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Teatro y convicción

Victoria Carreras, herencia, familia y una dinastía teatral: el peso de la historia y la libertad de reinventarla

La directora y actriz encabeza, junto a su hermana María, una versión musical de El conventillo de la Paloma que llega al Teatro Regina con una mirada contemporánea, femenina y colectiva, sin resignar el humor ni la esencia popular del sainete.

por Alejo Paredes

25 Marzo de 2026 12:34
María y Victoria Carreras
María y Victoria Carreras

El teatro, para Victoria Carreras, no es solo un espacio de creación: es también una herencia viva, un territorio afectivo donde lo artístico y lo familiar se entrelazan A casi un siglo de su estreno, El conventillo de la Paloma vuelve a escena con una apuesta ambiciosa: transformarse, por primera vez, en un gran sainete musical. La responsable de este desafío es Victoria, quien codirige la obra junto a su hermana María Carreras y además interpreta a la gallega Mariquiña en un espectáculo que reúne a más de 30 artistas en escena. "Es un desafío porque en esta oportunidad estoy involucrada en dos roles, como codirectora junto a mi hermana (...) y también interpretando el rol de la gallega Mariquiña", explica Carreras en diálogo con BigBang.

El conventillo de la Paloma vuelve a escena con una apuesta ambiciosa
El conventillo de la Paloma vuelve a escena con una apuesta ambiciosa

En ese sentido, la actriz subraya que la obra nace desde una lógica de trabajo colectivo: "Nosotros somos una cooperativa de trabajo, entonces eso también es una forma de concebir el teatro (...) hay una fuerza colectiva, una mirada grupal y transversal". La nueva versión, que desembarca el 12 de abril en la Sala Regina, no modifica el texto original de Alberto Vacarezza, pero sí propone un cambio de enfoque. "No le cambiamos texto, pero sí en la manera de interpretarlo y en dónde ponemos el énfasis", señala. 

Ese corrimiento permite iluminar aspectos que, según la directora, ya estaban presentes pero no siempre eran leídos desde una perspectiva actual: "Vacarezza hablaba de mujeres que tenían que ocupar el lugar que les corresponde (...) que se salen de la competencia para ir hacia la solidaridad". En ese sentido, la obra dialoga con problemáticas contemporáneas sin perder su raíz: "Más allá de que pasaron cien años, son temáticas que siguen vigentes: la tolerancia, la diversidad cultural y las redes como forma de superar la precariedad", afirma.

Uno de los cambios más notorios es la decisión de llevar el material al terreno musical. "Transformarla en un sainete musical" fue parte de la concepción inicial. Sobre el escenario, una agrupación tanguera en vivo -de la familia Franco- no solo interpreta canciones sino que funciona como puente narrativo entre escenas. "El tango en vivo es genial porque a veces anticipa o completa la acción", describe Carreras. 

A esa propuesta se suma un conjunto de gaiteros que refuerza la dimensión migrante del relato. "Quisimos hacer una especie de sincretismo musical (...) eso conmueve muchísimo", explica, en relación a un prólogo que muestra la llegada de los inmigrantes al conventillo. La relectura también se planta frente a ciertos estereotipos históricos del sainete. "En las puestas anteriores se ponía un énfasis más estereotipado (...) acá no hacemos esa diferencia", dice Carreras, y pone como ejemplo el personaje central: "No suavizamos que la Paloma era una trabajadora sexual (...) es quien es y decide cambiar su vida".

El conventillo de la Paloma vuelve a escena con una apuesta ambiciosa
El conventillo de la Paloma vuelve a escena con una apuesta ambiciosa

El espectáculo, que ya fue premiado en Mar del Plata con el Estrella de Mar a Mejor Espectáculo Marplatense y Mejor Dirección, implica además un desafío de producción poco habitual en el circuito independiente. "Tenemos noventa cambios de vestuario en escena, es una barbaridad (...) hay mucha disciplina, organización y diálogo", detalla. 

La decisión de trasladar este proyecto a Buenos Aires con un elenco marplatense completo también rompe con ciertas lógicas del circuito teatral. "No imaginaba otra posibilidad que mudarnos todos juntos", asegura. Y marca una diferencia con el teatro más industrial: "Se nutre de figuras de Buenos Aires, y esta es una concepción totalmente renovadora".

La historia de Victoria no puede pensarse sin su linaje. Hija del director Enrique Carreras y de la actriz Mercedes Carreras, forma parte de una genealogía artística que, según ella misma define, atraviesa siglos. "Hace 300 años que las mujeres de mi familia somos actrices en forma consecutiva... lo que yo siento es un sostén ancestral", explica. Esa continuidad no la condiciona, sino que la impulsa: "Nada indica que esto se vaya a mancar con nosotras... sobreviviremos".

El conventillo de la Paloma vuelve a escena con una apuesta ambiciosa
El conventillo de la Paloma vuelve a escena con una apuesta ambiciosa

En ese legado, la figura de su madre aparece como una referencia clave, no solo en lo artístico sino también en lo invisible del oficio: "Mi vieja hizo un trabajo invisible, de sostén... cumplió un montón de roles... yo de eso aprendí esa capacidad multitasking, de conocer de vestuario, de casting, de producción". La relación con su hermana María es central en este proyecto. Lejos de idealizar el trabajo conjunto, Carreras describe un vínculo donde el conocimiento mutuo es la base del equilibrio: "Dialogamos bastante... ya nos conocemos tanto, yo ya le veo las cejas a mi hermana y digo: 'no, mejor no'", dice entre risas.

Esa confianza permite una dinámica fluida, incluso en la distancia: "Nos hemos repartido muy bien las tareas y teníamos una visión en un mismo sentido del espectáculo". Después de años de caminos profesionales separados, este reencuentro creativo funciona como una síntesis: "Esto es como una rentrée... un volver en un momento donde podemos hacer síntesis de los diversos devenires de cada una". A lo largo de la entrevista, también reivindicó el carácter irreemplazable del teatro frente a las pantallas: "El actor puede morir en el escenario (...) es lo más vertiginoso y revolucionario que te puede pasar", dice.

El conventillo de la Paloma vuelve a escena con una apuesta ambiciosa
El conventillo de la Paloma vuelve a escena con una apuesta ambiciosa

Para la actriz, esta última frase condensa su mirada sobre el arte escénico como experiencia viva. Mientras tanto, ya proyecta nuevos trabajos. "Quiero hacer proyectos que sean populares, musicales, convocantes y argentinos", resume, anticipando una línea de búsqueda que combina tradición y renovación. Con funciones los domingos en la Sala Regina, esta nueva versión de El conventillo de la Paloma no solo recupera un clásico, sino que lo resignifica desde una sensibilidad actual, donde el humor, la música y lo colectivo dialogan con el presente sin perder su esencia. "Me encantaría que El conventillo de la Paloma sea una miniserie. Mi viejo quería hacer la película, fue su proyecto inconcluso, tenía una adaptación y todo, y falleció antes de hacerlo. Hoy lo veo como un material súper plataformizable", sentenció. 

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