Hace algunos años, Nicole Barat comenzó a construir un proyecto que hoy se transformó en una de las cadenas de belleza más importantes del país. Al frente de Niki Beauty Bar, la empresaria logró desarrollar una marca con 14 sucursales -seis propias y ocho bajo el sistema de franquicias- que durante el último año facturó más de 1,2 millones de dólares. Desde esa experiencia, Barat observa un fenómeno que, asegura, ya no puede analizarse como una excepción: el crecimiento sostenido de las mujeres al frente de pequeñas y medianas empresas en la Argentina. "Hablar de mujeres emprendedoras en la Argentina ya no debería ser una conversación lateral, inspiracional o de nicho. Debería ser una conversación central para cualquiera que quiera entender hacia dónde va el entramado productivo", analizó.

Y afirmó: "Porque cuando 1 de cada 3 MiPyMEs argentinas está liderada por mujeres, lo que aparece no es una excepción: aparece una tendencia económica, empresarial y cultural que ya está reconfigurando el mapa de los negocios". Las cifras respaldan ese diagnóstico. De acuerdo con un informe elaborado por la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores (Sepyme), el Centro de Estudios para la Producción (CEPXXI) y el Gabinete de Género del entonces Ministerio de Desarrollo Productivo durante el 2022, una de cada tres MiPyMEs argentinas estuvo liderada por mujeres durante 2020.
Para Barat, ese dato alcanza para derribar antiguos prejuicios sobre el rol femenino dentro del mundo empresario. "Ese dato, por sí solo, alcanza para derribar una idea vieja: la de que el liderazgo femenino en empresas sigue siendo marginal. No lo es. El informe oficial mostró que la participación femenina en la conducción fue de 35,3% en empresas registradas como personas jurídicas y de 31,7% en las constituidas como personas físicas. Es decir, la presencia ya es significativa, transversal y concreta", sostuvo.
La empresaria destacó además que el fenómeno tiene una fuerte impronta generacional. Según el relevamiento oficial, el liderazgo femenino alcanza el 39% entre las empresas con menos de siete años de antigüedad y el 37% en aquellas que tienen entre siete y quince años. "Las mujeres no solo están liderando más empresas: también están liderando empresas más jóvenes. Entre los emprendimientos y firmas de menos de 7 años de antigüedad, el liderazgo femenino llega al 39%; en las de entre 7 y 15 años, al 37%; y en las de más de 15 años, baja al 30%", explicó.
En ese sentido, Barat detalló que "leído en clave de negocios, el mensaje es claro: cuando aparece una nueva camada empresaria, la presencia de mujeres crece". A su entender, esa evolución responde a un cambio profundo en la manera de concebir el trabajo y el desarrollo profesional. "Eso no es casual. Habla de una transformación generacional en la manera de pensar el trabajo, el riesgo y la autonomía. Muchas mujeres ya no esperan validación de estructuras tradicionales para crecer. En muchos casos, directamente crean la suya", señaló.
Y continuó: "Y eso explica otro dato fuerte del relevamiento oficial: el liderazgo femenino es mayor entre empresarias de menos de 30 años, donde alcanza el 37,1%". Barat considera que emprender implica hoy mucho más que desarrollar un negocio propio. "Desde mi experiencia, ese cambio no tiene que ver solo con una cuestión de género. Tiene que ver con una nueva mentalidad empresaria. Emprender hoy, en la Argentina, supone animarse a construir en un contexto incierto, sí, pero también tener la decisión de dejar de esperar el momento perfecto. Y ahí muchas mujeres están mostrando una combinación cada vez más sólida de intuición comercial, capacidad de ejecución, lectura del consumidor y visión de largo plazo", afirmó.
Sin embargo, advirtió que el crecimiento del emprendimiento femenino no significa que hayan desaparecido las desigualdades dentro del mundo corporativo. "Ahora bien, que haya más mujeres liderando pymes no significa que el terreno esté equilibrado. Ahí está el punto que más debería preocuparnos. Porque mientras una de cada tres MiPyMEs tiene liderazgo femenino, en la cima del poder corporativo argentino la desigualdad sigue siendo marcada", expresó.

En ese sentido recordó que, según un estudio de Grant Thornton Argentina, el 66,13% de los cargos de CEO continúa ocupado por hombres y el 73,49% de las mujeres líderes considera que romper el denominado "techo de cristal" sigue siendo un desafío vigente: "Esa tensión dice mucho sobre el presente. Las mujeres encuentran cada vez más espacio para liderar cuando crean, impulsan o escalan sus propios negocios, pero todavía enfrentan barreras más rígidas dentro de muchas estructuras tradicionales. En otras palabras: el emprendimiento aparece, muchas veces, no solo como una oportunidad de crecimiento, sino también como una vía concreta de acceso al liderazgo".
Para la fundadora de Niki Beauty Bar, el crecimiento de las empresas lideradas por mujeres también representa una oportunidad para fortalecer la economía argentina. "Cuando crece el peso de las empresas lideradas por mujeres, no estamos hablando solamente de inclusión: estamos hablando de más diversidad en la toma de decisiones, más capilaridad productiva y más renovación del tejido empresarial", explicó.
En esa línea recordó que el Banco Mundial aprobó en 2023 un programa por 200 millones de dólares destinado a financiar más de 14.000 MiPyMEs argentinas, priorizando aquellas encabezadas por mujeres y otros grupos vulnerables. "El dato es importante porque confirma algo que el mercado ya empezó a entender: fortalecer a las emprendedoras no es asistencia, es estrategia productiva", sostuvo.

Finalmente, Barat invitó a dejar de observar el liderazgo femenino únicamente desde una perspectiva simbólica y propuso analizar su impacto económico. "Por eso, cuando hablamos de liderazgo femenino, conviene salir de la lógica simbólica. No se trata solo de cuántas mujeres llegan. Se trata de qué tipo de empresas están construyendo, qué mercados están leyendo mejor y por qué muchas de ellas están encontrando en el emprendimiento el espacio que todavía les niegan otros ámbitos". Y concluyó con una definición que resume el cambio que, a su juicio, ya atraviesa al ecosistema emprendedor argentino: "La Argentina no está frente a una moda. Está frente a una evidencia. Si 1 de cada 3 MiPyMEs ya está liderada por mujeres, entonces el liderazgo femenino dejó de ser promesa para convertirse en motor real de crecimiento".

