante los profundos cambios económicos y tecnológicos, estamos ahora ante una transformación profunda que devuelve previsibilidad, dinamismo y libertad al mercado de trabajo. La Argentina de la industria del juicio, está por llegar a su fin".
El propio Javier Milei sintetizó el clima oficialista con un mensaje en redes: "Histórico. VLLC". La votación fue seguida desde el Senado por Karina Milei, Manuel Adorni, Diego Santilli, Eduardo "Lule" Menem y Martín Menem, quienes ingresaron durante el tramo final del debate. La vicepresidenta Victoria Villarruel los presentó y la secretaria general de la Presidencia respondió con una sonrisa mientras el oficialismo preparaba el cierre.

Patricia Bullrich tuvo el discurso final y, tras el resultado de 42 votos a favor y 30 en contra, subió al palco a celebrar entre abrazos con los funcionarios nacionales. El Gobierno interpretó el resultado como un respaldo electoral. "El Presidente Javier G. Milei agradece a los senadores que acompañaron esta media sanción, quienes comprendieron el mandato expresado en las urnas y enviaron un mensaje claro de responsabilidad institucional: sólo modernizando nuestras leyes laborales vamos a generar empleo genuino, previsibilidad y mayor libertad económica en nuestro país", señalaron desde la Oficina del Presidente.
Y concluyó: "Estamos ante un momento en que la historia cambia: con reglas claras con el esfuerzo y el talento de los argentinos demostraremos la verdadera grandeza de nuestra Patria". Más allá del discurso oficial, el texto aprobado introduce modificaciones concretas en la vida laboral cotidiana. Las vacaciones podrán otorgarse entre el 1 de octubre y el 30 de abril y fraccionarse en períodos no menores a siete días, mientras el empleador deberá notificarlas con 30 días de anticipación. En materia de despidos, la indemnización seguirá siendo un mes por año trabajado, pero con cambios claves que beneficiarán, claro está, al empleador.
Por ejemplo, se excluyen conceptos no mensuales como aguinaldo o premios y se fija un tope que no puede exceder tres veces el salario promedio del convenio. Además, el pago podrá realizarse en cuotas -hasta seis para grandes empresas y doce para pymes- ajustadas por inflación más un 3% anual. La norma también permite sustituir la indemnización por fondos de cese laboral y establece que cobrarla implica la extinción de futuros reclamos vinculados al despido. Otro eje es el banco de horas. El régimen permitirá compensar jornadas más largas con días más cortos o francos, mediante acuerdo escrito entre empleador y trabajador o convenio colectivo.

La ley establece que la prestación de horas extras debe ser voluntaria y respetar descansos mínimos, pero habilita la distribución irregular de la jornada según las necesidades de la empresa. En paralelo, la reforma apunta a reducir litigiosidad judicial y dar previsibilidad de costos a los empleadores, uno de los objetivos centrales del programa económico libertario. El oficialismo sostiene que la flexibilización generará empleo. Sus críticos señalan que la norma abarata despidos y debilita la capacidad de reclamo laboral.

