A solo unas horas de que el mundo se detenga para ver la semifinal entre Argentina e Inglaterra en el Mundial 2026, Lionel Scaloni se sentó frente a los micrófonos con la serenidad de quien sabe que tiene una cita con la historia, pero con la firmeza de quien no quiere que el fuego se apague por factores externos.
En una conferencia de prensa cargada de definiciones tácticas y, sobre todo, de un profundo respeto por la identidad nacional, el DT de la Selección Argentina habló de la carga política de este partido y la mística que rodea al enfrentamiento con los británicos.

Scaloni reconoció que la exigencia física está al límite, pero que el hambre de gloria sigue intacta. Aunque no confirmó los once que buscarán ganar y dejarlo todo, dejó abierta la puerta a modificaciones estratégicas para neutralizar el poderío inglés: "El equipo lo tengo en la cabeza, pero todavía no se lo dije a ellos. Puede ser que hagamos algún cambio, la idea es hacerle daño al rival y protegernos de lo bueno que tienen ellos", marcó el DT, quien además se refirió al estado físico del plantel: "Los últimos partidos tuvimos muchos minutos y la idea es salir con lo mejor que tenemos. Se han recuperado bien, están bien. Ya veremos qué cambios hacemos".
Fiel a su filosofía de meritocracia pura, Scaloni fue contundente: "El equipo va a ser el mejor que yo entienda que tiene que jugar, no importa si son campeones o no. Siempre hice lo mismo, y me puedo equivocar. Pero en ningún concepto baso mi análisis en lo que dieron, sino en lo que están dando".

Como era de esperar, la sombra de la Guerra de Malvinas y el recuerdo de los 650 soldados argentinos caídos sobrevoló la sala. Sin embargo, Scaloni fue tajante al pedir que no se utilice el fútbol como una herramienta de revanchismo bélico, haciendo una reflexión que incluyó los conflictos actuales que azotan al mundo: "No hablamos del tema con los jugadores. Es un partido de fútbol, qué podemos hacer con lo que pasó hace tantos años atrás. Es inútil, forma parte de nuestra historia, triste. Pero no es más que un partido. Hay gente que sufrió mucho y sería una locura (mezclarlo). Es un partido ante un gran rival, yo no estoy para meterle nafta al fuego. Mis jugadores lo saben muy bien: es una semifinal de Mundial, y eso ya es demasiado. Tenemos memoria y nos acordamos, pero no es necesario hablar de esto", sentenció.
Y profundizó sobre la locura de las guerras: "Es un partido de fútbol, no puedo mezclar las cosas por respeto a lo que pasó hace tantos años. Fue una época de nuestra historia muy triste, y nosotros no podemos hacer mucho. Esto es un partido de fútbol, mezclarlo sería una locura. Es una época en la que pasan cosas en otras lados del mundo y criticamos que haya guerras, decir que es más que un partido de fútbol sería una locura. Recordamos a esa gente, sin dudas. No hay que confundirse. Nosotros como argentinos tenemos que tener memoria por la gente que fue ahí, sobre todo por los que perdieron a sus seres queridos. Pero no mezclemos, qué culpa tienen los jugadores. Fue una época muy triste, esto es fútbol".
A pesar de querer separar los tantos, Scaloni no pudo evitar recordar la última gran gesta ante los ingleses en 1986 y el legado eterno de Diego Armando Maradona: "Todo el mundo se acuerda de ese partido contra Inglaterra en el 86 y la actuación de Diego, en especial el segundo gol. Si hubiera sido contra otro rival hubiera sido igual de lindo, y más con los relatos de esa época que lo hacen más emotivo", recordó con nostalgia.
En cuanto al presente, el DT sabe que enfrente hay figuras de elite que pueden definir el partido en un segundo: "Siempre analizamos cómo mejorar el equipo y neutralizar a estos grandes jugadores. Analizamos hacer cambios. Bellingham y Kane son dos de los mejores jugadores del mundo, intentaremos neutralizarlos con nuestras armas para que no hagan un buen partido. La idea la tenemos, esperamos llevarla a cabo".

Para cerrar, Scaloni aclaró una de las dudas que circulaban en redes sociales sobre la indumentaria de la Selección: "Yo no pedí jugar con la camiseta azul, lo aclaro por las dudas. No sé quién fue, si se trató de una tradición... Si Thomas (Tuchel) no tuvo problemas, perfecto".
Con la ambición recuperada y un mensaje de calma a la gente, la Scaloneta se prepara para otra batalla. Mañana, 40 millones jugarán con ellos en Kansas, con la memoria intacta de las Islas Malvinas aunque Lionel Scaloni se proponga bajar la espuma política.

