por Jimena Báez
22 Mayo de 2026 15:55
Hay artistas que no solo atraviesan escenarios: atraviesan épocas. Y en una industria donde las modas cambian a la velocidad de un aplauso, Valeria Archimó sigue brillando con la misma intensidad de aquellos años dorados de la revista porteña, aunque hoy desde un lugar mucho más libre, más maduro y profundamente conectado con el deseo, el arte y la transformación personal.
BigBang dialogó con la artista sobre su presente en Sex, los prejuicios que aún existen alrededor de la sexualidad, el recuerdo de su etapa como vedette, los cambios culturales en torno al cuerpo femenino y su enorme vocación por formar nuevas generaciones de artistas. En una charla íntima y reflexiva, Archimó habló de todo: del escenario, de los límites, de las inseguridades y también de la pasión que todavía la moviliza después de tantos años de carrera.

Lejos de sentir desgaste o rutina, Valeria atraviesa uno de los momentos más plenos de su recorrido artístico. Así lo expresó al hablar de su experiencia en Sex, el espectáculo creado por José María Muscari que revolucionó la escena teatral: "Yo con Sex estoy fascinada, me encanta. Es un show que disfruto mucho hacer, y disfruto no solo del escenario, sino todo el backstage, porque el grupo humano que conforma Sex es maravilloso", aseguró.
Pero detrás de las coreografías, la sensualidad y la provocación, hubo algo mucho más profundo que terminó interpelándola personalmente. La artista confesó que la obra la obligó a enfrentarse con ciertos límites internos que ni siquiera sabía que todavía conservaba.
"Sex a mí me desafió en cuanto a mis límites, me hizo traspasar límites con respecto a prejuicios que yo tenía, porque hablamos de sexo básicamente. Tal vez yo tenía ciertos prejuicios de cómo mostrarme, hasta dónde llegar, qué hacer. Y siento que me liberó un montón en cuanto a todos esos límites que uno a veces se pone y que en el fondo termina no dejándote disfrutar", reflexionó.

En ese sentido, Archimó considera que todavía existen muchas miradas conservadoras alrededor del sexo y del disfrute. Incluso, remarcó que hay personas que llegan al espectáculo con ideas completamente erróneas sobre lo que sucede arriba del escenario: "Hay gente que llega como sin saber mucho, como que hay una fantasía que no saben qué es lo que van a ver. Entonces, es como que muchos dicen: 'Ay, quiero que me toquen o que me pasen cerca', o hay toda una fantasía o una idea de lo que puede llegar a suceder, que muchas veces no tiene nada que ver con lo que hacemos", explicó.
Y fue todavía más allá al hablar del mensaje que intenta transmitir la obra: una invitación a vivir la sexualidad sin culpa ni imposiciones ajenas. "Todavía el sexo y la sensualidad es un tema tabú, y lo que hacemos en Sex es real, es naturalizar toda esa oscuridad o esa tapa que se le había puesto al disfrute, al goce, al deseo, y apropiarnos de nuestras ganas", sostuvo.
"Lo que me gusta de este show es el mensaje que propone: que nadie te venga a decir cómo vos querés vivir tu sexualidad, tus deseos y tus ganas", agregó. Cuando la conversación se trasladó hacia el mundo de la revista porteña, la emoción apareció casi automáticamente. Porque aunque el teatro cambió, y las épocas también, hay recuerdos que permanecen intactos: "Hay algo en mi corazoncito que extraña esa época", confesó con nostalgia.

Sin embargo, lejos de romantizar todo el pasado, Valeria también hizo una lectura crítica sobre cómo se trataba históricamente a las vedettes y sobre el prejuicio constante que existía hacia las mujeres que ocupaban ese lugar: "Se ninguneaba a las vedettes. Decían 'pongan bailarinas', como si no quisieran ser llamadas vedette. El famoso prejuicio que está siempre", recordó.
Aun así, reivindicó con orgullo aquella etapa que marcó a fuego una parte importante de la cultura popular argentina: "La verdad que para mí, en esa época que fui vedette, me encantó. Fue un círculo lleno de cosas divinas que marcó mucho nuestra cultura teatral", afirmó.
Para Archimó, el final del boom de la revista no se explica por una sola razón, sino por un cambio social mucho más profundo. Según analizó, el público cambió, las búsquedas artísticas también y, sobre todo, se modificó la forma en la que la sociedad observa a las mujeres sobre el escenario: "Este cambio que estamos teniendo en la sociedad está buenísimo. Se empezó a respetar más a la mujer, se la dejó de cosificar. Y entonces, la revista ya desde ese lugar cambia", señaló.

Después de décadas de vigencia, la gran pregunta inevitable era cuál había sido su secreto para sostenerse en un medio tan competitivo y tan efímero. Y lejos de hablar de fama o exposición, Valeria eligió poner el foco en el trabajo, la identidad y la disciplina. "Yo creo que mi estilo me hizo muy distintiva. Yo me acuerdo que en mis cuadernos escribía: 'Quiero ser reconocida por mi talento'. Y cuando se cumplió, dije: 'Guau, qué locura todo lo que logré'", recordó emocionada.
También aseguró que jamás se permitió quedarse quieta artísticamente, y que la búsqueda constante fue parte fundamental de su permanencia: "Nunca me quedé diciendo 'esto es lo que hago y ya está'. Siempre encontré las formas de buscar algo distinto, en cada espectáculo buscaba algo nuevo que mostrar", explicó.
Ese mismo compromiso es el que hoy intenta transmitirle a las nuevas generaciones. Porque además de bailarina y actriz, Archimó siente una enorme vocación por detectar talentos y acompañar procesos artísticos: "Me encanta formar gente. Encontrar a esos artistas que tienen algo distintivo, esas ganas. No todo el mundo que toma clases va con la misma intención", aseguró.
Y cuando llegó el momento de dejar un consejo para quienes sueñan con vivir del arte, Valeria respondió desde un lugar profundamente humano, lejos de las fórmulas y los mandatos tradicionales: "Que lo sigan. Si es tu pasión y uno lo hace con entrega absoluta y con ganas, la vida te va llevando por un camino donde las cosas suceden", expresó.

"Yo soy de una generación donde te decían que tenías que hacer una carrera universitaria para que te vaya bien. Y la realidad no es esa. Creo que la realidad es conectar con lo que a uno le gusta. Entonces, no tengan miedo: si los apasiona, funciona", aconsejó no seguir lo que dicen y escuchar el corazón de uno mismo. Quizás ahí esté la verdadera clave de Valeria Archimó: en haber entendido que el talento sin pasión se apaga, pero que cuando el deseo sigue intacto, el escenario nunca abandona del todo a quienes nacieron para habitarlo. Porque mientras existan artistas capaces de reinventarse sin perder su esencia, siempre habrá una luz encendida detrás del telón.

