24 Febrero de 2026 10:35
La crisis judicial que rodea a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) sumó un nuevo capítulo y dejó al fútbol argentino al borde de un parate total. Tras la decisión del juez de citar a declaración indagatoria a sus principales autoridades en una causa por presuntas irregularidades fiscales, la entidad difundió un comunicado en el que negó cualquier deuda exigible y cuestionó con dureza al organismo recaudador ARCA. "La Asociación del Fútbol Argentino no tiene deuda alguna exigible por las obligaciones fiscales que han sido tomadas como sustento de la denuncia presentada por ARCA", afirmó la entidad.
Según el texto, "el pago voluntario de estas obligaciones fiscales se hizo en forma previa a su vencimiento", argumento que -aseguran- ya fue presentado ante el tribunal y está pendiente de resolución por la Cámara de Apelaciones. La AFA fue más allá y acusó al ente recaudador de intentar forzar la figura penal: "ARCA pretende considerar que estas obligaciones, que aún no se encuentran vencidas, y que ni siquiera puede cobrar, se transformen en el sustento de la posible comisión de un delito penal tributario, en abierta contradicción a las normas jurídicas vigentes".
La denuncia, presentada el 12 de diciembre de 2025, documentó una presunta omisión sistemática en la retención y depósito de aportes a la seguridad social entre marzo de 2024 y septiembre de 2025, con un perjuicio fiscal superior a $19.350.000.000. Según la fiscalía, durante ese período la AFA registró ingresos millonarios y constituyó plazos fijos en pesos y dólares, lo que demostraría que tenía "la total posibilidad fáctica de cumplir con las obligaciones fiscales".
La imputación se apoya en el precedente "Lambruschi" de la Corte Suprema, que establece que el delito se configura treinta días después del vencimiento legal para el depósito de fondos retenidos a terceros. En paralelo al avance judicial, la dirigencia decidió escalar el conflicto al terreno deportivo. En una reunión del Comité Ejecutivo de la Liga Profesional, los clubes de Primera División resolvieron por unanimidad solicitar la suspensión de la fecha 9 del Torneo Apertura -prevista del 5 al 8 de marzo- y extender la medida al resto de las categorías.

La decisión fue presentada como un "repudio" a la denuncia y un respaldo institucional a las autoridades involucradas. En los hechos, implica utilizar el calendario deportivo como herramienta de presión en medio de una causa penal. El presidente de Vélez, Fabián Berlanga, fue uno de los voceros del malestar dirigencial: "Veremos cuál es el camino a seguir, creo que hay una persecución. Esto lo planteamos porque pasa a ser un tema de estado".
Y advirtió: "No se descarta parar el torneo. Tomaremos la medida que haya que tomar". Para el dirigente, "se está declarando una guerra contra el fútbol que no tiene nada que ver. Quieren imponer las SAD y ya los socios dejaron claro su postura". En este contexto, el presidente de la AFA, Claudio Tapia, fue autorizado por el juez Diego Amarante a salir del país para asistir a compromisos oficiales en Colombia y Brasil, pero con una fianza de $5.000.000 y la obligación de informar su regreso en 48 horas.
Si incumple, se ejecutará la caución y se ordenará su captura. Tapia participará en un evento de la Federación Colombiana en Barranquilla y en una reunión del Consejo de la Conmebol en Río de Janeiro. Hasta ahora tenía prohibido abandonar el país como medida para asegurar su presencia en el proceso. El cronograma de indagatorias comenzará el 5 de marzo con la declaración del propio Tapia y continuará con otros directivos, mientras la Cámara Nacional en lo Penal Económico analiza el recurso presentado por la defensa.

En medio del vendaval judicial, algunas voces del ambiente salieron a respaldar a Tapia. El representante Walter Bottini destacó que bajo su gestión "se conformaron 30 equipos con contratos profesionales", que se "profesionalizó la estructura AFA" y que la Liga es competitiva y federal. También resaltó el regreso de campeones del mundo como Gonzalo Montiel, Marcos Acuña, Leandro Paredes y Ángel Di María.

