Un día iba a pasar. Era tan inevitable como el mismísimo paso del tiempo. Pero no por eso deja de doler. Lionel Andrés Messi anunció su retiro de la selección argentina. Tras un Mundial en el que se dedicó a romper todos los récords, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos le dice adiós a su gran amor, la camiseta albiceleste.
En su cuenta de IG, el rosarino emitió un comunicado que dará la vuelta al mundo y que será noticia alrededor de todo el planeta. "Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección... Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento. Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo antes también y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol".

Si Qatar fue el Mundial del delirio, el torneo que el fútbol le debía, el gran gusto de su vida; Estados Unidos fue una yapa, una panzada de fútbol. A los 39 años, Messi (en su sexta Copa del Mundo) marcó 8 goles y se encargó de llevar a la Argentina hasta la final, con una épica tan innecesaria como inolvidable: el triunfo ante Inglaterra. Un partido que le vas a contar a tus nietos.
Pero su despedida sigue: "Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar. Gracias por todo el cariño de estos 20 años. Voy a extrañar mucho escucharlos desde adentro. Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera (en las buenas y en las malas, mucho más)". Repasar los números y los récords quedará para otra ocasión: es Messi y hay para tirar para arriba. Por suerte para nosotros.

Desde aquel debut frente a Hungría en 2005 bajo la dirección técnica de José Pekerman y su insólita incidencia (se fue expulsado a los 45 segundos de haber ingresado) hasta el subcampeonato del Mundo en Estados Unidos, Leo se ganó mucho más que las dos Copas América, el Mundial o la medalla de Oro en Beijing 2008: se ganó el amor incondicional del pueblo argentina, que sufre y goza junto a él. Y que hoy está esperablemente triste.
Es para remarcar que la despedida de la selección se anunció poco más de 20 días después del fallecimiento de su papá, Jorge. Es lógico y esperable que Leo vaya dejando sus lugares habituales. A los 39 años es esperable, pero no deja de hacerse carne la máxima: "Los futbolistas juegan para sus papás y sus mamás". Messi también.

Y para cerrar, las palabras de Leo, que sigue y va a seguir emocionando mucho más allá de los límites de una cancha de fútbol: "Gracias a mi familia por estar siempre, por acompañarme en este viaje tan hermoso pero difícil. Gracias a cada uno de entrenadores, compañeros y dirigentes que me tocó compartir. Me llevo recuerdos y momentos inolvidables vividos. Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados. Fue una locura haberlo vivido con ustedes. ¡Los quiero! Gracias Dios por hacerme argentino".