24 Febrero de 2026 12:19
La aparición de la centroafricana Jenny Mavinga en la nueva edición de Gran Hermano: Generación Dorada fue uno de los puntos altos del programa que comenzó este último lunes por la pantalla de Telefe. La historia de superación que la joven peluquera de La Plata contó enterneció a sus competidores y posó los ojos de las y los fanáticos sobre ella y sus particularidades. Además, ya demostró que será una jugadora fuerte por su posición anti tabaco y sus posibles "macumbas".
"Voy a dar todo lo que tengo", aseguró Mavinga en su video de en el que contó que viene del Congo, pero hace 23 años que vive en el país. Allí se identificó como platense y contó que tiene dos hijas, una de 11 y otra de 15 años. "Lo que extraño es la joda", soltó sobre el encierro que se viene. "Tengo carácter fuerte pero soy buena persona", agregó, tras confesar que no le gustaba la suciedad. "Lo que voy a dar va a ayudar a muchas mujeres y voy a ganar", prometió.

Ya una vez dentro de la casa más famosa del país contó su historia de sufirmiento con lujo de detalles. "Mi mamá murió cuando tenía cuatro años. Crecí de casa en casa. A los 7 años fui secuestrada por mi tía materna. Me maltrató como una hija de puta. Nunca me dio una explicación de por qué me hizo eso", relató. "A los 12 años me escapé. Soy una persona que no sabe lo que es el amor de una madre, de un padre. Es algo que me gustaría tener, y sé que esa vida nunca la voy a tener. Lo acepté. Es re doloroso, pero lo acepté", añadió.
Rodeada de la concentración de sus nuevos compañeros y compañeras, explicó que le da a sus hijas lo que a ella no pudo alcanzar en su vida. "Sé que no la voy a tener, pero yo la voy a dar. Me considero buena madre sin tener la experiencia. Hago todo por mis hijas, vivo por mis hijas", afirmó con mucha vehemencia.
"Soy esa persona que la familia considera que no va a ser nadie en su vida. Nadie me daba bola y me di cuenta de eso desde chica. Y me dije: 'yo voy a cambiar eso'. No importa dónde nací, pero voy a cambiar mi vida", precisó con orgullo. "A los 15 me cansé y me fui a trabajar de moza. Me cagaban a palos desde el primer día. Al segundo día volví a buscar trabajo. Me dieron porque era muy flaquita, pero con muchos melones. Conseguí en un restaurante francés porque a los franceses les gustan flaquitas con tetas", confesó.
Mavinga lllegó a la Argentina a los 17 años, lugar al que llegó con el padre de sus hijas, que conoció en ese restaurante francés. Estuvo casada 13 años, pero luego se separó y a los tres meses conoció a su actual marido. "Toda mi vida luché para cambiar mi historia. Mostrar a todos lo que me pusieron fin que solamente Dios puede ponerme fin. Hasta que tenga las dos manos, los dos pies y los dos ojos, voy a seguir luchando para ser quien quiero ser yo", prometió.

"Entré a Gran Hermano porque mi sueño era tener mi propia casa. Hace tres años que compré un terreno y la construí, hace tres meses la construí, uno que me mude. Hice una parte porque no me alcanzó para hacer las piezas. Entonces el living es la habitación provisoria. Dije, me voy a meter para cumplir mi sueño: tener mi habitación con mi placard, mis carteras y mis zapatos, y mis hijas cada una con su habitación. Y por eso estoy acá. Disculpen, voy a ganar". cerró.
Mavinga también contó que es "empresaria" y que tiene una peluquería en la ciudad de las diagonales, en la cual es especialista en pelo postizo. A su vez, ya mostró las garras con sus compañeros cuando consideró que no cedería ante los adictos al tabaco. "Yo no voy a cambiar comida por un pucho. Ya les aviso. Se arma quilombo", insistió.

Otro elemento que mostró ante Pincoya fue sus posibilidades de hacer su propa magia. "Oye, ¿tú haces macumba africana? Entonces hagamos cosas. Hagamos cagar a todos estos culiados", le pidió la chilena. Ella prometió ser buena. Pero también es probable que tenga su límite y que, si alguien lo atraviesa, pasen cosas.

