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Paradoja libertaria: arancel para el extranjero pobre, pero alfombra roja y tierras para los "tech-ricos" de Silicon Valley

Intentarán aprobar la Ley de Extranjerización de Tierras el 6 de agosto.

Javier Milei
Javier Milei

En un movimiento que combina el sigilo del receso invernal con la urgencia de un Gobierno que necesita mostrar resultados a sus ídolos del norte, la Ley de Extranjerización de Tierras (pomposamente llamada de Inviolabilidad de la Propiedad Privada) tuvo su reunión clave. Entre gallos y medianoche, con un Congreso desierto por las vacaciones, Patricia Bullrich Federico Sturzenegger se encerraron en el Senado para intentar destrabar lo que ya es un récord de ineficiencia parlamentaria: el proyecto ya suma cuatro intentos frustrados y unas exageradas quince modificaciones.

La escena, ocurrida minutos antes de las cuatro de la tarde en un edificio casi vacío, fue el escenario para que Sturzenegger —el ministro de la deep motosierra  y la desregulación— y Bullrich limaran asperezas tras los cortocircuitos de la semana pasada. La jefa de la bancada libertaria tuvo que apelar a todo su pragmatismo para convencer al "gurú" económico de aceptar los cambios que reclaman los aliados federales, cambios que el ministro venía rechazando sistemáticamente.

Federico Sturzenegger y Patricia Bullrich
Federico Sturzenegger y Patricia Bullrich

El nudo del conflicto reside en la autonomía provincial pues la salteña Flavia Royón y un sector del radicalismo exigieron un régimen de habilitación provincial para las ventas de tierras a extranjeros, algo que Sturzenegger finalmente tuvo que digerir: "El ministro aceptó las modificaciones", confirmó Bullrich tras la reunión  a periodistas acreditados, asegurando que ahora el texto tiene una "mirada mucho más federal".

Sin embargo, el objetivo de fondo sigue siendo el mismo: el andamiaje normativo necesario para entregar el país, llave en mano, a los superricos de Silicon Valley que Javier Milei tanto admira. Junto con el Súper RIGI y la reforma de la Ley de Glaciares, esta ley busca que los magnates tecnológicos no tengan límites a la hora de adquirir el suelo argento.

Lo que resulta verdaderamente paradójico es el criterio de selección del Gobierno para con quienes vienen de afuera ya que, mientras se busca eliminar cualquier traba para que los millonarios extranjeros se queden con miles de hectáreas —amparándose en el artículo 20 de la Constitución—, el oficialismo avanza con el Big Stick de Theodore Roosevelt para los inmigrantes de a pie.

Otra pieza clave se mueve en la Legislatura bonaerense con la voluntad política de Agustín Romo que  ya presentó un proyecto para arancelar la salud y la educación de los extranjeros sin residencia permanente. La lógica es clara y cruel: si el migrante pobre que busca un hospital o una escuela, es una carga que debe pagar... pero, si se trata de un mega-millonario de Silicon Valley que quiere comprar media provincia, es un invitado de honor al que se le quitan todos los impuestos y regulaciones.

El poroteo: Misiones y Salta en la mira

A pesar del acuerdo entre Bullrich y Sturzenegger, el camino al recinto el próximo 6 de agosto es, todavía, un berenjenal. El oficialismo anticipa serios problemas para la votación en particular y todas las miradas apuntan en los senadores misioneros Carlos Arce Sonia Rojas Decut, quienes se inclinarían por votar en contra de la extranjerización. 

Sonia Rojas Decut
Sonia Rojas Decut

No es un dato menor: según el Registro Nacional de Tierras Rurales, Misiones y Salta son las provincias con mayor cantidad de territorio ya en manos extranjeras. En el noroeste argentino saben que lo que está en juego no es solo una ley, sino la soberanía sobre el recurso más básico: las tierras. Mientras tanto, en las redes sociales ya se gesta una movilización para el día del tratamiento, prometiendo que la entrega del país no pasará inadvertida bajo el silencio del invierno porteño.

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