22 Diciembre de 2016 10:15
Las celebraciones de navidad y año nuevo son momentos de unión y felicidad para algunos, y de angustia o enojo para otros, que enfrentan, por primera vez, la ausencia de una persona amada en la mesa.
Aquí algunas sugerencias para atravesar estos días de fiestas, ante la ausencia de un ser especial.
Cambiar de lugar:
El desafío de “celebrar” a pesar de la pérdida es enorme. Cada familia se aferra a distintos recursos para trascender estos días de la mejor manera posible. Una opción es cambiar el espacio habitual. Si siempre festejaban en el mismo lugar, puede ayudar ir a casa de otro, o viajar a un lugar nuevo, en el que haya otras personas, nuevas también. Cambiar el escenario puede aportar un granito de arena a que todo sea un poco menos triste.
Cambiar de lugar.
Un día más:
Algunas familias deciden no celebrar, pasar las primeras fiestas sin esa persona especial como si fuesen días comunes, haciendo lo que se haría cualquier día. No es fácil, pero es muy válido. Los especialistas en duelo y pérdidas aconsejan armar celebraciones diferentes. Las fiestas ya no van a ser las mismas, entonces es sano afrontar la situación sin obligarse a que sean momentos extraordinarios.
¿Puede ser un día más?
Reunión previa:
En este sentido es aconsejable hacer una reunión previa, de la que participe toda la familia, para decidir cómo van a ser las fiestas. El hecho de reunirse para hablar del tema ya es de gran ayuda para sincerarse respecto de cómo se siente cada uno con la pérdida. Es importante que participen todos de la reunión: mayores, chicos, adolescentes, así todos pueden expresar lo que sienten.
Reencontrarse, hablar del tema, compartir el dolor.
Pactar:
De esa aproximación se va a desprender un acuerdo sobre cómo se llevará a cabo la celebración. Dónde va a ser, qué rituales se van a mantener y cuáles no. La planificación ayuda, como también el no exigirse demasiado en un momento tan sensible.
Es bueno saber que va a pasar.
Crear intimidad:
Conectar con el dolor da miedo, pero brindarle un espacio a quien falleció genera una intimidad necesaria seguir adelante. Puede ser un brindis en honor a quien se fue, una foto del ser querido en un lugar especial, unas velas prendidas para homenajearlo... Lo que la familia decida va a estar bien, pero es importante hacer algo.
Recordarlos.
Nada está bien ni mal:
Cada grupo familiar afronta estos días como puede, nada esta escrito, no hay manuales reveladores. Lo importante es que como grupo sepan que compartir un momento de dolor ayuda a aflojar las angustias y permite una unión verdadera, sin necesidad de aislarse ni de fingir falsos sentimientos. Dense el permiso de conectar con las emociones, pero también de distenderse y de dejarse mimar por quienes los quieren. Estar unidos es clave.