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Sigue el escándalo

Knockout de Flor de la V dejó en ridículo a Luis Majul: "Prefieren descalificarme antes de debatir"

Heroica y demoledora.

Flor de la V
Flor de la V

Un cruce televisivo terminó en una lección de coherencia y dignidad escrita con tinta que no se borrará jamás. Flor de la V, que ya había dejado a Luis Majul contra las cuerdas llamándolo "felpudo" en vivo, decidió dar el golpe de gracia. A través de su columna de opinión en Página 12, la conductora destrozó los argumentos del periodista con una contundencia intelectual que no deja lugar a réplicas. 

La tensión estalló tras el triunfo de Argentina ante Egipto en el Mundial 2026. Mientras el país festejaba, Flor se conmovió al aire: "La gente se merece esto. La estamos pasando muy mal, gente. La gente está sufriendo, la gente no llega a fin de mes. La gente no puede comer carne". 

Flor de la V
Flor de la V

Estas palabras enfurecieron a los protectores mediáticos del gobierno, encabezados por un Majul que intentó censurar el sentimiento popular con una frase que quedará para el olvido: "No te amargués, no amargués a la gente, no llorés... Dejanos ser felices. Dejale a la gente que sea feliz", disparó el periodista, rematando con un cínico: "Yo desconfío un poco de las personas que hablan del concepto 'pueblo'".

Flor no solo le respondió en la cara que se lavara la boca antes de hablar de ella; ahora, utilizó su espacio editorial para ratificar su compromiso con la realidad social. En su columna, titulada con la fuerza de quien no teme a los archivos, Flor sentenció: "Algunas alegrías no requieren explicaciones ni validaciones; simplemente se sienten, se comparten y nos atraviesan. El triunfo de la selección de fútbol frente a Egipto, el pasado martes 7 de julio, es un ejemplo de esto. Ese día, por el horario en que se jugó, me tocó abrir mi programa ("Los Profesionales con Flor"), apenas terminó el partido. Todavía tenía el corazón acelerado cuando salí al aire con el alma pintada de celeste y blanco, como millones de argentinos. Ese tercer gol que nos metió en cuartos de final fue uno de los mayores desahogos colectivos que yo pueda recordar".

Sin retroceder un milímetro, Flor reafirmó su diagnóstico sobre la Argentina de Milei: "Dije que nos merecíamos esa alegría, porque hay mucha gente que la está pasando mal; familias que no llegan a fin de mes, muchas otras obligadas a resignar el consumo de carne. Agregué que yo soy una privilegiada porque tengo un trabajo, un techo y una cama caliente. Y que esa victoria era, sobre todo, para el pueblo trabajador, ese que todos los días hace un esfuerzo enorme para seguir adelante".

Ante los ataques de quienes la acusaron de tener un discurso guionado, Flor fue heroica: "No fue un discurso preparado. No hubo cálculo político ni estrategia. Fue una reflexión nacida del corazón. Porque una cosa no invalida la otra: se puede celebrar un triunfo histórico y, al mismo tiempo, ser consciente del momento que atraviesa el país".

Flor de la V
Flor de la V

Y para aquellos que, como Majul, cuestionaron su repentina "aparición" política, la respuesta fue un knockout técnico: "Escuché la misma pregunta una y otra vez: "¿Por qué ahora? ¿Por qué antes no hablabas?". La respuesta es sencilla: porque hablé antes, hablo ahora y seguiré hablando cuando crea que tengo algo que decir. Hace cinco años escribo en este diario. Hay más de 250 artículos publicados que lo demuestran... Nunca esperé la aprobación de nadie para decir lo que pienso y tampoco cambié mis convicciones según quién ocupara la Casa Rosada".

En el cierre de su columna, Flor de la V dejó un mensaje de empoderamiento que resuena como un grito de guerra contra la hipocresía mediática: "Por eso me resulta llamativo que algunxs intenten instalar la idea de que recién ahora encontré mi voz. No es cierto. Mi voz siempre estuvo. Lo único que cambia es que, cuando incomoda, aparecen quienes prefieren descalificarme antes de debatir lo que digo (...) Lo que nunca voy a hacer es dejar de decir lo que pienso por miedo a las operaciones, a las redes sociales o al gobierno de turno. La coherencia no se demuestra con un discurso: se construye con los años. Por suerte, ahora también se puede rastrear en archivos".

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