Mientras el mundo entero debate sobre la identidad argentina tras el Mundial 2026, y las máximas estrellas pop se cargan el orgullo nacional al hombro en escenarios europeos, parece que a alguien se le soltó un tornillo. O, como dicen en los pasillos de la televisión, parece que Robertito Funes Ugarte anda con la "rosca floja".
El conductor, que se ve que no tolera mucho el brillo ajeno (especialmente si viene con glitter y compromiso social), decidió emprenderla contra Lali Espósito y María Becerra con una catarata de frases que huelen más a envidia que a análisis periodístico.

Todo empezó cuando La Nena de Argentina alzó la bandera celeste y blanca en pleno show en Barcelona, respondiendo con altura a la campaña antiargentina. Pero Robertito, no pudo con su genio y empezó por atacar lo más importante: el outfit. "Dejame que a esta la voy a atender yo. Mirá lo que es esto... un espanto. Está vestida como un cortinado viejo y arruinado" lanzó en vivo, destilando un amor por la moda que nadie le pidió.
Pero el ataque de estilo fue solo el aperitivo. Funes Ugarte, visiblemente molesto por la relevancia internacional de las artistas, empezó a tejer teorías conspirativas sobre las amistades de María: "Esta es amiga de todas esas que critican a la Argentina, se van a Estados Unidos y se creen divinas", disparó, quizás olvidando que él también suele "creerse divino" cada vez que puede.

Después, el periodista —que parece haber olvidado que el arte y la política caminan de la mano desde que el mundo es mundo— se puso en modo policía del pensamiento: "Entiendo que las artistas tienen su ideología y su manera de pensar, pero muchas veces se van de mambo, se alían y se juntan entre ellas. No sé por qué no se dedican a cantar en vez de estar sacando las banderas políticas. Eso no ayuda mucho en este país, donde todo está tan dividido, no me parece", sentenció en Mañanas Mías de La Nación +, como si levantar la bandera nacional fuera un acto de sedición.
Envalentonado, Robertito sacó el manual de clichés más rancio para calificar a Lali y María, quienes según él, no tienen derecho a opinar por el solo hecho de ser exitosas: "Son zurdas con OSDE que viajan en primera clase, tienen casas brutales, hablan de los pobres y no ayudan nada. Estas son las que hacen eso. Pienso así, al que le guste y al que no también", lanzó tajante.

Para cerrar su performance de odio matutino, el conductor se acordó de Lali, que se fue de vacaciones a Mallorca con su novio Pedro Rosemblat. Y ahí, la "rosca" terminó de zafar: "Me parecen unas caraduras. La otra está de viaje en Mallorca con el novio, mirá qué bien...", concluyó con un tono que mezclaba indignación con unas ganas locas de estar tomando unos drinks en el Mediterráneo.
Mucha crítica al cortinado, mucha bronca por la primera clase, pero sobre todo, mucha impotencia por ver cómo dos pibas famosas, exitosas y amadas defienden al país con más ovarios que muchos que se dicen "periodistas serios" tales como Robertito Funes Ugarte.